Luis Enrique ya se atreve con el tridente

Luis Suárez, que descansó ante el Getafe, celebra uno de sus últimos goles./
Luis Suárez, que descansó ante el Getafe, celebra uno de sus últimos goles.

El entrenador del Barça incluyó en sus rotaciones Luis Suárez pese a su lucha por el Pichichi y la Bota de Oro

P. RÍOSbarcelona

Una de las claves del triplete conseguido por el Barça la pasada temporada fue que Luis Enrique pudo disponer de sus principales jugadores en plena forma en el tramo decisivo de la temporada. Mientras los rivales de la Liga y de la Liga de Campeones flojeaban físicamente a partir de marzo, el equipo azulgrana acabó el curso a tope en todos los sentidos y pudo conquistar los tres títulos. Fue el premio a las rotaciones del técnico asturiano, criticado en algunas fases de su primera campaña por dosificar a algunos cracks en partidos importantes. Sin embargo, no todos pasaron entonces por el banquillo o por la grada y casi le cuesta caro.

Messi, Luis Suárez y Neymar, intocables, lo jugaron todo pese a que en ocasiones el entrenador les preguntó desde la banda si querían ser cambiados. El uruguayo sabe muy bien que se la jugó por ese egoísmo deportivo. Tocado en la antepenúltima jornada de Liga, fue suplente el día que el Barça ganó la Liga en el Vicente Calderón y ya no volvió a jugar hasta la final de Copa y la final de la Liga de Campeones, donde fue vital con una asistencia, en el primer caso, y un gol, en Berlín. Salió bien, pero Luis Suárez jugó con fuego y Luis Enrique no quiere que esta vez se queme.

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El sábado, ante el Getafe, Luis Suárez se quedó en el banquillo pese a disputar el Pichichi y la Bota de Oro. Fue noticia por esa circunstancia de los premios individuales y también porque un integrante del tridente entraba en las rotaciones. Está claro que Luis Enrique cree tener la fórmula para el correcto estado físico de la plantilla en los meses definitivos de la competición y no sólo va a repetir su modo de actuar, lo va a ampliar al tridente. No es casual que el primer elegido de las tres estrellas del equipo haya sido Luis Suárez porque el uruguayo no es de los que se dosifica durante un partido: mantiene la intensidad, la presión al rival, los movimientos de ruptura y la búsqueda del gol durante los 90 minutos.

Además, hasta ahora siempre había descansado cuando los demás disputaban partidos con sus selecciones debido a la sanción de la FIFA, un hecho que cambia ahora porque ya puede jugar con Uruguay. Comienzan los viajes transoceánicos y los partidos de enorme desgaste físico y psicológico de la liguilla sudamericana de clasificación para el Mundial 2018.

Más difícil será que Messi descanse, aunque no se puede descartar viendo la madurez alcanzada por el argentino. En cualquier caso, el 10 sí sabe dosificarse y medir los esfuerzos durante un encuentro. Respecto a Neymar, Luis Enrique se lo ha vuelto a ganar con un permiso para viajar a Brasil al cumpleaños de su hermana. Como sucedió hace un año, ha regresado con más fuerza y el sábado logró dos de los seis goles al Getafe.

El resto de jugadores, por nombre que tengan, ya saben lo que les espera. Sergio Busquets se quedó en la grada el sábado porque Luis Enrique, como padre de tres hijos, sabe lo que puede costar dormir con un recién nacido en casa. Y el centrocampista estrenó paternidad la pasada semana. Entre unas cosas y otras, también sanciones, el miércoles en la Liga de Campeones ante el Arsenal jugarán Ter Stegen, Alves, Mascherano, Busquets, Rakitic y Suárez en lugar de Bravo, Aleix Vidal, Piqué, Sergi Roberto, Arda Turan y Munir, seis cambios que grantizan cierta frescura de cara a los dos compromisos ligueros trascendentales que se avecinan ante Villarreal y Real Madrid.

Malestar

Luis Enrique, eso sí, pareció molestarse el sábado cuando le preguntaron por la suplencia de Luis Suárez en la rueda de prensa posterior al 6-0. «Cuando los cambias, porque los cambias; cuando no los cambias, es que porque pasa algo. Es muy gracioso ser entrenador del Barça», contestó con ironía antes de resumir su decisión con una frase: «No ha jugado porque lleva 850.000 minutos y he decidido que lo mejor es que no jugara».

Sí presumió el técnico asturiano del estado físico de su plantilla, con Rafinha a punto de recibir el alta médica y sólo Sandro, que apenas entraba en las convocatorias, en la enfermería: «Tenemos a casi todos en condiciones óptimas y la mayoría están disponiendo de minutos, aprovechándolos y aportando cosas. Una situación muy favorable para ver al equipo competir cada pocos días. Todos son muy buenos. Tendemos a valorar lo que tenemos arriba, incluso Munir está a un nivel altísimo, pero todos son muy buenos, los del medio, los de atrás, los que no juegan... Para un entrenador es la situación perfecta, saber que pongas a quien pongas van a competir. El único problema que tengo es que no dispongo de minutos para todos».