David Mora indulta un toro de Mayalde en el triunfal festejo de Bargas

Bravura, humillación, nobleza, clase, duración, fijeza, ritmo, prontitud, además de trapío, fueron algunas de las cualidades que el diestro explotó

EFE BARGAS (TOLEDO).

El diestro David Mora indultó ayer a 'Joyero', de la ganadería del Conde de Mayalde, el cenit de una tarde triunfal también Juan del Álamo y el venezolano Jesús Enrique Colombo, que salieron a hombros tras pasear dos y tres orejas, respectivamente.

Hay plazas que no tienen una identidad definida y, según el año o empresario, anuncian un tipo de cartel u otro, dando mayor o menor prominencia a toros o toreros. La coqueta plaza toledana de Bargas gusta del toro serio y con trapío. Ambos aspectos lucieron los de Conde de Mayalde, que además ofrecieron interés y condición positiva en mayor o menor medida.

FICHA DEL FESTEJO

uToros
Toros de Conde de Mayalde, muy bien presentados. Manso el primero; encastado, con humillación y movilidad el segundo; encastado el tercero; el cuarto, de nombre Joyero, número 46, fue indultado; encastado el quinto, aunque con la fuerza más justa; sin fondo el sexto.
uToreros
David Mora, palmas y dos orejas simbólicas. Juan del Álamo, dos orejas tras aviso y ovación. Jesús Enrique Colombo, dos orejas y oreja.
uCuadrilla
Saludó tras banderillear al cuarto Ángel Otero.
uPlaza
La plaza registró más de media entrada en los tendidos.

'Joyero' se llamaba el sensacional toro que saltó al ruedo en cuarto lugar, procedente de la rama que mezcla sangre Domecq y Contreras en la ganadería toledana.

Bravura, humillación, nobleza, clase, duración, fijeza, ritmo, prontitud, además de trapío de plaza de segunda y varias de primera, fueron algunas de las cualidades que David Mora explotó desde el mecido saludo a la verónica, y más tarde con temple y plasticidad en una inspirada faena de muleta hasta conseguir que se le concediera el merecido -aunque incomprensiblemente antirreglamentario- indulto.

Mucha seriedad en su expresión tuvo el toro que abrió plaza, con casi seis años; sin embargo la bravura no formó parte de sus cualidades. Se aguantó en los dos primeros tercios, permitiendo un toreo a la verónica de compostura de David Mora, pero se rajó en la faena de muleta, huyendo y soltando la cara de manera deslucida.

No encontró acople Juan del Álamo con el encastado segundo, que tuvo la virtud de humillar y embestir con emoción, y el hándicap de hacer algo de hilo. Solo de manera aislada hubo limpieza y cierta armonía. Fue concretamente en las dos tandas finales al natural, un balance pobre para lo que ofreció el de Mayalde. No obstante dejó una casi entera y nada menos que dos orejas fueron a sus manos.

El quinto quiso más que pudo. Se empleó en el peto y al último tercio llegó con la fuerza justa, aunque con gran nobleza y calidad. Tampoco logró el torero salmantino encontrar el punto a las acometidas del toro toledano, al que despenó de entera desprendida al primer intento.

Atlético resultó el segundo tercio del venezolano Jesús Enrique Colombo en el tercero, que una tarde más hizo de las banderillas el punto fuerte de su actuación junto con la manera de manejar la espada, con la que fue un cañón. No tuvo uniformidad su primera faena de muleta frente a un toro encastado que se movió mejor por el pitón izquierdo.

El sexto fue el de menor fuelle de la tarde, y poco pudo hacer Colombo ante él más allá de los dos primeros tercios. De nuevo entró a matar con todo, llevándose un pitonazo en el pecho, además de una oreja.

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