2019

La liga de los hombres extraordinarios

Stephen Curry celebra una canasta /REUTERS
Stephen Curry celebra una canasta / REUTERS

Curry, LeBron, Harden, Westbrook, Davies, Durant o Antetokounmpo regalan un año repleto de bestialidades en una NBA en la que ha irrumpido como un cometa Doncic

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

La NBA siempre ha sido una competición de números siderales tanto en lo individual como en lo colectivo. Los 100 puntos que Wilt Chamberlain le descerrajó el 2 de marzo de 1962 a los New York Knicks, los 55 rebotes que el mismo hombre -que presumía en sus memorias de haberse acostado con 20.000 mujeres- capturó el 24 de noviembre de 1960 en un duelo contra los Boston Celtics, las 30 asistencias que repartió Scott Skiles contra los Denver Nuggets la víspera de la Nochevieja de 1990 o los 17 tapones que Elmore Smith les colocó a los jugadores de los Portland Trail Blazers en 1973 perviven como registros históricos.

Pero el mejor baloncesto del planeta ha mutado radicalmente su faz en los últimos años, con una constelación de figuras que han convertido el 'big three' en algo hasta cierto punto irrisorio si se compara con el quinteto íntegro de 'All Stars' que dispondrán sobre el parqué los Golden State Warriors una vez que DeMarcus Cousins coja ritmo tras reponerse de la lesión en el tendón de Aquiles que permitió su desembarco en la Bahía de San Francisco 'a bajo coste' (5,4 millones de dólares por una campaña) para completar una primera fila estelar con la que Steve Kerr tratará de sellar el 'three-peat', el tercer anillo consecutivo de la franquicia. La competencia es feroz, fruto de una amalgama de talento que impulsa a un puñado de estrellas capaces por sí solas de asombrar al planeta una noche sí y otra también.

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Stephen Curry, LeBron James, Russell Westbrook, James Harden, Anthony Davies, Kevin Durant o Giannis Antetokounmpo se han pasado los últimos doce meses pergeñando auténticas bestialidades que animan el debate sobre dónde está el techo de unos jugadores que tocan el cielo con sus mates estratosféricos y sus triples imposibles, elevando el nivel de una competición que atraviesa una época de esplendor.

Como recordaba 'Sports Illustrated' al adjudicar a los Warriors el título de 'Personalidad Deportiva del Año' hace unas semanas, el ascenso a la cúspide del equipo que saborea el último tramo de su estancia en Oakland antes de cruzar el puente camino de San Francisco «ha coincidido con la restauración de la NBA como una vanguardia de la cultura que recuerda el prolongado auge de la liga, que comenzó con los años de Magic-Larry en la década de 1980 y continuó hasta los 90 dominados por Jordan». El 'picorcillo' no lo siente sólo el base de los Warriors cuando se levanta para tirar de tres, sino que invade a los aficionados cada vez que se asoman a un partido con la incógnita de quién protagonizará la enésima hazaña.

Klay Thompson sepultó a los Chicago Bulls a finales de octubre con 14 triples convertidos en 24 intentos. 27 minutos de orgía triplista en el Oracle Arena que le permitieron sumar 51 de los 149 puntos de su equipo para barrer con una canasta más el récord que había registrado en 2016 el otro integrante de los 'splash brothers'. El californiano es un especialista. Lo suyo es fusilar sin contemplaciones. Pero lo que hoy se lleva es la multitarea. El rey ahí es Westbrook, que remachó las dos últimas campañas promediando un triple-doble, pero tiene competencia de sobra. Harden, Antetokounmpo o LeBron anotan, asisten y rebotean sin despeinarse, mezclando labores en noches en las que combinan la decena de unidades en todos los apartados.

Respeto

La estrella de los Rockets logró el MVP del curso 2017-2018, en el que estableció con 60 el tope de puntos de este año que ahora termina, igualado en noviembre por Kemba Walker. Dwight Howard, por entonces en los Hornets, fijó en 30 el mayor número de rebotes en los doce últimos meses. LeBron se convirtió en el primer jugador capaz de franquear la barrera de 30.000 puntos, 8.000 rebotes y 8.000 asistencias en su carrera el mismo año que abandonó por segunda vez los Cavaliers, esta vez rumbo a Los Ángeles con la misión de reflotar a la franquicia que alumbró el 'showtime'.

En la misma Conferencia que LeBron deslumbra Luka Doncic, cuya experiencia en Europa ningunearon algunos como Charles Barkley

La presencia del 'Rey' augura el retorno de los Lakers a los 'playoffs' en un Oeste que continúa agrandando la brecha respecto al Este. En la misma Conferencia que LeBron deslumbra Luka Doncic, cuya experiencia en Europa ningunearon algunos como Charles Barkley -«ha jugado contra una mierda de rivales», llegó a comentar en vísperas del 'draft' el 'Gordo'- pero que se está demostrando determinante para un aterrizaje de impacto inmediato. Los quince primeros partidos del esloveno sólo tuvieron parangón en los inicios en la liga de Oscar Robertson y Magic Johnson.

En Dallas, atentos siempre al talento del Viejo Continente –ahí sigue Dirk Nowitzki en su vigésimo primera temporada con los Mavericks- se firmó el 'robo' de la lotería, con un intercambio que mandó a Atlanta a Trae Young para que 'Wonder Boy' recalase en Texas y comenzase, desde el principio, a liderar un equipo que fue campeón en 2011 y sueña con recuperar el terreno perdido de la mano del chico que creció en el Real Madrid y cruzó el charco para codearse con unos 'monstruos' que ya van respetándole como a un igual.