PLASENCIA

Los finales de infarto siguen malditos

Mario Álvarez trata de tapar la línea de pase hacia Sidao. :: PALMA/
Mario Álvarez trata de tapar la línea de pase hacia Sidao. :: PALMA

El Plasencia jugó su peor partido ante el Ávila, pero tuvo opciones de victoria tras una reacción final

JUAN CARLOS RAMOS PLASENCIA.

'Déjà vu' en La Bombonera. Si la temporada pasada se escaparon un buen puñado de partidos en el último minuto, casi todos que se decidieron en los segundos decisivos, la 2018/2019 no ha comenzado de forma diferente para el Extremadura Plasencia. Una victoria y dos derrotas de las que mosquean, esas en las que el factor suerte juega un papel importante.

78 PLASENCIA

79 ÁVILA

Extremadura Plasencia
Duane Morgan (12), José Antonio Medina (8), Arturo Fernández (6), Vladimir Tomasevic (12), Marcellus Roberts (18) -cinco inicial-, Germán Martínez (2), Diego Gallardo (12), Javier Cardito, Mario Álvarez (2), Deng Mayot (3) y Pablo Villarejo (3).
Ávila Auténtica
Manuel Vázquez (7), Guillermo Mulero (11), Harol Cazorla (5), Biram Faye (7), Lauren-Ricks (17) -cinco inicial-, Alfonso Ortiz (7), Berni García (7), Sidao Santana (18) y Bassirou Gueye.
Parciales
19-18, 32-38, 52-60 y 78-79.
Árbitros
Jorge Caamaño Muñoz y José Javier Marqueta Gracia.
Incidencias
Pabellón Ciudad de Plasencia, 450 espectadores.

La penúltima llegó en Marín en forma de 'buzzer beater' y la última en casa, ante el Ávila Auténtica (78-79), en el peor partido del Plasencia desde que Rafa Sanz es entrenador. Un choque gris y lleno de errores que sin embargo dio una opción a los locales tras una gran reacción. Pero cuando hubo que culminar la remontada, Medina primero y Gallardo después fallaron sendos triples que hubieran permitido saborear un triunfo que parecía imposible.

El Plasencia solo mantuvo el nivel en los primeros cinco minutos y en los cinco últimos. Un parcial de salida de 6-0 enseñó el camino a seguir, pero tras el 15-6 con el triple de Pablo Villarejo -que sigue sin gozar de excesivo protagonismo- el partido sucumbió en un correcalles sin sentido que favoreció al Ávila (19-18 en el primer cuarto).

Con la entrada en cancha de Sidao Santana, el partido fue adquiriendo color abulense. El pívot brasileño fue dueño de ambas, cambió muchos tiros y, a pesar de ir dosificándose en sus minutos, ya sumaba al descanso 11 puntos.

Con 30-27 se vio la última ventaja local, coincidiendo con el descanso de Sidao. Con su regreso, sumado a unos sorprendentes pobres porcentajes del Plasencia en el perímetro, el Ávila recobró su ventaja al descanso (32-38).

El Ávila, cómodo en la cancha

En la segunda parte, el Ávila se sintió muy cómodo en la cancha. No necesitó hacer alardes de gran baloncesto para ir aumentando su renta poco a poco. Mulero y Lauren-Ricks ofrecían destellos puntuales, pero tuvieron como aliados a los propios jugadores placentinos, que una y otra vez permitían canastas enormemente fáciles.

La ansiedad, los nervios y la precipitación allanaban la victoria del Ávila (52-60 en el tercer cuarto). Con la coincidencia en cancha de un cinco placentino de escasa amenaza anotadora (Germán Martínez, Cardito, Tomasevic, Álvarez y Mayot), el Ávila fue capaz de alcanzar una máxima de 13 puntos (55-68 a 06:40).

Ahí sí que Rafa Sanz tiró de todo su arsenal para apurar sus opciones. Marcellus Roberts tiró del carro como nadie, pero con el 67-72 le llegó la quinta. La anotación se fue al perímetro y un triple de Gallardo dejaba todo en el aire (72-74, a 01:58). Una gran reacción a la que faltó el broche. Lo pudo poner Medina a 01:40 y luego Gallardo a 01:00. Al final sí que llegó el triple de Diego Gallardo, pero a 2 segundos para el final y cuando el marcador ya era de 75-79.

En rueda prensa, Rafa Sanz reconoció que el Ávila había merecido la victoria y que su equipo solo le toca trabajar y mejorar para neutralizar el balance desfavorable de 1-2 en la LEB Plata.

La próxima reválida llegará el sábado en Salamanca ante el CB Tormes, al que el Extremadura Plasencia ha ganado sus dos partidos de pretemporada.