Remontada para la esperanza del Cáceres

El capitán del Cáceres, Luis Parejo, rodeado de contrarios anoche en el Multiusos. :: lorenzo cordero/
El capitán del Cáceres, Luis Parejo, rodeado de contrarios anoche en el Multiusos. :: lorenzo cordero

Los verdinegros le dan la vuelta al marcador en la recta final de un choque ante Iberojet Palma que conducía a una nueva catástrofe

OPTA

cáceres. El Cáceres Patrimonio de la Humanidad rompió una racha de siete derrotas consecutivas y comienza a creer después de llevarse una increíble victoria por 80-75 ante el Iberojet Palma. El equipo de Roberto Blanco fue capaz de darle la vuelta a un partido en el que se movía en el mismo infierno y en el que llegó a caer por 14 puntos de diferencia, con sensaciones tremendamente negativas. El equipo estuvo temeroso, nervioso y con una ansiedad que atenazó a todos y cada uno de los jugadores que vestían la camiseta verdinegra. Solo en un último cuarto épico, los cacereños fueron capaces de arrancarse todos los temores para comenzar a creer en una salvación que continúa siendo posible.

80 CÁCERES

Mazurzak (8), Chol (4), Rakocevic (9), Trist (13), Parejo (15) -quinteto inicial- Konate (2), Corrales (6), Huff (12), Sapp (6), Martínez (5).

75 PALMA

Bivia (10), Gilbert (10), Hernández (8), Uclés (9), Guerra (17) -quinteto inicial- Gluditis (2), Barber (19), Quintela (9).

Parciales:
(20-22), (17-23), (15-19) y (28-11).
Árbitros:
Lema Parga, Pazos Pazos y García Parejo. Sin eliminados.
Incidencias:
Pabellón Multiusos Ciudad de Cáceres. 1.500 espectadores.

El partido no fue el mejor que se podía ver, no ofreció demasiadas luces, ni un espectáculo demasiado armonioso, pero enganchó a todos y cada uno de los espectadores que siguen manteniendo la fe, a pesar de que en el descanso veían a su equipo totalmente derrotado, especialmente tras conocer que uno de sus rivales directos, el Real Canoe, había sumado en positivo en su duelo contra el Lleida.

Parejo ejerció su capitanía con la exigencia que se le debe pedir a un líder que ha sido referencia durante tantas temporadas en el Multiusos. No se escondió (20 de valoración) y, desde el primer instante, asumió los galones necesarios para arrancar a su equipo de la pesadilla en la que se encuentra sumido durante toda la temporada. Además, Daniel Trist, que no dio señales de vida hasta la recta final, parecía haber tirado la capa de superhéroe que había exhibido en sus primeros encuentros con la verdinegra.

El partido arrancó con ligeras ventajas del equipo cacereño, con un inspirado Parejo que fue el autor de los primeros siete puntos de su equipo. No le entraban los tiros al conjunto balear y rápidamente la ventaja local se fue hasta un prometedor 10-3. Sin embargo, los fantasmas aparecieron demasiado pronto y un parcial de 0-9 puso por delante al equipo de Félix Alonso (10-12). Se agarró el conjunto extremeño con dos triples de Mazurzak (18-16), sin embargo, un parcial de 0-6 volvió a poner a los baleares por delante con un Fran Guerra muy incisivo que imponía su portentoso físico.

No apareció en escena con mucha intensidad el equipo local en el segundo periodo y permitía demasiadas canastas. La poca efectividad en defensa se contagió también en ataque, donde no encontraban espacios cómodos de tiro ni circular con velocidad el balón. Abusaban del lanzamiento de tres puntos, muchas veces en situaciones nada propicias. Todo ello llevó a que al descanso se llegara con un 37-34, la máxima desventaja hasta ese momento. Las caras de los jugadores locales lo decía todo.

Las cosas continuaron empeorando, pero cinco puntos consecutivos de Rakocevic hicieron que el Cáceres pudiera reengancharse al partido, aunque continuaban por detrás en el electrónico. Un triple de Bivia puso el marcador en 44-55. Trist dejó de ser referencia y pasó a estar prácticamente desaparecido. Roberto Blanco paró el partido a falta de cinco minutos para la conclusión del tercer cuarto y rebuscaba la fórmula de voltear un partido que se complicaba por momentos.

El último periodo comenzaba con un inquietante 52-64. La remontada parecía imposible, pero Cáceres se aferró al choque con uñas y dientes y con un 61-66 las cosas se comenzaron a ver de otro modo. Con ese subidón, un triple de Huff y una canasta de Dani Martínez ajustaba aún más el resultado (66-68). Fran Guerra seguía a lo suyo, pero estaba muy solo en el ataque balear. Otra canasta de Huff logró poner por delante a los locales, un equipo que tuvo claro que no dejaría pasar la oportunidad después de haber hecho lo más difícil (72-70, minuto 38). Al final, el equipo de Roberto Blanco ya no abandonaría la ventaja y firmó una victoria de vital importancia para la salvación.