Ese toro enamorado del tendido...

Cigarrón mira fijamente a los tendidos. :: karpint/
Cigarrón mira fijamente a los tendidos. :: karpint

Cigarrón, el segundo de la Junta de Defensa, se hizo dueño y señor en la plaza y dejó lucirse a los maletillas, mientras al noble y bravo Carterista le hicieron bellos quiebros

ELADIO PANIAGUA SIMÓNCORIA.

La milenaria ciudad, cuna y epicentro del arte de correr los toros por las calles del recinto amurallado, está ebria de toros en las Fiestas de San Juan 2019. Por todos los rincones, peñas y tertulias taurinas solo se habla de toros y ganaderías. Y es que cuando aún no se ha llegado al ecuador de las fiestas, astados de prestigiosas ganaderías como Victorino y Adolfo Martín, Partido de Resina, Peñajara, San Martín y Cebada Gago, están escribiendo páginas gloriosas en la historia de los Sanjuanes.

En la tarde del martes tuvo lugar la lidia del segundo toro de la Junta de Defensa, elegido por el abanderado Rubén González Ruano. Fue un toro cárdeno, bragao y meano, muy en línea Santa Coloma, perteneciente a la ganadería San Martín del ganadero cauriense Amadeo Hornos Valiente, cuyos ejemplares pastan en la finca La Zarzuela del término municipal de Calzadilla. El toro estaba señalado con el número 111, guarismo 4 y tenía por nombre Cigarrón. Toro de gran presencia y respetables pitones, que llevó durante su lidia ese picante del encaste Santa Coloma.

Impuso su ley en la plaza con esa mirada desafiante a los tendidos. Salió con mucho poderío realizando carreras endiabladas y rematando con fuerza en los barrotes, hasta el punto que el toro se erigió en dueño y señor del cotarro esperando que algún recortador se pasara de la raya. Nada de recortes ni saltos acrobáticos, pues el astado no lo permitía y los mozos ante el peligro que tenía el animal, se limitaron a que el tiempo pasara mientras Cigarrón se erigía en dueño absoluto en la plaza con esa mirada fija, desafiante y agresiva a los tendidos. A la tercera campanada salió como una flecha por la parte de Santiago regresando de inmediato a la plaza donde se sentía a gusto en la arena. Volvió a salir por la calle Las Monjas hacia San Pedro, pero su cátedra estaba en la plaza donde regresó de nuevo y allí los maletillas se lucieron con el capote y la muleta, enjaretándoles pases de mucho mérito del gusto de los aficionados.

Volvió a salir de la plaza con cortos recorridos por Santiago y Las Monjas, pero el astado volvía de inmediato al redondel, donde se sentía como en su propia casa. Alrededor de las 22 horas y en la misma plaza Unai Simón acabó con su vida de un disparo.

Un gran toro de San Martín con que obsequió la Junta de Defensa a los aficionados. El abanderado se puede sentir orgulloso de haber traído a la ciudad un bello ejemplar que se recordará por esa mirada desafiante con los aficionados que poblaban los tendidos de la plaza. Ese toro enamorado de los tendidos con que Rubén obsequió a las Fiestas de San Juan.

El de los recortes

En la madrugada de ayer tuvo lugar el encierro y lidia del toro Carterista, perteneciente a la ganadería de Cebada Gago. Fue un toro negro, astifino y recogido de pitones. Un toro largo, alto y fuerte con 604 kilos en los costillares, señalado con el número 47 y guarismo 4. Realizó un encierro rápido y limpio arropado por los bueyes y entrando sin obstáculos en los toriles de la plaza.

La salida a la plaza fue saludada con un arriesgado quiebro de un mozo y poco a poco los recortadores se percataron de la nobleza y bravura del animal realizándole un buen número de quiebros, exponiendo al máximo, y que fueron muy aplaudidos por los aficionados. Un toro que tuvo mucha brega en la plaza y que al final se tomó un respiro ubicándose en lugar tranquilo de la plaza. Los maletillas también quisieron probar fortuna con el capote y la muleta con pases de mucho mérito aprovechando la nobleza del animal.

A la tercera campanada Carterista salió raudo por la puerta de Santiago y el oportuno apagón de la luz evitó un serio disgusto a un corredor, pero todo quedó en susto. El toro en líneas generales cumplió en su recorrido por las calles, aunque no como de él se esperaba, moviéndose por la zona de San Pedro, Cales El Cuerno, Puerta del Carmen volviendo al Cuerno donde alrededor de las 6 de la madrugada murió de un certero disparo que le propinó Miguel López.

Juventud Cauriense

Como viene siendo habitual en los Sanjuanes, el día 26 de junio es la Fiesta de la Juventud Cauriense, que este año ha tenido como abanderado a Juan Carlos Pérez Habela, nieto de la ganadera cauriense Elia Hernández. Los actos de la Juventud Cauriense dieron comienzo a las 12.30 horas con un encierro didáctico de corredores con capeones.

Un encierro con gran participación de futuros corredores y que resultó muy ameno y atractivo. A las 13.30 horas se dio suelta al encierro de la Juventud Cauriense. Un toro cinqueño, de pelaje cárdeno claro, señalado con el número 33, guarismo 4 y que llevaba por nombre Taleguillo. El toro pertenecía a la ganadería de José Luis Bertol, cuyos ejemplares pastan en la dehesa El Rebollar del término municipal de Calzadilla. El astado salió con mucho poderío encabezando el encierro arropado por los mansos y llegando a los toriles de la plaza sin crear problemas. Este toro tuvo su lidia en la plaza y en el recorrido de rigor por las calles en la tarde de ayer.