Carlos Toledo apaga un fuego en el Cáceres

Carlos Toledo, a la izquierda, ya se ejercitó ayer con el grupo en el Multiusos cacereño. :: cáceres basket/
Carlos Toledo, a la izquierda, ya se ejercitó ayer con el grupo en el Multiusos cacereño. :: cáceres basket

El alero murciano, cedido en el Óbila, regresa a su club tras hacerse efectiva su cláusula de salida por lesionados de larga duración

JOSÉ CEPEDA CÁCERES.

La bala en la recámara estaba en Ávila. Carlos Toledo (Cartagena, 11 de diciembre de 1994), el jugador perteneciente al Cáceres y que desde principios de temporada estaba cedido al Óbila Club de Basket, regresó ayer a su equipo por causa de fuerza mayor. La reciente lesión de Ben Mockford, que este pasado lunes se fracturó el quinto metatarsiano del pie derecho mientras realizaba ejercicios físicos en el entrenamiento, ha obligado al Cáceres a realizar una maniobra que en principio no entraba en los planes de la entidad verdinegra.

A inicios de esta campaña, la idea era la de facilitar al joven alero más minutos de rodaje en LEB Plata para retornar al Cáceres la próxima temporada. Dadas las actuales circunstancias del club, el equipo extremeño se ha visto obligado a hacer uso de la cláusula de salida contemplada en el caso de lesiones de larga duración, como es el caso.

El jugador murciano ya se puso ayer por la tarde a las órdenes de Ñete Bohigas en el Pabellón Multiusos y podrá jugar este próximo viernes en Orense (Pazo dos Deportes Paco Paz, 21.00 horas) siempre y cuando el Cáceres solucione con la Federación Española de Baloncesto el trámite burocrático que le impide inscribir a nuevos jugadores.

Durante la presente temporada en LEB Plata, Carlos Toledo estaba promediando 10,6 puntos, 4,7 rebotes y 1,5 asistencias por partido, para una valoración de 9,5 en 25 minutos de juego. Todo en medio de una buena temporada del Óbila, actualmente segundo clasificado de la categoría.

Con la llegada de Carlos Toledo se apaga, en parte, uno de los fuegos que se han generado en el equipo cacereño en estos últimos días. El principal problema del conjunto dirigido por Ñete Bohigas se encuentra en la pintura tras la marcha de Tautvydas Slezas al Bilbao Basket, de ACB, a cambio de una contraprestación económica que desde el club prefieren no desvelar. La salida del lituano, que ayer pasó el reconocimiento médico en tierras vascas, se suma a la lesión de larga duración de Mansour Kasse. Así la prioridad ahora es precisamente encontrar una nueva pieza en la pintura para rotar junto con Jakstas y Víctor Serrano, los únicos interiores puros del equipo que están disponibles en la actualidad.

Para el técnico del equipo cacereño, «todo se complica con la baja de Slezas y la lesión de Mockford porque en el día a día es complicado sacar entrenamientos de calidad». El Cáceres, no obstante, está pudiendo contar entre semana con la ayuda de algún junior como Miguel Rueda, y con el interior estadounidense Phil Henry, pero el entrenador confiesa que el ritmo de trabajo es más lento que si contase con todos sus jugadores profesionales.

Buscar un sustituto a Slezas

Respecto a la marcha de Slezas, «supone perder al hombre que generaba juego en el poste bajo, rebote y presencia física. Nos quedamos muy pequeños. Ahora solo tenemos a dos grandes. Es un palo importante». Y no esconde sus pretensiones: «Tenemos que buscar un jugador grande. No es que no se pueda entrenar, es que no se puede competir ni ganar con solo dos jugadores interiores».

Bohigas también lamenta la lesión de Mockford: «Había tenido una temporada irregular, pero perdemos capacidad de anotación y de poder dar la vuelta a los partidos. Uno de los bases tendrá que jugar de escolta. Hemos jugado muchos partidos con dos bases y ahora tendremos que hacerlo más veces».

La preocupación en sus declaraciones tienen también su poso en el carácter competitivo del preparador: «Quiero que el equipo siga compitiendo y ahora es complicado. Hace dos semanas mirábamos hacia arriba y ahora tendremos que mirar hacia abajo».

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