El Juli se impone al viento y a una infame mansada de Zalduendo en Algeciras

No pudo redondear con el quinto, que no tuvo la más mínima casta ni para que el madrileño pudiera robarle un pase en condiciones

EFE ALGECIRAS.

Julián López, El Juli, con dos orejas, demostró ayer en Algeciras por qué es una de las primerísimas figuras del toreo de la actualidad. El madrileño se abrió a la verónica en el recibo hasta los medios en su primero, al que recetó también un bonito quite por chicuelinas. La faena de muleta estuvo cimentada en el temple y el mando. Con la derecha alargó mucho el trazo de los muletazos hasta que el toro se entregó por completo, momento en el que Julián sacó a relucir el toreo poderoso y dominador que posee. Desde ese momento lo cuajó a placer en una labor siempre a más. No pudo redondear el Juli con el quinto, que no tuvo la más mínima casta ni para que el madrileño le pudiera robar un solo pase en condiciones a lo largo de una faena tesonera, de querer mucho, pero imposible para llegar al triunfo.

Morante de la Puebla pasó como un pasmo en su primero, toro muy medido de raza, justo también de fuerzas, con el que el genio sevillano, viendo también lo mucho que molestaba el aire, optó por no darse mucha coba. La bronca se escuchó hasta en Barbate. No mejoró el panorama con el cuarto, toro muy descastado.

Roca Rey también se las vio en primer lugar con un mulo con el que ni el arrimón le sirvió para justificar una faena de lo más anodina, quede dicho que por falta de antagonista pues el peruano lo intentó de todas las formas posibles.

El último de la tarde fue otro manso huido de auténtica condición asnal, desclasado y sin opciones. Roca Rey volvió a estrellarse contra un imposible. Petardo antológico de Zalduendo.

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