Otra estrella en la constelación del Campus Calderón

Hernangómez en primer término y Calderón al fondo. :: c. moreno/
Hernangómez en primer término y Calderón al fondo. :: c. moreno

Willy Hernangómez, jugador de los Charlotte Hornets, visitó ayer Badajoz y entrenó con los finalistas de los Jedes

MANUEL Gª GARRIDOBADAJOZ.

«Es algo muy especial poder venir a Badajoz para compartir este momento con José y todos los niños. Me emociona y me lo he pasado muy bien». Chris Bosh, DeMar DeRozan, Rudy Fernández... y ayer Willy Hernangómez. El Campus Calderón sigue acumulando estrellas para su constelación tras trece ediciones. El pívot de los Charlotte Hornets no quiso perderse la cita y estuvo presente junto al jugador de Villanueva de la Serena en varias actividades.

La primera parada fue en Las Palmeras acudiendo a un entrenamiento con varios jugadores de las selecciones extremeñas y continuaron el periplo en La Granadilla, donde les esperaban los finalistas de los Jedes, Nuestra Señora de la Luz de Badajoz y Al Compás de Malpartida de Cáceres. Los ejercicios fueron dirigidos por el técnico Adrián Carrión, llegado desde Londres de la mano de NBA Cares, que orquestó esta iniciativa inclusiva.

Willy Hernangómez fue uno más. Risueño, dicharachero, bromista e incluso vacilón, contribuyó a que la única diferencia reseñable sobre la pista fuera su estatura, inalcanzables sus 2,11 de altura. Lanzamientos, rebotes, entradas a canasta... No hubo tregua con unos discípulos muy aventajados e incombustibles. Entonces llegó el turno para los triples. Calderón se frotaba las manos y agarraba el balón. Con sonrisa pícara se colocaba en su hábitat, la línea de 6,25. Tiraba el primero: Limpia. Willy, un coloso en la pintura, se mostraba menos diestro en esos menesteres y el hierro repelió su intento. Empezaba el pique. En la siguiente ronda, lanzaba desde siete metros y anotaba bajo la atónita mirada del resto de participantes. El mayor de los Hernangómez golpeó pecho con pecho con un compañero en un alarde de postureo yanqui. El ambiente fue distendido, con ciertos ribetes competitivos pero con deportividad... O casi. Calderón carraspeaba para desconcentrar a uno de los oponentes. Se notan las tablas de un veterano curtido. El boicot surtió efecto, pero su argucia hizo boomerang y saltó la noticia en La Granadilla: 'Calde' yerraba un lanzamiento exterior.

«¡Tres, dos, uno... mec!» Willy escenifica el sonido de la bocina para que uno de los participantes practicara el tiro bajo presión. Acalorados pero satisfechos, es el momento de la reunión de equipo. Todos se sientan alrededor de los NBA y empieza la batería de preguntas. Ricky Rubio, Mirotic, los equipos más completos, los jugadores más difíciles de defender... Fueron los temas más repetidos. Posteriormente atendieron a la prensa. «Es un premio para ellos a todo el esfuerzo que hacen para llegar a la final», comentaba el jugador serón.

«¡No me han llamado!», bromeaba cuando se le preguntaba por el Mundial de China, en el que sí estará Willy este verano. «Es una competición de nivel máximo; muy ilusionado y con ganas de empezar».