El Fandi, Cayetano y Pablo Aguado abren la puerta grande en León

Pablo Aguado, Cayetano y El Fandi, a hombros ayer en León. :: EFE/
Pablo Aguado, Cayetano y El Fandi, a hombros ayer en León. :: EFE

El sevillano reaparecía tras su cogida en Madrid hace una semana y después de renunciar a hacer el paseíllo en Badajoz el sábado

EFELEÓN.

Los diestros David Fandila 'El Fandi', Cayetano Rivera y Pablo Aguado, que reaparecía tras la cornada sufrida en Madrid hace una semana y renunciar al cartel del sábado en Badajoz, salieron ayer por la Puerta Grande en el cierre de la feria taurina de San Juan y San Pedro de León tras repartirse un total de ocho orejas.

El Fandi puso la plaza boca abajo en banderillas con su primero, un bravo ejemplar, noble, con fijeza, recorrido y humillación en su embestida. El granadino firmó tandas con temple y ligazón en la primera parte de la faena sobre la diestra, y ya en el tramo final recurrió al repertorio marca de la casa con rodillazos y molinetes, logrando la conexión con un festivo público.

FICHA DEL FESTEJO

uToros
Cuatro toros de Hermanos García Jiménez, el tercero como sobrero, y dos -primero y cuarto- de Olga Jiménez, del mismo encaste y casa ganadera, justos de presencia, flojos y desrazados, salvo el primero, de gran juego, premiado con la vuelta ruedo, y, en parte también, el quinto, que tuvo nobleza y fondo.
uToreros. David Fandila 'El Fandi'
estocada (dos orejas tras aviso); media (oreja). Cayetano: estocada (oreja); estocada trasera (dos orejas). Pablo Aguado: estocada (oreja); estocada tendida (oreja).
uPlaza
Media entrada en los tendidos de la León Arena.

Con el cuarto tiró de oficio frente a la mansedumbre de su oponente, al que, así y todo, arrancó una oreja más. Cayetano solamente pudo mostrar voluntad con un segundo de corrida flojo y sin recorrido.

Sin embargo, se estiró a la verónica en el quinto dejando un ramillete con aroma, abrochado por una media de cartel de toros. En la muleta, inició la faena con unos ayudados muy toreros, casi toda sobre la diestra, con toro de mucha nobleza y fondo, dentro de un conjunto con ritmo y empaque, al que le faltó ajustarse. Gran espadazo final y dos orejas para él.

Pablo Aguado, que reaparecía tras el percance de Madrid, no tuvo suerte con su lote. Su primero fue devuelto tras partirse un pitón y sustituido por un sobrero de la misma casa flojo y muy descastado, con el que dejó destellos de su buen corte en el toreo al natural. Y con el incierto sexto tiró de raza en una faena de más voluntad que lucimiento. Así y todo cortó una oreja de cada uno de ellos.