Luis Suárez se triplica

Luis Suárez celebra su primer gol. AFP/
Luis Suárez celebra su primer gol. AFP

Sin Messi ni Neymar, el uruguayo derriba la muralla china con un ‘hat trick’ y planta al Barça en la final del Mundialito

CRISTIAN REINO

Cuatro años después, el Barça disputará una nueva final del Mundial de Clubes, donde optará a levantar su tercer título intercontinental. River Plate y Barcelona disputarán el domingo una final inédita, en la que los blaugranas podrán completar el repóquer de las cinco copas en una misma temporada, un hito sólo superado por el gran Barça de Guardiola, que logró levantar los seis títulos en liza en 2011.

3 Barcelona

Bravo; Alves, Piqué, Mascherano, Jordi Alba (Adriano, min. 75); Busquets, Rakitic, Iniesta (Samper, min. 80); Sergi Roberto (Sandro, min. 71), Luis Suárez y Munir.

0 Guangzhou

Li; Zhang, Feng, Kim, Zou (Xuepeng, min. 35); Zheng, Paulinho, Huang, Goulart, Zheng (Yu, min. 55); y Ekelson (Gao, min. 69).

ÁRBITRO
Joel Aguilar (El Salvador). Mostró amarilla a Feng.
GOLES
1-0, min. 39: Luis Suárez. 2-0, min. 49: Luis Suárez. 3-0, min. 67: Luis Suárez, de penalti.
INCIDENCIAS
Partido de las semifinales del Mundial FIFA de clubes, disputado en el estadio Internacional de Yokohama, ante unos 70.000 espectadores.

Los azulgrana no permitieron la sorpresa, hicieron valer su condición de favoritos y derrotaron en semifinales a un correoso Guangzhou chino, que se cerró atrás, asumió pronto su condición de equipo con menos recursos y entregó todo el dominio del partido al equipo catalán. Al Barça le costó, sobre todo en la primera parte, pero fue muy superior y la goleada mostró la diferencia entre ambas escuadras.

Además del muro chino, que estaba en el guión, Luis Enrique se encontró con un gran imprevisto de última hora. Un cólico nefrítico dejó a Messi en el hotel y no pudo ser de la partida. Sin poder contar aún con Neymar, en el banquillo, pero no al cien por cien, el técnico asturiano suplió la baja de sus dos estrellas alineando a Sergi Roberto y Munir, como acompañantes de Luis Suárez en la punta de ataque. El hispano-marroquí empezó en la banda derecha, haciendo de Messi, y el de Reus se situó en el extremo zurdo, tratando de combinar con Iniesta, aunque al final casi lo de menos fueron las parejas de baile del charrúa, que se convirtió en el líder del equipo y en la estrella de las semifinales. Hizo tres goles, proeza deportiva que no había conseguido nadie en un partido de la Copa Intercontinental o del Mundial de Clubes, salvo Pelé, lo cual son palabras mayores y dan la justa medida del récord logrado por el 9 culé.

Suárez asumió la baja de sus dos compañeros de delantera, se echó el equipo a la espalda y, apoyado por un buen Iniesta, consiguió desbaratar los planes de Scolari, el técnico del cuadro chino, que cuando dijo que el Barça tiene a 25 o 26 jugadores como Neymar debía de estar pensando en el ex del Liverpool. El brasileño, exseleccionador de su país y de Portugal, fue fiel a su estilo y desde el minuto uno plantó el autobús, defendió con nueve y, excepto el punta Elkeson, el resto del equipo esperó a los blaugranas, que no tuvieron el ritmo de otros partidos, pero supieron esperar su momento.

Ante un equipo cerrado a cal y canto en torno a su portero, lo que les hacía falta a los hombres de Luis Enrique era tener paciencia, porque tarde o temprano los huecos aparecerían, ya fuera por mérito propio o por error del contrario. Ese fallo llegó al borde del descanso. El Barça no sabía cómo penetrar en la defensa numantina, hasta que Rakitic se la jugó con un disparo lejano, atajado en un primer momento por el meta Li, que no despejó del todo y sirvió el tanto a Suárez, que como buen killer lo rebaña todo. Costó, pero el gol hacía justicia al dominio absoluto del FC Barcelona.

Los minutos posteriores al gol del uruguayo fueron casi los únicos en los que el Guangzhou se atrevió a estirarse un poco y, a balón parado, puso en apuros a la defensa catalana. Tras el descanso, el equipo chino mantuvo el dibujo, Scolari no quiso mover las líneas y no se lanzó a por el empate, en parte porque bien pronto Iniesta y Suárez se asociaron de manera magistral, para que Suárez culminara un gran pase del manchego. Golazo, pase de oro y control y resolución aún mejor, que sentenciaba el choque. Con 2-0 los chinos bajaron los brazos, su presión remitió y ni siquiera tuvieron fuerzas para tratar de recortar. Scolari fue prudente y con el Barça lanzado prefirió evitar una goleada de escándalo antes que ir a por la proeza. El tercer gol de Suárez fue de penalti, tras una clara zancadilla por detrás a Munir. El uruguayo no falló, entró en la historia y metió en la final a su equipo, que el domingo, ante River Plate, es posible que pueda contar con Neymar y Messi en la finalísima.