LEB ORO

Ahogados en la orilla del Pisuerga

Rakocevic, uno de los mejores del Cáceres con 18 puntos junto a Serrano, pero fue insuficiente. :: opta/
Rakocevic, uno de los mejores del Cáceres con 18 puntos junto a Serrano, pero fue insuficiente. :: opta

El Cáceres pelea hasta lo indecible hasta un triple sobre la bocina, pero su esfuerzo no le da para ir más allá de la prórroga

ENRIQUE PABLOS IBÁNEZ

El Cáceres volvió de vacío de su desplazamiento hasta tierras vallisoletanas para enfrentarse a Carramimbre en el Polideportivo Pisuerga tras sucumbir en el último suspiro. Después de ir a remolque en el marcador en todo momento, los extremeños tuvieron en su mano el triunfo en las manos de Corrales, pero su fallo en el triple sobre la bocina envió el partido a la prórroga y finalmente la experiencia local acabó por condenar a los de Ñete Bohígas (75-71).

75 VALLADOLID

71 CÁCERES

CBC Valladolid
Alvarado (8), Gantt (19), De la Fuente (16), Novas (10) y Aboubacar (4) -cinco inicial- Adekoya (3), Hayes (0), Alex Reyes (0), Torres (0) y Kazadi (12).
Cáceres Patrimonio de la Humanidad:
Corrales (2), Chol (4), Kody (9), Rakocevic (18) y Parejo 8) -cinco inicial- Utolin(0), Serrano (24), Jordá (0), Cruz (4) y Martínez (2).
Parciales:
27-18, 11-18, 17-12, 10-17- Prórroga 10-6.
Árbitros:
Mas Cagide, López Lecuona y Escarti Castañeda.
Incidencias:
Polideportivo Pisuerga, unos 3.000 espectadores.

De inicio, el conjunto extremeño saltó al parqué dispuesto a mantener el nivel demostrado durante su último compromiso ante Coruña. Tras un arranque sumamente igualado, el partido se fue decantando poco a poco del lado vallisoletano con un Carramimbre muy acertado en el lanzamiento exterior. Aun así, los cacereños no se vinieron abajo y se mantuvieron agazapados en el marcador ante un rival muy sólido tanto desde el perímetro como en la pintura. Un dominio en el juego que se vio complementado con la velocidad de sus contragolpes. Una situación ante la que los extremeños se vieron sobrepasados en todo momento y que permitió a los de Paco García alcanzar la máxima renta del encuentro al término de los primeros diez minutos de partido (27-18).

En el segundo cuarto, el Cáceres buscó neutralizar el juego vibrante de los locales y por momentos pareció conseguirlo, aunque tras unos minutos de cierta relajación vallisoletana, Carramimbre volvió a abrir brecha a base de un juego efectivo y sin grandes adornos. Aun así, los visitantes incrementaron el nivel de su defensa y fue entonces cuando los pucelanos encontraron más dificultades para atacar el aro rival.

De esta forma, el marcador volvió a apretarse tras un triple de Rakocevic y fue entonces cuando los cacereños mostraron su mejor versión con un parcial de ocho a cero a su favor. Tanto es así que los de Ñete Bohigas devolvieron la igualdad al marcador a falta de apenas 26 segundos para el descanso (36-36). Un equilibrio que el capitán local Sergio de la Fuente se encargó de desbaratar con una jugada de pizarra que definió bajo el aro y sobre la bocina.

Tras el paso por vestuarios, la tónica del partido apenas sufrió variaciones respecto al tramo final del segundo cuarto e incluso el Cáceres volvió a equilibrar la contienda con dos tiros libres de Chol. No obstante, la igualdad se desvaneció rápidamente después de que el local Gantt se erigiera en el protagonista ofensivo de los suyos y sus acciones dieran de nuevo el mando a los jugadores vallisoletanos. Con el paso de los minutos, el rodillo local se fue haciendo cada vez más patente con muy pocas rotaciones en su quinteto ante un rival que se mostraba sumamente impreciso en sus acciones ofensivas, con constantes pérdidas de balón ante la ordenada defensa.

En una tercera manga para olvidar, el Cáceres se vio claramente superado por su adversario e incluso los locales alcanzaron la máxima renta en el marcador -once puntos arriba- ante un equipo que no daba con la tecla para atacar con cierta fluidez el entramado defensivo dispuesto sobre la cancha por el vallisoletano Paco García. Y es que los de Ñete Bohigas rubricaron el tercer cuarto con una pobre aportación ofensiva, ya que apenas anotaron 12 puntos.

El último cuarto empezó con malas sensaciones para los visitantes, ya que su juego no mostraba ninguna mejoría y el partido se descontrolaba sin que los extremeños fueran capaces de hacerse con la manija sobre el parqué. Por su parte, los locales tampoco tuvieron sus mejores minutos anotadores y, a pesar de las facilidades defensivas ofrecidas por el Cáceres, los vallisoletanos no supieron aprovechar los segundos tiros.

Pese a todo, los cacereños no tiraron la toalla en ningún momento y, gracias al buen hacer de Rakocevic en ataque, se mantuvieron con ciertas opciones hasta los instantes finales del encuentro. Sin embargo, cada vez que los forasteros se acercaban en el electrónico con cierto peligro llegaba de forma instantánea el latigazo de los locales que devolvía de inmediato a los verdinegros a la cruda realidad.

En los últimos minutos del encuentro, el Cáceres puso toda la carne en el asador y una canasta del pívot Serrano a falta de cuarenta segundos para el final empataba la contienda (65-65). Cuando todo parecía destinado a la prórroga una falta personal de los locales sin apenas tiempo de reacción daba la posesión a los extremeños, pero el triple lejano de Corrales rebotaba en el aro y dejaba el partido abierto en el tiempo añadido.

En la prórroga, Carramimbre Valladolid echó mano de su experiencia y mostró una mayor sangre fría que su rival en los momentos decisivos del partido. Una falta de serenidad que pasó factura a los de Ñete Bohigas después de haber dado la vuelta a un partido que parecía perdido y que tuvo en sus manos al término de los cuarenta minutos de juego.

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