«Soy yo la que tiene que estar agradecida»

Carla Nascimento, sobre el parqué del Serrano Macayo con su colección de camisetas. :: A. MÉNDEZ/
Carla Nascimento, sobre el parqué del Serrano Macayo con su colección de camisetas. :: A. MÉNDEZ

La exjugadora del Nissan Al-Qázeres, Carla Nascimento, reposa su retirada con la mirada puesta en la arena política

J. CEPEDA

Los trámites que previamente ha tenido que realizar en la oficina de empleo le juegan a Carla Marisa Ramos do Nascimento (Aveiro, Portugal, 1986) una mala pasada y su cita con HOY ha de retrasarse unos minutos. Cosas de la imprevisible burocracia. Eso no es óbice para que la ya exjugadora profesional del Nissan Al-Qázeres, que acude al Serrano Macayo con cierto desasosiego por aquello de las prisas, mantenga en todo momento su característica sonrisa.

En su mano derecha lleva una bolsa de cartón en la que, meticulosamente dobladas, están todas las camisetas del club que la base portuguesa, con el 13 a la espalda, ha vestido durante los últimos años al calor del público cacereño. «No he tenido que buscarlas porque las tengo todas juntas guardadas en un cajón», dice orgullosa refiriéndose a su particular tesoro. También trae consigo la casaca conmemorativa que sus más allegados idearon para el partido de su despedida frente al Durán Ensino hace menos de dos semanas. En su parte frontal, a través de un exquisito ejercicio de diseño gráfico, la silueta de la jugadora escenifica a su vez un número 13 perfectamente legible. Toda una marca personal. «En el calentamiento ya me di cuenta de que estaba pasando algo raro. Estaban poniendo la música que a mí me gusta. Había visto unos carteles colgados y, aunque no estaban desplegados, tampoco quería mirar mucho porque soy muy emotiva. Estando en el banquillo, escuché a un niño llamándome y me di cuenta de que era mi sobrino de Portugal. También estaba mi padre y varias amigas que empezaron a jugar al baloncesto conmigo. Me emocioné muchísimo».

Desde que llegase a la capital cacereña en la temporada 2011/12 para recalar en el ya extinto Femenino Cáceres, y tras un breve paso entre medias por el CREF Hola madrileño, con el que finalizó la campaña 2014/15 con ascenso incluido, Carla Nascimento se ha ido convirtiendo en una de las imágenes más reconocidas del baloncesto cacereño. De hecho, la historia del Al-Qázeres y su crecimiento como entidad no podría entenderse sin la disciplinada timonera del conjunto verde y amarillo, también por su labor para integrar a las jugadoras foráneas.

Carla Nascimento, que a la tierna edad de 15 años se trasladó a un centro de alto rendimiento en Lisboa hasta dar el salto al baloncesto profesional a los 18, tuvo su primer contacto con el baloncesto español antes de cumplir los 20, cuando pasó cuatro meses en el Olesa de Monserrat, donde llegó a ser entrenada por el actual seleccionador nacional español, Lucas Mondelo. Posteriormente regresó a Portugal para acabar los estudios de periodismo. Una titulación que en la actualidad intenta convalidar en España.

Antes de asentarse en tierras extremeñas, Ferrol y Avilés fueron los destinos de una Carla Nascimento que, al hacer balance, tiene claro cuál fue el mejor momento vivido: «Me quedaría con los dos ascensos con el Al-Qázeres, que fueron increíbles, pero el conseguido en Logroño para mí fue bestial porque ese año trabajamos muchísimo y estábamos muy bien preparadas, físicamente y en todos los aspectos».

A pesar de que en la temporada 2016/2017 sufrió una lesión en el húmero que le impidió participar junto a sus compañeras en la fase final de la Copa de la Reina disputada en Gerona, la ya exjugadora relativiza lo sucedido: «Afronté esta situación como una forma de encontrarme a mí misma y me encantó trabajar y prepararme. Te haces más fuerte de mente porque te pones retos y trabajas todos los días contigo misma. Tengo muy buenos recuerdos de todo el proceso de rehabilitación. Fue una fase increíble de superación personal».

¿Cuál fue entonces su peor momento? Nascimento no titubea: «Sin duda, el primer año de Liga Femenina 1, cuando decidí salir del club. Fue un momento muy difícil que no pude asumir. Las exigencias para afrontar esta competición nos pillaron totalmente por sorpresa y el club también reconoció posteriormente que la forma de construir el equipo no fue la mejor. Llegar a tener la identificación que yo tengo con la ciudad es bueno, pero en ese momento también había cosas negativas porque la gente, con tantas derrotas consecutivas, te preguntaba por la calle. Eso me hizo mucho daño y lo pasé fatal».

Fue entonces cuando Carla, que incluso llegó a barajar la posibilidad de abandonar el baloncesto profesional, puso rumbo a Madrid para jugar en el CREF Hola espoleada por su amiga María Bettencourt, actualmente en las filas del Valencia Basket. «Me dijo que allí me iban a recuperar. Era un proyecto de ascenso y volví a recuperar la ilusión».

Tras ascender a la máxima categoría con el club madrileño, Carla decidió abandonar las canchas, pero los designios del destino quisieron que el Al-Qázeres volviese a acordarse de ella en Liga Femenina 2 tras la lesión sufrida por la joven base Mariona Martín. «Se podría decir que la de ahora es mi tercera retirada, pero esta ya es la definitiva», explica sin perder el sentido del humor.

¿Qué mensaje le podría mandar a los aficionados cacereños? «En mi despedida me pusieron carteles de 'obrigado', pero soy yo la que tiene que estar agradecida. Todo deportista, además de sus éxitos profesionales, lo que busca es tener este acogimiento en un club y en una ciudad. El deporte te llena el corazón, pero lo que más te engancha son las personas. De aquí me llevo a muchas para el resto de mi vida».

Arena política

Casada desde el pasado verano con el fisioterapeuta José Moreno, Carla Nascimento es ya parte indisoluble del espectro social cacereño. A falta de conocer tan solo si irá o no en los puestos de salida en las listas del PP de Cáceres para las próximas elecciones municipales como independiente, la portuguesa afronta su previsible salto a la arena política como un nuevo reto personal y con ideas para el deporte local: «Ahora estoy estudiando filología portuguesa para intentar ser profesora de portugués en España. Todavía tengo la carrera a la mitad y surgió la idea de trabajar con Elena Nevado y con Pedro Muriel, que son dos personas a las que admiro mucho y con las que guardo una muy buena relación. Para mí será una nueva experiencia y una forma de seguir ligada al mundo del deporte. En este sentido, puedo aportar muchas ideas y también está la posibilidad de intentar estrechar aún más los lazos con Portugal desde este ámbito», sostiene.