Luis David triunfa y Fortes hace el mejor toreo en una polémica tarde en Mérida

El diestro mexicano Luis David Adame sale por la puerta grande del coso de San Albín. :: EFE/Jero Morales/
El diestro mexicano Luis David Adame sale por la puerta grande del coso de San Albín. :: EFE/Jero Morales

El torero mexicano salió a hombros tras cortar dos orejas muy generosas al sexto toro de una corrida de cuyo cartel se cayó a última hora Emilio de Justo

EFE MÉRIDA.

El mexicano Luis David Adame salió ayer a hombros en Mérida tras cortar dos orejas muy generosas al sexto toro de una corrida que siguió adelante con polémica incluida, al caerse a última hora del cartel Emilio de Justo por no estar de acuerdo su apoderado con la fórmula de pago que le ofrecía la empresa.

El festejo quedó en un mano a mano entre el joven hidrocálido y el malagueño Fortes, que, en verdad, fue el que hizo lo más consistente ante un encierro en el que abundó la mansedumbre y para la desesperación de una parroquia que apenas cubrió un cuarto de plaza. Triste noticia también esta última.

FICHA DEL FESTEJO

Toros
Seis toros de Monte La Ermita, desiguales de cuajo y serios por delante. Noble y enclasado el primero; manso pero manejable el segundo; manso con aspereza el tercero; manso y deslucido el cuarto; manso pregonado el quinto; manso y sin fijeza el sexto.
Toreros. Fortes, de verde botella y oro
casi entera y descabello (ovación tras aviso); media atravesada y descabello (ovación tras aviso); y pinchazo y estocada caída (silencio). Luis David Adame, de blanco y oro: media tendida (ovación tras aviso); cuatro pinchazos y descabello (silencio tras aviso): y casi entera (dos orejas).
Plaza
Por la caída del cartel de Emilio de Justo, la corrida quedó en un mano a mano entre Fortes y Adame. Al final del paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria de Fernando Masedo, periodista y crítico taurino, fallecido hace ahora un año y que dejó un grato recuerdo. Destacó su labor como corresponsal de Efe en Extremadura y colaborador de HOY. La plaza registró un cuarto de entrada en los tendidos.

Uno tras otro saltaban al ruedo los toros de Monte La Ermita, y a un manso le seguía otro, y así hasta el sexto. Corrida seria por delante, y de variado comportamiento, desde el manso manejable al manso pregonado. Con ella, el que de verdad estuvo bien fue el malagueño Fortes.

El malagueño hizo lo más consistente ante un encierro en el que abundó la mansedumbre

Por su forma de estar, por el corazón que pone en la lidia, por lo cerca que se pasa los toros y porque ha evolucionado hacia un toreo cadencioso a la verónica, y de mano baja, ligado y ajustado con la muleta.

A Luis David Adame ánimos no le faltaron, pero hay que decir que en su toreo el ajuste brilla por su ausencia. Salió a hombros, cierto es, pero en ello tuvo mucho que ver la generosidad del público.

Fortes sorteó un primero que fue el mejor del encierro. Era un 'zapatito' pero tuvo clase, y lo cuajó con el capote en las verónicas de recibo, bellas y mecidas, y en el quite por chicuelinas. Tuvo enjundia esa faena de muleta, que comenzó andando al animal hacia el tercio con muletazos a media altura, para seguir en redondo en series ligadas y templadas.

El tercero tuvo un peligro sordo y tomaba el engaño con desgana. Muy asentado el torero, las series en redondo tuvieron importancia, con Fortes metido en el terreno del toro.

El quinto fue una prenda, al que Fortes hizo bien en matarle tras machetear por la cara. Mal toda la tarde con los aceros, esa cruz impidió el triunfo del malagueño.

La salida a hombros le llegó a Luis David Adame tras pasear las dos orejas del sexto. Dos orejas que tuvieron que ver con la generosidad de un público que así se quiso desquitar del que había sido un encierro muy deslucido.

Brindó al publico y comenzó con los pases cambiados por la espalda desde los medios. No era fácil estar ante un toro que embestía a oleadas. Hizo Adame el esfuerzo pero este hubiera sido mayor si el ajuste hubiera sido más de verdad. Mejor al final, con el animal a menos en naturales a pies juntos, concluyó con las sabidas manoletinas.

Su primero fue un toro de desordenada embestida. Luis David lo llevó hacia delante pero sin embraguetarse con él. Muchos pases toreando hacia afuera. Y el cuarto fue muy deslucido en la muleta. Tardeaba y no humillaba. Faena insulsa.

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