«Dejé el basket para no lesionarme las manos»

Sara estudia violín en la Escuela Superior de Música Reina Sofía, de Madrid. :: tve /
Sara estudia violín en la Escuela Superior de Música Reina Sofía, de Madrid. :: tve

La joven violinista Sara Valencia ha representado a España en el Festival de Eurovisión de Jóvenes Músicos. Salió del programa 'Clásicos y reverentes', de La 2, y a sus 18 años se ha quedado a un paso de la final del certamen europeo

J. A. GUERRERO

Sara Valencia (Madrid, 18 años) se ha quedado a las puertas de la final del Festival de Eurovisión de Jóvenes Músicos, que se celebra mañana en Edimburgo. Elegida como representante española en el concurso 'Clásicos y reverentes' de La 2 (que busca nuevos talentos de la música clásica), su magistral actuación al violín, con piezas de Sarasate, Paganini y Bruch, entusiasmó al público, pero de los 18 participantes solo seis podían pasar a la final y el jurado fue por otros derroteros.

-¿Te has quedado con pena de no estar entre los seis finalistas del concurso? -Sí, me hacía mucha ilusión tocar con la orquesta de la BBC de Escocia. Nunca he tocado como solista con una orquesta profesional... y no ha podido ser.

-Pero todo el mundo dice que tocaste a gran nivel, que pusiste pasión, intensidad... ¿Hay muchas horas de práctica detrás? -Claro, claro., si no, las cosas no salen. Hay muchas horas de ensayo y buenos profesores.

-¿Te imaginas de concertino con la Filarmónica de Viena en el Concierto de Año Nuevo o eso es mucho soñar?

-¡Buenooooo...! No hace falta lo de concertino, con entrar ahí me vale, eh, ¡estaría muy bien! -Tanta dedicación. ¿Sientes que te estás perdiendo cosas normales de una chica de 18 años?

-Hay que renunciar a ciertas cosas, pero lo llevo bien. El asunto es organizarte y aprovechar bien el tiempo. -Si Mozart y Beethoven fueran tus vecinos de piso, además de sal o un huevo, ¿qué les pedirías?

-Jajajaja... Me gustaría tocar para ellos, tocar sus piezas y que me dieran su opinión, preguntarles si es así como ellos las habían pensado o si las interpretarían de otra forma, o sea, cómo querrían ellos que se tocaran. En fin, les pediría que me escucharan y, claro... que me criticaran.

-Dices que amas el violín porque es un excelente instrumento para compartir sentimientos, ¿qué sientes cuando lo tocas?

-Depende de lo que toque y del momento de la obra, porque hay momentos y sentimientos distintos... Ahora estoy empeñada en el Concierto para Violín y Orquesta de Sibelius, pero aún no lo voy a tocar porque es muy difícil.

-Tocar el violín es también muy exigente desde el punto de vista físico y mental. ¿Te preparas de algún modo especial? -Hago deporte para estar en forma y aguantar. Me gusta el atletismo y el baloncesto, pero lo dejé por si me lesionaba las manos. Practico natación y también me gusta hacer zumba.

Una pieza romántica

-¿Quién es tu favorito para ganar este festival de Eurovisión?-El pianista ruso Ivan Bessonov.

-¿Te gustaría ponerte al cuello un Stradivarius?

-¡Claro!, pero no lo aprovecharía bien del todo. Aún tengo que mejorar mucho. Ahora toco un violín que es un modelo alemán construido hace cien años... -¡Anda, cien años! ¿Una joyita?

-Lo llevo tocando cinco años y me encanta, pero no creas, que sea tan antiguo no lo hace tan bueno.

-¿Cuál es tu sueño?

-Tocar de solista con una orquesta profesional un concierto romántico y poder recibir alguna clase de Maxim Vengerov o Pamela Frank.

-Tus padres son matemáticos, ¿cómo te enamoraste del violín?

-Ellos vieron que desde pequeña me gustaba la música y me apuntaron a una academia infantil. Un día pusieron la película 'Música del corazón', de Meryl Streep, y desde ese momento me dije que quería tocar el violín. Tenía solo tres años. Al principio pensaron que era un capricho, pero como seguía insistiendo. a los 4 años me apuntaron a clases de violín.

-¿Cuál es el mejor premio para una violinista? -Que la gente se emocione contigo. Si no, esto no tiene sentido.

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