Perera corta una oreja en Aguascalientes y Talavante no tiene suerte con su lote

Miguel Ángel Perera./
Miguel Ángel Perera.

El novillero local, Armillita IV, cortó otro apéndice en un festejo en el que también participó el matador de toros Juan Pablo Sánchez

EFE AGUASCALIENTES.

El novillero mexicano Fermín Espinosa Armillita IV cortó el domingo una oreja y mostró condiciones para convertirse en un torero importante en México, durante la novena fecha de la Feria de San Marcos, Aguascalientes. El extremeño Miguel Ángel Perera también se llevó un meritorio trofeo; su paisano Alejandro Talavante y el mexicano Juan Pablo Sánchez hicieron cosas interesantes y llenas de mérito ante un encierro que dio muy pocas facilidades.

Ante un poco más de media entrada se han lidiado siete toros y dos novillos del hierro de Bernardo de Quirós que, salvo el cuarto, un novillo que fue bueno, el resto no tuvo ni la fuerza, ni la bravura como para haber obtenido triunfos ostentosos.

Perera estuvo muy decidido y torero en sus dos enemigos; el primero, que salió acalambrado fue sustituido por otro de la misma casa. El matador estuvo muy por arriba y fue una pena que pinchara una vez y dejara ir una oreja, pero se le aplaudió en el tercio. En el quinto, que fue el menos malo, volvió a estar muy decidido en pos del éxito, pero sin lograr el propósito, aunque en algunos momentos terminaron por imponerse, mataron de estocada desprendida y se llevaron una oreja.

Mal sorteo para Talavante

Talavante no tuvo un lote propicio. El segundo no dio oportunidad de nada ante el esfuerzo del torero por matar pronto. Silencio. En el sexto, estuvo apagado y deslucido muy por arriba de las condiciones del morlaco y solo fue aplaudido. Sánchez, demostró una vez el sentido del temple que tiene tanto en el tercero, como en el séptimo, pero no le dieron oportunidad los toros para que se redondearan sus trasteos. Pese a ello, debe apuntarse que sus detalles fueron los más significativos de la tarde. Armillita IV se reveló ya como un torero cuajado, que camina con mucha soltura, entiende los terrenos y las distancias de los toros, que nunca se vio agobiado y cuajó la faena de la corrida entre la admiración de la gente, para matar de pinchazo y media estocada y recibir un trofeo muy merecido y pfueha sido un novillo manso, deslucido, que exigía y lo trasteo con eficiencia y capacidad, para matarlo de una estocada honda y ser ovacionado nuevamente.