Neymar pone la directa hacia el triplete

Neymar celebra uno de sus goles al Bayern. /
Neymar celebra uno de sus goles al Bayern.

El brasileño, con ganas de quitarse la espina de su mal final de temporada en su primer año, es más decisivo que nunca: siete partidos seguidos marcando y 37 oficiales, tres de ellos al Bayern

P. RÍOSbarcelona

Con imagen de frívolo y todos los tics clásicos de un malabarista del circo, Neymar sembró algunas dudas en su primera temporada en el Barça. Insinuó su calidad, tuvo momentos muy brillantes, incluso marcó el gol del único título del año del Tata Martino: la Supercopa de España ante el Atlético. Pero cuando llegó la hora de jugarse la Liga, la Copa y la Liga de Campeones, se le encogió el pie y no fue decisivo pese a que le necesitaba un equipo que sobrevivía con Leo Messi bajo mínimos físicos. Falló goles imperdonables en aquellas dolorosas derrotas ligueras en Granada y Valladolid, dudó en un mano a mano crucial en el Vicente Calderón ante Thibaut Courtois en los cuartos de final europeos, estrelló un balón en el poste en el último minuto de la final de Copa que ganó el Real Madrid Problemas lógicos de adaptación al margen a un Barça en horas bajas, seguramente le afectaron todas las consecuencias judiciales de la controvertida maquinaria legal que utilizó el Barça para adelantar un año su fichaje e impedir que acabara en el Bernabéu. Y le pesó la presión de tener que coger las riendas que Messi, sin fuerza, no podía llevar. Acabó el curso con 15 goles oficiales, algunas lesiones extrañas y la sensación de que tenía la cabeza puesta en el Mundial de Brasil en el que iba a ser la esperanza de su país.

Ha pasado un año y la transformación de Neymar ha sido brutal. Ahora se entiende esa primera temporada en la que pasa factura el lento reconocimiento del entorno, del club y de los compañeros de un jugador sin experiencia internacional que llegó de Santos en julio de 2013 con 21 primaveras y que ahora, cumplidos los 23 en febrero, ha madurado a velocidad de vértigo. Ya suma 37 goles oficiales, una cifra con la que en sus mejores temporadas como azulgranas ni soñaban otros delanteros enormes que pasaron por el club como Etoo (36), Rivaldo (36), Romario (32), Ronaldinho (28), Henry (26), Kluivert (25), Villa (23), Alexis (21), Ibrahimovic (21)

Aunque la cantidad siempre suma, Neymar se está destacando por la calidad y la puntualidad. Sus goles no son de relleno, abren partidos de Liga y deciden eliminatorias europeas y de Copa. En 14 ocasiones ya ha sido ya el abrelatas, el autor de ese primer gol que tanto valoran los técnicos, el más difícil. Si la pasada temporada no pudo con la presión de las grandes citas en el tramo final, ahora disfruta asumiendo la responsabilidad: lleva siete partidos oficiales seguidos marcando, ha sido decisivo en cuartos de final y semifinales de la Liga de Campeones con tres goles al PSG y tres al Bayern. Lleva 9 en dicha competición, 22 en Liga y 6 en Copa, además de 6 asistencias. Ya se va a 52 goles desde que llegó al club.

Johan Cruyff avisó cuando se le fichó que «dos gallos no pueden estar en el mismo gallinero», en referencia a Leo Messi. Como el holandés siempre tiene razón, habrá que estar atentos por si ese choque de egos se produce en 2018 ó 2020, momento en el que mito holandés recordará que «ya lo dije yo». Pero es evidente que Messi no sólo ha tutelado la progresión de Neymar desde el primer día, sino que comparte gustosamente el protagonismo con el brasileño, quien se ganó al argentino tirando de máximo humildad y respeto desde que puso un pie en el vestuario. Leo sigue siendo el número 1 con sus 53 goles (40 en Liga, 10 en Europa y 3 een la Copa) y 27 asistencias, entre las que no se incluyen los balones que lanzaron a Luis Suárez en Múnich hacia Manuel Neuer y que acabó aprovechando Neymar tras los servicios del uruguayo, quien suma 24 goles (16 en Liga, 6 en Europa y 2 en Copa) y 20 asistencias pese a se perdió dos meses de competición por la sanción de la FIFA.

Entre Neymar (por un día por delante de Leo por sus goles al Bayern), Messi y Suárez suman 114 goles y 53 asistencias. Ya destrozaron los registros de los tridentes más efectivos de la historia del Barça (100 de Messi, Etoo y Henry en la 2008-09) y tienen cuatro partidos dos de Liga y las finales de Copa y Liga de Campeones- para superar los 118 de Cristiano, Benzema e Higuaín en la 2011-12.

Pero para ser considerado el mejor tridente de la historia del Barça no bastan los récords individuales o compartidos. La gloria se alcanza con títulos y lo mejor para el equipo azulgrana es que ellos lo saben y están mentalizados para dar todavía lo mejor de sí mismos en las finales que les quedan. Antes de Berlín (6 de junio) está la de Copa en el Camp Nou ante el Athletic (30 de mayo) y la más cercana: la posibilidad de ganar la Liga en el Vicente Calderón este domingo justo un año después de que el Atlético la lograra en el Camp Nou.

El tridente quiere un triplete que Messi ya tiene en su palmarés, pero no Luis Suárez ni un Neymar que quiere arrancarse la espina de la pasada temporada. Ya queda poco de la frivolidad del brasileño, que ha eliminado muchos de aquellos tics que en el Calderón sí le recordarán por lo sucedido este año en la Copa. El Barça disfruta del Neymar más competitivo.