Bélgica no debe fallar ante una decepcionante Suecia

Hazard, durante el último entrenamiento de Bélgica. /
Hazard, durante el último entrenamiento de Bélgica.

JUAN CARLOS GARRIDO

Llega el último partido de la fase grupos, Bélgica-Suecia, un partido especial porque Suecia es para mí una de las grandes decepciones en este torneo, donde ha realizado un juego muy pobre, con muy poca calidad y muy poca creatividad. Ibrahimovic ha anunciado su retirada del combinado sueco, por lo tanto más que probable este es su último partido. Lo mismo ocurre con su seleccionador, que dirigirá su último partido.

Suecia ha demostrado ser un equipo con muy poco juego, que se limita a estar ordenado defensivamente pero sin mucho más, lo que hace pensar que a priori son tres puntos que deberían ser para Bélgica. Una Bélgica que en el último partido nos dio muestras de su calidad y hubo una revolución en el once después de la derrota contra Italia. Una revolución que también muestra la inseguridad de su entrenador en sus planteamientos.

El primer partido ofreció un estilo de fútbol con centrales jugando en los laterales y sin embargo en el segundo, se incorporan gente como Thomas Meunier y Carrasco que le da más profundidad a la banda y le ofrecen más fútbol. Además, colocó a De Bruyne por el centro y se quitó a centrocampistas como Fellaini o Nainggolan.

En este último partido, el favorito para ganar los tres puntos es Bélgica y en caso de conseguir la victoria, le permitiría recuperar una confianza que perdió tras su primer partido con Italia. Una Italia dominadora del grupo con un fútbol muy táctico y muy bien trabajado y que tras el batacazo de España contra Croacia es el rival de España en octavos.