El racismo mancha el renacimiento del fútbol italiano

Muntari discute con un árbitro. /
Muntari discute con un árbitro.

Sulley Muntari, centrocampista ghanés del Pescara, recibió insultos racistas por parte de los seguidores del Cagliari y abandonó el terreno de juego

COLPISA | AFP

Ahora que vuelve a brillar, con una selección nacional que seduce y la Juventus consolidada como uno de los mejores equipos de Italia, el fútbol italiano se ha visto manchado otra vez por los problemas de racismo en los estadios.

Hace diez días en Cagliari, Sulley Muntari, el centrocampista ghanés del Pescara, recibió insultos racistas por parte de los seguidores del club de Cerdeña.

Entonces, el futbolista de 32 años abandonó la cancha voluntariamente antes del final del partido después de reclamar en vano al árbitro que actuase contra los seguidores sardos que lo insultaban. Se marchó a los vestuarios repitiendo en varias ocasiones 'stop' y 'basta'.

Muntari, incluso, recibió una tarjeta amarilla por esa reclamación y después la roja al abandonar la cancha.

"Lo que pasó con Muntari es algo importante, pero únicamente porque él reaccionó. Pero desgraciadamente es algo habitual en el fútbol italiano", señaló a la AFP Mauro Valeri, sociólogo y responsable del observatorio sobre el racismo y el antirracismo en el fútbol.

"No solo concierne a la Serie A, a la Serie B o al fútbol. En los dos últimos años hemos registrado 80 casos de jugadores negros insultados en partidos de jóvenes, a menudo por padres de los adversarios, pero rara vez hemos hecho algo", continúa.

"Recientemente hemos visto casos similares en otros deportes como el básquetbol, que han implicado la prohibición a los aficionados de acudir a las canchas", añade.

Muntari recibió el apoyo de Fifpro, el sindicato internacional de futbolistas, y del Alto Comisario de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad.

El defensa marroquí de la Juventus Mehdi Benatia recibió el apoyo de su club después de que una persona, todavía no identificada, le tratara de 'marroquí de mierda' durante una entrevista con la cadena de televisión Rai.

Mientras contestaba a algunas preguntas en la zona mixta del estadio de la 'Vecchia Signora' con los cascos puestos para escuchar a sus interlocutores del canal italiano, Benatia interrumpió de repente sus declaraciones para decir "¿Quién habló por detrás?".

Según el servicio de prensa de la Juventus, interrogada por la AFP, Benatia habría oído a alguien decir "¿Qué es esta estupidez? Cierra la boca, marroquí de mierda".

Además, durante la 34ª jornada de la Serie A, la liga constató los "gritos racistas" de parte de los aficionados del Inter de Milán, el Lazio y la Roma.

Ninguno de los clubes implicados ha recibido una sanción firme. Cagliari y Roma no fueron castigados, mientras que Inter y Lazio han sufrido el cierre de una parte de sus gradas sin cumplimiento de pena (condicional).

El fenómeno no es nuevo. En un pasado más o menos reciente, el marfileño Zoro, el ghanés Boateng, el nigeriano Omolade, el camerunés Eto'o y el senegalés Koulibaly fueron víctimas sin que esto provocara importantes sanciones.

"Casi ningún incidente responde a estos criterios que se deben reunir para que los clubes sean sancionados. Y las sanciones, cuando las hay, son condicionales. Es rídiculo", señala Mauro Valeri.

Para que un incidente se pueda castigar, hace falta que al menos el 1% de la tribuna esté implicada, que los gritos y los insultos sean "realmente audibles" y que señalen a alguien en particular.

Italia también se enfrenta al problema de la "discriminación territorial", sobre todo en los partidos de los clubes del sur, en particular el Nápoles.

También se han registrado casos de racismo entre jugadores, sin que hayan sido sancionados. En enero de 2016, el romanista Daniele De Rossi no fue sancionado tras tratar al croata Mario Mandzukic de "gitano de mierda".

En diciembre, el centrocampista bosnio del Lazio, Senad Lulic, fue suspendido 20 días (un partido) por palabras desagradables contra el alemán Antonio Rudiger.

Para Valeri, una de las explicaciones de esta situación es que "no hay un movimiento antirracista en el seno del fútbol italiano y que las asociaciones de lucha contra el racismo no tratan el fútbol".

"En Italia el antirracismo no es el combate de todo el mundo. Si usted dice que está contra el racismo, la respuesta puede ser que usted es un comunista", concluye.

 

Fotos

Vídeos