LEB ORO

El Cáceres impone su mayor rotación

Rakocevic conduce la pelota ante la presión del jugador del equipo gallego Mazaira. :: ADG MEDIA/
Rakocevic conduce la pelota ante la presión del jugador del equipo gallego Mazaira. :: ADG MEDIA

El equipo de Roberto Blanco logra su primera victoria con claridad ante un Marín muy mermado

BRAIS ALONSOMARÍN.

Llegó la primera victoria del Cáceres en la temporada actual. El conjunto de Roberto Blanco consiguió superar con claridad al Marín Ence Peixegalego, que solo dispuso de ocho jugadores para afrontar el choque, en un partido en el que dominó el ritmo de juego de principio a fin. Fue superior en todas las facetas, con ventajas siempre por encima de los diez puntos, lo que le permitió tener un final de partido sin sufrimiento.

64 MARÍN

75 CÁCERES

Marín Ence Peixegalego
Noguerol (11), Jacobo Díaz (5), Saunders (18), Badmus (11), Doorson (4) -cinco inicial-; Mazaira (9), Quinn (6) y Seoane (0).
Cáceres Patrimonio de la Humanidad
Zubizarreta (8), Rakocevic (12), Nikolic (10), Kuiper (14), Joseph (2) -cinco inicial-; Jankovic (0), Pedersen (4), Ventura (8), Parejo (12) y Jorge Bilbao (5).
Árbitros
Mas Cagide (Colegio catalán), Albacete Chamón (Colegio andaluz) y Martín Vázquez (Colegio gallego). Sin eliminados.
Parciales
10-19, 14-21 (24-40), 22-19 (46-59), 18-16 (64-75).
Incidencias
A Raña, 400 espectadores.

Y eso que el duelo lo afrontaba el equipo cacereño con un importante contratiempo, la baja de Mikel Uriz, que no forzó para evitar un parón de mayor duración, lo que dejó a Zubizarreta como único base puro, haciendo Parejo la rotación. Pero desde el salto inicial, el Cáceres demostró tener mayor potencial y, sobre todo, estar más acertado en el aspecto ofensivo, incidiendo en el tiro de tres puntos, lo que le permitió mandar en el marcador salvo en el 3-0 inicial.

En el primer cuarto gracias a un Rakocevic excelso, con tres triples de los cuatro que anotó el cuadro cacereño, con un 85 por ciento de acierto en esta faceta del juego. El juego interior, con la pareja Kuiper y Joseph, también imponía su ley en ambas zonas y solo las dificultades creadas por la presión del Marín a Zubizarreta para subir el balón e impedir que el cuadro cacereño pudiese imprimir un ritmo alto y tuviese que jugar en cinco contra cinco y con muchos segundos de posesión ya consumidos, parecía el único contratiempo a superar para un conjunto que alcanzó los nueve puntos de renta al final del primer cuarto (10-19).

Una ventaja que se incrementó en el segundo cuarto, aunque el inicio no fue bueno porque con las rotaciones el equipo de Roberto Blanco bajó su rendimiento en concentración defensiva, perdió el control del rebote en ambos aros, bajó sus porcentajes de acierto en el tiro de tres y se quedó sin referencias fiables en ataque. El punto de inflexión llegó tras el 15-21, que parecía que metía a los hombres de Javi Llorente en el partido. La vuelta a la pista de la pareja interior referente, en la que Kuiper ofreció minutos de calidad, convirtiéndose en referencia ofensiva, el acierto exterior de Parejo cogiendo el relevo de Rakocevic en el primer cuarto y la vuelta a la mejor versión defensiva y el control del rebote defensivo, pudiendo correr en transición, fueron las claves para que el Cáceres consiguiese un 5-14 para empezar a coger una cómoda ventaja de 15 puntos (20-35), que todavía se ampliaría hasta una máxima, en el último minuto del cuarto, de 18 puntos (22-40).

El partido parecía controlado y bajo tutela del Cáceres. Pero el Peixegalego, que hasta el descanso llegó con un triple solo anotado y por debajo del 40 por ciento en tiros de dos puntos, sin ideas en ataque, donde las pérdidas eran una constante y sin jugadores referencia, se sabía que tendría un arreón para intentar meterse en el choque. Y así fue en el principio del tercer cuarto. Un plus a nivel defensivo le ayudó, aunque solo Saunders y Badmus sostenían sus deficiencias en el ataque ante un Cáceres que seguía con el poderío interior de Kuiper, con la ayuda de Jorge Bilbao y que volvió a recuperar su acierto en el triple para mantener el dominio del choque y una cómoda ventaja en el marcador. Desde el 37-47, en los mejores minutos del equipo de Javi Llorente, hasta el final del tercer cuarto, Parejo y Ventura sacaron su mejor versión anotadora perimetral y devolvieron las rentas a cifras cercanas a los 20 puntos. El único lunar eran las tres faltas que cometió en el cuarto Zubizarreta, que le obligó a pasar por el banquillo seguramente antes de lo que estaba previsto, pero que no notó su equipo porque finalizó con una ventaja de 13 puntos (46-59).

En el último cuarto, Roberto Blanco supo manejar a la perfección las rotaciones y los problemas de faltas de Zubizarreta y de Parejo, que cometió su tercera falta. Tras los buenos minutos de Jorge Bilbao, volvió a dar paso a Joseph, Nikolic se sumó a la aportación anotadora del equipo con solvencia y ayudó en las labores interiores, mientras el Marín solo intentó la remontada arriesgando en una defensa a toda pista, con rápidas transiciones y tiros precipitados. Eso sí, con el mismo desacierto en el tiro y la falta de jugadores capaces de asumir ese liderazgo anotador.

Mientras el Cáceres solo se dedicó a controlar su ventaja y dejar pasar los minutos. El acierto desde la línea de tiros libres, donde llegó el primer fallo a 3:36 para el final del partido en manos de Zubizarreta, fue el factor necesario para que la victoria final no peligrase, a pesar de que en los instantes finales hubo ciertos momentos de tensión por varias acciones de falta antideportiva no señalada a jugadores del Marín, que derivaron en encontronazos que no pasaron a mayores.

El Pabellón de A Raña apretó lo que no había hecho en todo el encuentro, sin que dicha presión se plasmase en el marcador porque la ventaja de la escuadra cacereña era muy cómoda.