Ponce, el Juli y Ginés Marín se reparten siete orejas en Zafra

Ponce, el Juli y Ginés Marín se reparten siete orejas en Zafra
EFE

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Los diestros Enrique Ponce, Julián López 'El Juli' y Ginés Marín salieron hoy a hombros en la localidad pacense de Zafra tras repartirse siete orejas, alguna excesiva, en lo que fue una tarde con detalles de muy buen toreo pero poca emoción por la condición de los toros de Zalduendo.

Tarde fácil y muy a favor la que tuvo Enrique Ponce, que sorteó dos toros de muy poca presencia pero manejables en extremo, de una ganadería con la que se ha anunciado infinidad de veces.

Su primero era un 'zapatito' que tuvo buen son en el capote del valenciano. Verónicas mecidas y suave el quite por delantales. Faena bien planteada, llevando siempre al animal hacia delante, ligados casi siempre los muletazos, pues algunos fueron enhebrados, no rematados. Oreja.

Ficha del festejo

Toros de Zalduendo, de muy discretas defensas y muy justa presentación.
Noble pero soso el primero; manso pero noble el segundo; muy deslucido el tercero; suavón el cuarto; mansote pero manejable el quinto; noble y rajado el sexto.
Enrique Ponce, de gris perla y oro:
Estocada atravesada (oreja); y estocada (oreja tras aviso).
Julián López «El Juli», de añil y azabache:
Pinchazo y estocada (oreja); y estocada desprendida (dos orejas).
Ginés Marín, de sangre de toro y oro:
Pinchazo y estocada (oreja); y pinchazo hondo y estocada (oreja).
Incidencias:
La plaza registró algo más de media entrada.

Cornicorto el cuarto, salía distraído de los lances de recibo. Comenzó Ponce su faena con la rodilla genuflexa pero sin obligarlo. Mas en esas clavó los pitones en el albero y dio una vuelta de campana. Resultó ser un toro muy manejable y duró lo justo para que le hiciera una larga faena, con expresión y suavidad, muy en función del toro. Cobró una estocada y paseó la segunda oreja.

El Juli tuvo un lote muy a modo pero de abundante sosería. Sólo detalles en los remates con el capote ante su primero, la media y la larga, pues era un toro que echaba las manos por delante. Faena sin acabar de atacar por abajo al animal, templada y ligada, que concluyó con el circular invertido y fue premiada con una oreja.

El pitón derecho del quinto parecía un florero y fue un animal muy justito de raza. Quite por lopecinas. El Juli parecía que estaba en un tentadero por la poca presencia del astado y lo obediente del mismo, le corría la mano con la templanza habitual y, cuando hizo ademán de rajarse, el madrileño se puso de rodillas y a continuación en terreno de cercanías. Dos orejas excesivas.

El primero de Ginés Marín tenía muy poca cara, era bizco del izquierdo y muy cornicorto. Parecía en los dos primeros tercios que tenía un defecto en la vista. Muy protestado, la emoción que no ponía el toro la quiso poner el torero en un comienzo de rodillas y en redondo. Toro manso de solemnidad, abriéndose en exceso, y el oliventino hizo una faena larga y muy por encima de sus condiciones.

El sexto tenía un poco más de cuajo y esa sería la faena de la tarde por la belleza de ella y la forma de componer del torero. Bueno el comienzo andando al 'zalduendo' hacia los medios con el pase de la firma, el natural, la trincherilla y el de pecho.

Series por ambos pitones, encajado el diestro, que cargaba la suerte. Cuando se sintió podido, seguía la muleta pero lo hacía ya sin entrega. Lo tapó Ginés Marín y paseó otra oreja que completaba una tarde que, según para quien, fue triunfal o tal vez triunfalista.

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