El fútbol femenino marca otro hito

El videomarcador del Wanda Metropolitano durante el Atlético-Barça. / EFE

Más de 60.000 aficionados asisten al Wanda Metropolitano para el Atlético-Barça y establecen un nuevo récord mundial

Amador Gómez
AMADOR GÓMEZMadrid

Aunque aún quedan muchas reivindicaciones y pasos que dar, el crecimiento del deporte femenino y, del fútbol en particular, es de tal entidad que este domingo se marcó un nuevo hito, al establecerse en el Wanda Metropolitano un récord mundial de asistencia. Con acceso gratuito para los socios del Atlético de Madrid previa retirada de invitación y entradas con precios de tan sólo 5, 10 y 15 euros para el público general, 60.739 espectadores casi abarrotaron el estadio rojiblanco (el aforo oficial es de 67.829) para presenciar un partido trascendental de la Liga Iberdrola contra el Barça. El equipo azulgrana se llevó la victoria por 0-2 para apretar la lucha por el título en día tan señalado, pero el triunfo absoluto correspondió al fútbol femenino.

La anterior plusmarca en España, 48.121 aficionados en San Mamés el pasado 30 de enero para el duelo de cuartos de final de la Copa de la Reina entre el Athletic y el Atlético, quedó pulverizada en Madrid nueve días después del Día Internacional de la Mujer. En plena guerra entre LaLiga y la Federación Española de Fútbol (FEF) por el control de este deporte, que está afectando también a la negociación del primer convenio colectivo de la historia para las jugadoras, la espectacular cifra registrada en el Metropolitano es una muestra más del auge y de la capacidad de atracción de una disciplina que ya comienza a ser considerada con el respeto que merece.

Gracias a precios tan asequibles, al interés despertado ante un encuentro clave para la resolución del campeonato a falta de seis jornadas, a la progresión del fútbol de élite femenino y a la promoción llevaba a cabo por el Atlético de Madrid, ha sido posible alcanzar un número de asistentes que no hace tanto era una utopía en España. Han tenido que pasar 99 años para romper el anterior récord mundial en un partido entre clubes, con 53.000 personas en Goodison Park (Liverpool) para presenciar, en 1920, un encuentro entre el Dick Kerr's Ladies y el St. Helen's Ladies. Para un partido entre selecciones continúa vigente la plusmarca de 90.185 espectadores en el Rose Bowl de Pasadena (California) para la final del Mundial de 1999 entre Estados Unidos y China. Entre clubes, el récord europeo precedente se dio en el Olímpico de Múnich (50.212 espectadores), para la final de la Liga de Campeones femenina entre el Olympique de Lyon y el Fráncfort.

Tomando precisamente como referencia el modelo de Alemania, Inglaterra y Australia con el objetivo de impulsar el fútbol femenino y de que, en el plazo de seis años sea el deporte más practicado por las niñas menores de 14 años, la FEF ha decidido crear una competición pararela a la actual Liga Iberdrola, cuyo impacto mediático está desbordando las previsiones más optimistas. «Llevo muchos años en esto y he estado en campos con 20 o 30 personas, con las familias y prácticamente nadie más», recordaba tras el Atlético-Barcelona el entrenador del conjunto culé, Lluís Cortés, el técnico del que es, junto al Levante, el segundo club más laureado del fútbol femenino, sólo superado por el Athletic.

En octubre de 2006, el Atlético y el Barça se enfrentaron por primera vez en el Cerro del Espino de Majadahonda y allí se dieron cita sólo 400 aficionados. Casi 13 años después, tras el histórico partido en el Metropolitano, inaugurado el 16 de septiembre de 2017 y desconocido hasta este domingo por muchos seguidores colchoneros, la FEF da «60.739 veces gracias por hacer que nuestro fútbol femenino siga creciendo», mientras el presidente de LaLiga, Javier Tebas, reclama «que nadie estropee este camino, que debe continuar».