Un toro de ensueño en Coria en la tarde de San Juan

Encierro del toro Mejicano, que fue rápido y limpio. :: karpint/
Encierro del toro Mejicano, que fue rápido y limpio. :: karpint

Escribano, del Partido de Resina ofreció un recital en presencia y potencia en su recorrido por el recinto amurallado

ELADIO PANIAGUA SIMÓNCORIA.

Había gran expectación por ver el toro que había elegido el alcalde y abanderado, García Ballestero, para el día grande de las fiestas y la verdad que el toro no defraudó en absoluto, convirtiéndose en un astado que pasará a engrosar la historia de los grandes toros de las Fiestas de San Juan. Si ya en el encierro del mediodía fue admirado por todos por su presencia, por la tarde en la lidia de la plaza fue saludado con 'olés' por los aficionados. Bella estampa con esos cuernos alilados como navajas y que imponían respeto a los corredores. Un toro cárdeno claro, engetao, careto, astifino y veleto. Un toro cilíndrico acorde con la prestigiosa ganadería del Partido de Resina, toro guapo y cortesano, toro para las grandes ocasiones y que por su completa lidia tanto en la plaza como en el recorrido por las calles del recinto amurallado, dio todo un recital entusiasmando a los aficionados que vieron en él al toro ideal de las Fiestas de San Juan. Un toro que en palabras del ganadero moralejano Román, «contaba con una morfología rayando a la perfección, muy bien presentado y lo que quieren en Coria: un toro que dé mucho juego y que corra por las calles».

La salida a la plaza fue espectacular y con la cabeza alta aplaudiendo los espectadores su presencia. En la plaza se entregó a fondo el animal, realizando vertiginosas carreras en persecución de los mozos y rematando con reaños en los barrotes. Recibió recortes de mucho mérito, destacando la limpieza con que fue saltado por un mozo que puso en vilo a toda la plaza. Sólo faltó que alguien lo hubiera tanteado con el capote o la muleta para ver la nobleza del animal.

A la tercera campanada salió como una centella por la puerta de Santiago y todo el recorrido por las calles fue como una carrera atlética del animal. Un toro incansable que se le veía por todas partes y que aparecía de incógnito cuando menos te lo esperabas. No había tregua. El abanderado debe estar orgulloso de haber acertado con este gran toro. Y al toro Escribano le llegó su hora alrededor de las 10 de la noche en la plaza de la Cava. Unai de certero disparo acabó con su vida. Un toro del que sin duda se hablará durante mucho tiempo y que ha dejado muy alto el pabellón de las Fiestas de San Juan 2019.

Malagueño, en buena línea

Y como la fiesta no ha hecho nada más que empezar, en la madrugada de ayer martes día 25 tuvo lugar el encierro y lidia del toro Malagueño, de la ganadería de Adolfo Martín. Un toro cárdeno, bragao y meano, de buenas hechuras que estuvo aprobado en las plazas de Madrid y de Dax (Francia), con 6 años en los costillares y muy en línea de Albaserrada. Realizó un encierro rápido y limpio, aunque a la entrada de la plaza se quedó rezagado, entrando en solitario los mansos. Accedió a la plaza y arropado por los bueyes entró en el toril sin problemas.

Fue un toro encastado y con mucho oficio que cumplió a la perfección su cometido en la plaza, imponiendo respeto, realizando grandes carreras en persecución de los mozos y rematando con fuerza en los barrotes. Aunque recibió un buen número de recortes e incluso un mozo le hizo un salto acrobático, el animal realizó una buena lidia, pero al final buscó el sitio cómodo en la plaza esperando que algún mozo pisara su terreno para salir como un cohete en su persecución.

A la tercera campanada salió por Las Cuatro Calles, pero rápidamente volvió a pisar la arena de la plaza, saliendo definitivamente por la Puerta de Santiago hacia las Cuatro Calles, plaza de la Catedral, donde se instaló gran parte de la madrugada, pasando después por la calle Las Monjas hacia San Pedro, plaza de San Benito, de nuevo por la calle de las Monjas hacia la plaza, donde Chechu Barrios a la puerta del toril acabó con su vida de certero disparo alrededor de las 6 de la madrugada.

Al mediodía de ayer tuvo lugar el encierro y lidia del primer toro de la decana Junta de Defensa, perteneciente al viceabanderado, Jesús Manuel Simón Pérez. Un toro de la ganadería de Peñajara de casta Jijona, que pasta en la finca Torviscoso de Peraleda de la Mata. El toro estaba señalado con el número 29 y guarismo 4 y tenía por nombre Mejicano. Un toro veleto, negro, bragao y meano, bien cuajado y en tipo de la casa. Realizó un encierro rápido y arropado por los mansos llegó a los toriles de la plaza sin dificultad.

Herido un vecino de Portaje

A la salida de la plaza arrolló a un hombre vecino de Portaje que sufre policontusiones variadas en el hombro, escápula y zona inguinal, además de herida por asta de toro. Fue trasladado a su domicilio con pronóstico leve salvo complicaciones. El toro tenía escobillados ambos pitones y se movió en la plaza acudiendo a la llamada de los corredores. Unos maletillas aprovechando la nobleza del animal lo tentaron con pases de capote y muleta, recibiendo la ovación del público. Finalmente el animal y ante el calor imperante se ubicó en lugar cómodo de la plaza.

A la tercera campanada salió por la puerta del Palacio Episcopal hacia la plaza de la Catedral. Recorrió San Pedro, La Cava, plaza de Santiago y volvió a San Pedro, moviéndose por Hilanderas, Rejas y El Carmen. Definitivamente se instaló en la calle del Cuerno dónde a las 14.45 horas, Chechu Barrios acabó con su vida-

Y finalmente en la tarde de ayer tuvo lugar la lidia del toro del abanderado de la Junta de Defensa, Rubén González Ruano.

Fue un toro cárdeno muy en línea Santa Coloma perteneciente a la ganadería San Martín, cuyos ejemplares pastan en la finca La Zarzuela del término municipal de Calzadilla. El toro estuvo señalado con el número 111, guarismo 4 y tenía por nombre Cigarrón.