«Se ha perdido la capacidad de acuerdo»

Iñaki Gabilondo conduce el especial 'La Vista Atrás', mañana en #0./
Iñaki Gabilondo conduce el especial 'La Vista Atrás', mañana en #0.

Movistar estrena mañana 'La Vista Atrás', un especial de Iñaki Gabilondo que repasa los últimos años de España con motivo del 40 aniversario de la Constitución

JULIÁN ALÍA

Kierkegaard decía que hay que vivir mirando hacia adelante, pero para entender hay que mirar hacia atrás. Hay que saber mirar por el retrovisor. Esto procede de la misma raíz que me empuja a ver hacia dónde va el mundo cuando yo no esté», reflexiona Iñaki Gabilondo (San Sebastián, 76 años). El periodista no sólo conduce el programa 'Cuando ya no esté. El mundo dentro de 25 años', cuya cuarta temporada estrenará Movistar en enero, sino que también es el protagonista de 'La Vista Atrás', que emite mañana a las 22.30 horas el canal #0. Gabilondo analiza la última etapa de España «con motivo del 40 aniversario de la Constitución» porque «quería percibir la magnitud del cambio que se ha producido». - ¿Por qué este especial?

- Vivimos en un tiempo muy denostado políticamente, y se puede haber perdido la conciencia de lo que ha pasado. Ha sido un viaje muy grande, que incluso antes de la Transición venía haciéndose. Para no hacer la observación desde la perspectiva política, ni preguntarle a los políticos, que ya lo hacemos todos los días y sabemos lo que dicen, me ha parecido mejor acercarme a la vida cotidiana.

- ¿Echa en falta el espíritu de los políticos de la Transición?

- Sí, claro. No se puede comparar porque era otro tiempo y no teníamos ni idea, ni los políticos tampoco, pero la voluntad de acuerdo era espectacular. Se ha comprobado ahora la importancia que tiene, y la sociedad actual no solo ha perdido su capacidad de acuerdo sino su capacidad de creer que puede hacer acuerdos. Y como encima tenemos ahora un año electoral, en el cual todo acuerdo va a ser absolutamente imposible, vamos a alejarnos todavía más de eso.

- Quizá fue la ilusión colectiva la que hizo posible los acuerdos en la Transición...

- Lo que había era una conciencia de que teníamos necesidad todos de hacer juntos algo, que luego se podía hacer mejor o peor. Me sorprende que las generaciones más jóvenes no encuentren ahí una especie de dato, de moral, de decir: 'bueno, criticaremos lo que sea de lo que se hizo mal, pero nos han dejado una pequeña lección que el mundo entero miró con la boca abierta'. Ahora no veo un motor colectivo, están todos tocando el banjo.

- Todos los que vivieron aquellos años hablan de generosidad política y de capacidad de acuerdo...

- Es que es algo que nos marcó a todos, fuéramos de la ideología que fuéramos. Aquello fue un poco asombroso y debería la gente más joven tomarlo en consideración, y en vez de descojonarse de

la risa, debería prestar un poquito de atención a aquello, que no fue nada fácil.

«En una nueva liga»

- ¿Cuánto ha cambiado España?

- No tiene absolutamente nada que ver este país con el anterior.

Nosotros vivíamos en un cuartel y salimos a vivir en libertad. Mucha gente cree que la dictadura era como ahora pero sin partidos

políticos. No, no, en una dictadura no puedes leer el libro que

quieres leer, ver la película que quieres ver, no puedes expresar la ideología que tienes, tu fe, tu sexualidad. El cambio fue

espectacular. Debería ser compatible criticar todo lo que está mal con el reconocimiento de que se ha pegado un salto gigantesco. Como país no pintábamos una mierda para nada y ahora estamos en el circuito general. Estamos en una nueva liga. Hay que ser consciente de esto.

- ¿Y el problema de Cataluña?

- Muy difícil de resolver. Creo que va a costar muchísimo hacerlo, porque además entre medias está el juicio a los presos, que va a ser duro. La sociedad siempre está más cerca de poderse entender que los políticos. La tensión política lleva a los partidos a llegar a veces más lejos que la tensión en la sociedad, pero en Cataluña sí se ha producido una fuerte tensión en la sociedad.

 

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