EL GRAN TALENTO DE LA TV

Este uruguayo de nacimiento fue el creador de la serie 'Historias para no dormir' o el concurso 'Un, dos, tres...', programas que revolucionaron la pequeña pantalla en los años 70 y 80

Narciso Ibáñez Serrador./
Narciso Ibáñez Serrador.
DIEGO CARCEDO

Narciso Ibáñez Serrador fue durante muchos años el gran talento de una televisión que había crecido encorsetada y él la sacó de la monotonía en que la sumía el estricto control oficial y el conformismo que le aportaba el monopolio en que se desarrollaba. Nunca se metió en berenjenales informativos; no era lo suyo, pero si en el entretenimiento cuyas creaciones tantos momentos – qué digo momentos ¡horas y horas, noches tras noches¡ – contribuyeron al disfrute de millones de espectadores.

No había mucho para elegir, pero lo suyo era sin duda lo más innovador, lo más creativo, lo que más se adelantaba a un medio, como Televisión Española, que tanto necesitaba ponerse al día. La vocación artística le venía de herencia – hijo de actores famosos – Narciso Ibáñez Menta y Paquita Serrador– y la imaginación la estrenó muy joven, junto a sus padres para introducir innovaciones que enriquecían las representaciones familiares. Hasta que descubrió la televisión.

Nunca dejó de hacer escarceos en el teatro pero la televisión en blanco y negro y en paralelo el cine se convirtieron en su pasión. Además del autor de la idea, dirigía la realización de los programas y escribía los guiones. Sabía rodearse de valores conocidos aunque también le gustaba abrir las puertas a jóvenes en los que enseguida intuía condición prometedora. No era un jefe fácil ni una persona siempre afable, pero quienes trabajaban a su lado se volvían incondicionales en cuanto descubrían sus capacidades.

Muchas generaciones presentes a buen seguro que recuerdan algunos de sus muchos programas. Le gustaba el suspense, el terror y la fantasía. Las «Historias para no dormir marcaron una etapa en el género. Su talento alcanzó la cumbre con la introducción del color que le convirtió en un maestro a la hora de sacarle partido a las nuevas perspectivas de expresión que ofrecía especialmente en el espectáculo que manejaba con maestría.

Su obra es muy extensa y abarca todos los formatos audiovisuales. El que sin duda le dio más popularidad fue Un, Dos, Tres, responda otra vez. Fue el programa estrella del prime time de la Primero incluso cuando ya existía una dura competencia a la hora de manejar el mando. Fue un programa de una imaginación desbordante, alegre, entretenido, creador de personajes inolvidables, Pronto adquirió prestigio internacional.

Fue adquirido por televisiones de América y una de las primeras producciones de TVE exhibidas en Europa. Chicho, como se le conocía popularmente, sufrió una enfermedad dos décadas atrás que le mantenía en una silla de ruedas. Pero la incapacidad física no le impedía mantener viva su imaginación creativa. Su obra –merecedora de numerosos premios–, como la Ninfa de Oro, el Goya de Honor, el Lope de Vega o el Nacional de Televisión, perpetúa su memoria como la de un genio de un arte que en buena medida él contribuyó a popularizar.

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