Feliz despedida del Cid en La Maestranza

El de Salteras salió a hombros por la Puerta del Príncipe en su última corrida en Sevilla gracias a la entrega del público

EFESEVILLA.

La cariñosa y emocionante despedida de Manuel Jesús 'el Cid' de la plaza de la Maestranza en el año de su adiós a los ruedos fue ayer el suceso más destacado de la segunda de la feria de San Miguel, en la que Enrique Ponce y Manzanares, que se mostraron más desdibujados, se marcharon de vacío.

La ovación del público tras romperse el paseíllo ya marcó el único argumento de la tarde. Las palmas sacaron a saludar al Cid, que este sábado hacía su último paseíllo como profesional del toreo en una plaza que le ha visto salir hasta cuatro veces por su Puerta del Príncipe.

Manuel cuajó al segundo un ramillete de verónicas que remató con una original media transformada en chicuelina. El animal mantuvo ese buen aire en la brega y el Cid esa fidelidad a su trayectoria más genuina citándolo de largo con la muleta en la izquierda.

El trasteo también fluyó por el otro lado sin que faltara ese calor del público, pero el bicho echó el freno cuando el matador volvió al lado izquierdo. Ahí se había acabado todo y el bajonazo final no ayudó a apuntalar la petición de trofeo que no fue atendida.

Pero la gente, y hasta la banda de música, se entregaron por completo en el último toro que iba a matar vestido de luces en el coso maestrante.

El animal, de fondo manso y escaso contenido, no era el más apto para una apoteosis, pero el Cid supo lucirse en los remates y en una encomiable actitud mientras el animal terminaba de cantar su mansedumbre . Lo estoqueó el matador saltereño que contempló su agonía sentado en el estribo. La petición de trofeo fue unánime. Manuel dio la vuelta, la última, llorando sin disimulo. Sus compañeros le sacaron a hombros por la puerta de cuadrillas.