Ginés Marín inicia su reinado en Badajoz

El oliventino corta tres orejas ante una desigual corrida de Borja Domecq que no concedió ninguna opción a Morante y en la que Talavante falló con la espada en el segundo

PEPE ORANTOS BADAJOZ.

Ginés Marín regresaba ayer en Badajoz como quien regresa a casa a final de curso para enseñarle las notas a su madre. «Mira mamá, todo sobresalientes y una matrícula de honor», parecía que decía su porte cuando iniciaba el paseíllo, en la plaza en la que tantas tardes entrenó cuando era alumno de la Escuela Taurina. A su derecha desfilaba otro ilustre antiguo alumno de la escuela pacense, Alejandro Talavante, que venía de cortar una oreja en cada una de sus tres comparecencias de esta primavera en Madrid, mientras que a su izquierda caminaba el arte de Morante de la Puebla, ayer vestido de catafalco y azabache en un reconocido homenaje a la figura del desaparecido Iván Fandiño.

Hasta los toros de Borja Domecq, parientes del 'Hebreo' que toreó Castella hace un mes en Las Ventas, auguraban una tarde propicia para que los trofeos se agolparan en los esportones del callejón.

FICHA DEL FESTEJO

uToros
Vegahermosa (1º,3º y 6º) y Jandilla (2º,4º,5º y 6º bis). Bien presentada, muy desigual de juego y fuerzas. El mejor el 2º, aprovechables 3º y 6º bis.
uToreros
Morante de la Puebla, pitos y bronca, Talavante, ovación y palmas, Ginés Marín, dos orejas y oreja.
uPlaza
Segundo festejo de la feria de San Juan de Badajoz. Media entrada larga en tarde agradable.

Sin embargo, en cuanto salió el primero de la tarde por la puerta de toriles, el público que cubría algo más de media plaza comprendió que lo que había mandado el ganadero jerezano afincado en Extremadura no eran más que primos lejanos de 'Hebreo'.

El primero en sufrirlo fue Morante de la Puebla, que tanteó a 'Pinturera' en el tercio con el capote hasta darse cuenta enseguida de que no iba a colaborar con su lucimiento. Se arrancó suelto el de Vegahermosa al picador que guardaba la puerta de caballos y tomó un segundo puyazo en el que le correspondía por turno. Dificultó hasta el extremo el tercio de banderillas y fue despachado por el de la Puebla del Río con un pinchazo y una estocada, tras varios intentos de lidia con la muleta. Ahí recibió Morante sus primeros pitos de la tarde.

Recibió Talavante al segundo por verónicas, combinadas con chicuelinas para arrancar los primeros olés de los tendidos que se hicieron más audibles cuando ejecutó un quite híbrido entre gaoneras y saltilleras.

Inició la faena el pacense, después de autorizar a Juan José Trujillo a desmonterarse por un gran tercio de banderillas, con unos ayudados por altos en los medios que encadenó con una lección de temple con la derecha antes de comprobar que el de Jandilla no tenía la misma clase por su pitón izquierdo.

Aun así Talavante arrancó varios naturales de mérito para cambiarse la muleta de mano y poner a los tendidos en pie con una gran nueva tanda de derechazos.

Acortó las distancias hasta cerrar su faena con una serie de manoletinas que presagiaban el primer triunfo de la feria hasta que dos pinchazos y una estocada dejaron el premio en una ovación.

Ginés en estado puro

Recibió Ginés el tercero de la tarde y el segundo de Vegahermosa, con la esperanza de que no se pareciera mucho al primero de Morante. Lo saludó por verónicas poco antes de llevárselo a su padre para que se lo picara y dejara en el punto preciso para que Fini se luciera en el último par de banderillas hasta desmonterarse. Inició la faena de rodillas en el tercio hasta cuajar una tanda de derechazos genuflexo y poner en pie a los tendidos.

En la primera tanda de pie el de Vegahermosa comienza a demostrar una escasez de recorrido que aún evidenció más en la segunda. Por el pitón izquierdo se negó a colaborar y obligó a Ginés a cerrar la faena por bernardinas para evitar que se vinieran abajo los ánimos en la grada.

Una buena estocada y la colaboración del respetable acabaron por abrir la primera puerta grande de la feria.

A pesar de que el triunfo de Ginés Marín había calmado los ánimos, el público se la tenía guardada a Morante y en cuanto el de la Puebla comprobó que el cuarto tampoco iba a servir, comenzaron a proliferar los pitos e insultos desde el graderío.

El de catafalco y azabache administró a su oponente el repertorio adecuado para estos casos y recibió a cambio una estruendosa bronca tras un pinchazo y media estocada.

Con el quinto, de nombre 'Jugarreta', Talavante esperaba resarcirse de su fallo con la espada en el segundo, pero en este caso no tuvo materia prima. Se dobló con él en los medios pero no logró sacar más que un disgusto, que se acrecentó con dos pinchazos, uno de ellos amago de bajonazo inmundo, antes de enfilar hacia el desolladero.

El sexto, que correspondía a Ginés, fue devuelto por inválido tras demostrar que no podía tenerse en pie tras recibir un puyazo.

El sexto bis, 'Infante' de Jandilla, fue saludado por verónicas por el oliventino, que brindó su muerte al palco infantil, ayer también muy nutrido, antes de llevarse al animal toreado a los medios y poner al público en pie con la derecha, ejecutar una tanda en redondo y lidiarlo con el envés de la muleta hasta pasárselo por la espalda. Acabó con una tanda genuflexionado con la derecha, administrándole una estocada, algo atravesada, y cosechando una oreja.

 

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