El Cacereño se lleva la Copa Federación por el camino largo

El equipo verdiblanco posa con la Copa Federación conquistada este jueves en el Estadio Romano ante el Mérida./J. M. Romero
El equipo verdiblanco posa con la Copa Federación conquistada este jueves en el Estadio Romano ante el Mérida. / J. M. Romero

Tras 120 minutos de intensidad pero ocasiones solo a balón parado, el vencedor se dirimió en el último penalti de la tanda

JAVI LAIRADO

Cacereño y Mérida arrancaron la final de la fase autonómica de la Copa Federación con una premisa trascendental: todos queremos ganar siempre, por prestigio y por dinero; pero las lentejas de ambos están lejos (en día y fecha) del momento de comenzar el partido. Las del Cacereño, en Azuaga, a quién visita el domingo por la mañana. Las del Mérida, en Navalmoral, donde el mismo día, pero en horario vespertino, se medirá al Moralo en su persecución del líder.

Por ello, tanto Adolfo como Amaro habían movido sus alineaciones. El técnico romano en mayor medida, tocando todas sus líneas. El verdiblanco, con un banquillo quizá menos profundo, retocó su once para buscar el punto adecuado. Lo cierto es que el choque comenzó con ritmo. Mucho centrocampismo, sí, pero ambos bloques llegaban con facilidad a posiciones de último tercio. Una vez allí, les costaba horrores entrar en el área. Durante la primera media hora, de hecho, solo lo consiguieron a balón parado. El Mérida, en un despiste visitante, con un disparo al lateral del área de Muneta que se encontró demasiado solo en el borde del área tras un saque de esquina realizado con premura por Santi Villa. En la jugada siguiente, Rodri remató alto desde el punto de penalti en posición forzada. Desde ahí al descanso, faltas, intensidad, y más balón parado. Las zurdas de Collantes y Villa. Las diestras de Rodri y Cristo. Algún balón largo colgado que siempre quedaba largo, la lucha de Sanabria con los centrales rivales y Neto tratando de dar amplitud a la banda derecha del Cacereño. Pero chicha, poca. Disparos entre los tres palos, de hecho, cero. Las aficiones agradecieron el descanso pues el partido poco a poco entraba en una fase lánguida en la que, tanto a Mérida como a Cacereño, se negaban a asumir riesgos con la pelota en los pies.

0 Mérida

Alberto Díaz; Chavalés, Jiménez, Puertas, Calatrava (Javi Chino, 90´); Curro, Muneta (Montesinos, 62´), Puyi (Heo, 85´); Cristo (Flores, 55´), Sanabria (Paco Tomás, 110´), Villa

0 Cacereño

Bernabé (Jordi López, 46´); Neto, Rubén Sánchez, Alberto Delgado (Álvaro, 98´), Keko (Carlao, 87´); Juan Carlos, Rodri (Berraco, 61´); David López, Luismi (Marcos Torres, 53´), Collantes (Chechu, 74´); Eloy Jiménez (Álex Rubio, 46´)

Árbitro
Delfa Ramos. Mostró cartulina amarilla a Curro, Álex Jiménez, Montesinos y Calatrava, del Mérida; y a Rubén Sánchez, Rodri, Collantes, Marcos Torres, David López, Álex Rubio y Juan Carlos, este en dos ocasiones por lo que fue expulsado en el minuto 109 por parte del Cacereño.
Incidencias
Estadio Romano, unos 1500 espectadores.

Tras el parón, Adolfo introdujo cambios en el descanso. Santi Amaro no movió el banquillo. La entrada de Álex Rubio en la punta del Cacereño aumentó la intensidad en la presión inicial de su equipo, alargando al bloque, pero fue el Mérida el que salió mejor al campo. Bien combinando por bajo cerca de la media luna del área, obtuvo poco rédito de ello porque los visitantes siempre defendieron cómodos. Aún así, el debutante Jordi López manchó por fin sus guantes en un disparo lejano de Santi Villa que se envenenó tras tocar en un central. El Cacereño respondió con una jugada por la izquierda de Collantes, que acabó lanzando un centro que no encontró rematador.

Quizá por el carrusel de cambios, quizá por el cansancio, quizá porque la presencia de Rubio en el césped encanalló a ambos equipos, lo cierto es que el partido se paró por completo. En el último tercio el balón estuvo parado gran parte del tiempo. Una carrera hacia un lado, silbato del árbitro, pelota parada para discutir un quítate tú que yo no puedo. Silbato del árbitro, reinicio del juego, y treinta segundos después, se repite la misma acción. Una vez y otra hasta que el ritmo decayó por completo. Detalles de calidad individual en ambos lados, sí, pero siempre de forma discontinua, tan separados entre sí que no servían siquiera para hilvanar jugadas de peligro. Más balón para el Cacereño, el Mérida buscando la carrera de Montesinos por la derecha. La última ocasión del tiempo reglamentario la tuvo el Mérida, con Villa lanzando una falta que quedó muerta en el punto de penalti, sin que nadie fuera capaz de rematar el cuero.

Comenzó el tiempo extra el juego más alocado, con ida y vuelta, con el Cacereño con transiciones rápidas en las que Neto no encontró el centro y el Mérida estuvo cerca del gol con un remate casi sin querer de Jiménez que salió cerca del poste. La más clara fue para Chechu, en otro remate tras falta lateral que sacó Díaz cuando se cantaba el gol. Flores estuvo cerca del gol en la segunda mitad de la prórroga en más de una ocasión, pero no dudó López.

Tenía que ser en los penaltis. Allí sería Joaqui Flores, el siete romano, el que marraría su quinto lanzamiento al larguero, dando el título al Cacereño.

 

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