Mundial Francia 2019

La ilusión de octavos hace olvidar el éxito

Las jugadoras de la selección, durante un enrenamiento. / Efe

España ya ha vencido un partido, ha superado la barrera de la fase de grupos y aspira a dar la sorpresa el lunes aunque espera que «después del Mundial no venga una nube negra y todo desaparezca»

Javier Varela
JAVIER VARELAMadrid

España sigue velando armas para su histórico duelo de octavos de final del Mundial. Un partido que se ve con la normalidad del éxito conseguido pero que tiene un valor incalculable para el fútbol femenino español, ya que realmente se ha derribado otra barrera. La primera fue clasificarse para la Copa del Mundo de forma inmaculada, la segunda ganar el primer partido en una cita mundialista y la tercera alcanzar los octavos de final de manera directa, sin tener que esperar a conocer los resultados de otros grupos. «Está bien que el trabajo se reconozca y que la gente se enganche», señala Irene Paredes, única futbolista española que ha disputado todos los minutos mundialistas de la selección sumando Canadá y Francia. «Somos la cara visible de esta sociedad y estamos protagonizando el cambio hacia otra nueva mentalidad. Lo tenemos en nuestras manos», apunta Marta Corredera. Las veteranas de la selección saben lo difícil que ha sido llegar hasta esos octavos de final del Mundial, más allá de superar los partidos para conseguirlo. Muchos años de jugar entre amigos, de ser olvidadas por los medios, de ser minusvaloradas y de ser el patito feo del fútbol español.

«Que ahora haya mucha atención mediática es muy bueno; eso tiene que servir para enganchar a la gente todos los fines de semana» Alexia Putellas

Pero ahora todo ha cambiado… o más bien ha empezado a variar. «Que ahora haya mucha atención mediática es muy bueno; eso tiene que servir para enganchar a la gente todos los fines de semana», asegura Alexia Putellas que siempre ha reivindicado que para que se abra el Camp Nou para un partido femenino primero hay que llenar el Mini Estadi. Como pasó con la selección femenina, cuando superaron la barrera psicológica de los cuartos de final en 2008, el fútbol femenino español se ha plantado en los octavos de un Mundial con normalidad y parece que se ha olvidado que nunca antes se llegó a este punto. «Estamos creciendo muy rápido y estamos haciendo las cosas bien, con buena letra y esperemos que no sea una moda pasajera», señala Lola Gallardo, que todavía no ha disputado un minuto en el Mundial de Francia, como le pasó en el de Canadá. «Esperemos que después del Mundial no venga una nube negra y todo desaparezca», advierte Marta Corredera, titular indiscutible para Jorge Vilda. «Necesitamos que ese boom que estamos teniendo no se pare y siga», señala sobre el hecho de haber conseguido alcanzar los octavos de final.

«Esperemos que después del Mundial no venga una nube negra y todo desaparezca» Marta Corredera

Hasta ahora, la selección ha tenido el apoyo de la gente y saben que el crecimiento es grande, pero también son conscientes de que al final que se mantenga el interés depende de los resultados. «El Mundial supondrá un antes y un después, pero dependerá de los resultados que esto vaya a más», dice con cierta tristeza Alexia, sabedora de que el hito conseguido por alcanzar los octavos puede quedar en nada si no se pasa a cuartos de final. El Mundial, eso sí, ha servido para que los aficionados conozcan por fin a las futbolistas y se identifiquen con ellas. Un paso adelante del que se sienten orgullosas las 23 internacionales: «Hay que intentar enganchar a la gente y que estemos presentes en el día a día, en las redes sociales, en los telediarios… y que vengan a animarnos, claro». Son palabras de irene Paredes, capitana de la selección.

Pero entre las futbolistas se reivindica que esto no sea flor de un día, aunque con los pies en el suelo. Son conscientes de que nunca llegarán a los niveles del fútbol masculino, que «hace 40 años estaba en esta situación», señala Marta Corredera. «Lo conseguido es un gran paso y entre nosotras lo hablamos. Alguien tiene que ser la pionera y derribar muros. Lo único que pedimos es que estas jugadoras que vengan detrás valoren lo que nos ha costado a nosotras llegar hasta aquí y a todas las que estuvieron antes que nosotras». «No podemos perder la esencia que hay en el fútbol femenino. La cercanía y el respeto entre la afición y las jugadoras no se pueden perder», reivindica Alexia.