Mundial Francia 2019

Lucía García, la inesperada

Lucía García, la benjamina de la selección. /Efe
Lucía García, la benjamina de la selección. / Efe

La delantera es la benjamina de la selección, la única chica de cuatrillizos, que debutó en Primera con 15 años y cambió el partido ante Sudáfrica con un penalti y un gol

Javier Varela
JAVIER VARELAMadrid

Lucía García siempre ha ido un paso por delante del resto desde que nació y la precocidad es su forma de vida. La delantera del Athletic es la única chica de un parto de cuatrillizos y aunque nació en el hospital de Cruces -al ser un embarazo de riesgo acudieron a aquel centro médico de Baracaldo- creció en la localidad asturiana de Pola del Pino (Aller). «Mis hermanos y yo nacimos a los siete meses de embarazo y estuvimos un tiempo en la incubadora», cuenta desde la concentración de Francia esta futbolista que llegó de forma inesperada -su madre llevó a cabo un tratamiento de fertilidad- y que en la selección apareció para dar la vuelta al partido ante Sudáfrica. «Estoy aquí para aprender», dice Lucía, que le resta importancia al hecho de haber debutado en un Mundial con un gol. «Soy delantera, lo que se me pide es que marque goles y la verdad que estoy muy contenta y muy feliz de estar con la selección en el Mundial y de poder ayudar al equipo a conseguir la victoria», confesaba con una sonrisa en la boca. «Porque la victoria y la selección es lo más importante», insiste huyendo del protagonismo inesperado en una selección que ya ha hecho historia.

«Me clavó los tacos en la pierna, se llevó el muslo por delante y lo tengo bastante marcado»

Su muslo izquierdo, eso sí, sigue teniendo las huellas del estreno ante Sudáfrica. Los tacos de la bota derecha de Vilakazi 'adornan' su pierna el día después del triunfo que comenzó con el penalti que señaló el VAR. «Me clavó los tacos en la pierna, se llevó el muslo por delante y lo tengo bastante marcado», dice. Sin embargo, cuenta con detalle cómo fue la jugada que terminó con el tercer gol de la selección y el primero suyo en un Mundial. Un momento histórico que nunca olvidará: «Fue un balón en el que yo estaba por la banda derecha y Virginia (Torrecilla) cogió un balón tras una falta a Aitana. Me meto entre las dos centrales y se la pido a Vir y me marcho en velocidad, driblo a la portera y marco», cuenta como si de un narrador de la radio se tratara. Ese gol, además de certificar el triunfo de España -el primero en una cita mundialista-, supone que la selección sea líder del grupo B antes del decisivo partido del miércoles ante Alemania.

La benjamina de la selección

Pero Lucía está acostumbrada a aparecer cuando menos se la espera. Pasó en su nacimiento y ocurrió ante Sudáfrica cuando salió en lugar de Amanda Sampedro en el descanso. Su gol y el penalti que sufrió le han puesto en el punto de mira de los aficionados, aunque ella sigue tirando de modestia para decir que en el Mundial todo lo que ocurra será parte de su «aprendizaje». Porque si algo sabe Lucía es de aprendizaje. Como cuando hizo sus primeros pinitos a caballo en el centro hípico de Gijón junto a su hermano Javier, o cuando tuvo que crecer rodeada de chicos -sus hermanos y sus primos- en un pequeño pueblo de 50 habitantes en el que ella era la única chica que le pegaba al balón y lo hacía contra una pared. Porque Lucía siempre ha ido un paso por delante. En el Mundial de Francia también. No le intimida ser la benjamina de la selección -cumplirá 21 años el próximo 14 de julio- e incluso se deja 'mimar' por las más veteranas, que no paran de darle consejos que ella como si fuera una esponja absorbe para seguir creciendo.

Con su gol en un Mundial con apenas 20 años acumula un nuevo récord que comenzó cuando debutó en Primera con 15 años en las filas del Oviedo Moderno. Con 17 fichó por el Athletic -donde con 13 dianas ha sido la máxima goleadora esta temporada- y entre medias ha jugado en todas las categorías inferiores, con las que se proclamó campeona de Europa sub-17 y repitió título con la sub-19. Y es que si algo ha tenido claro Lucía es que la precocidad es su forma de vida. Esta admiradora de Andrés Iniesta tiene claro lo que hará después del Mundial y que tuvo que posponer por la llamada de Jorge Vilda. Hará el Camino de Santiago a pie.

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