Maxi Iglesias: «Una vez que me he subido al teatro, ahora no me quiero bajar»

Maxi Iglesias en la sede del Festival de Mérida. :: brígido/
Maxi Iglesias en la sede del Festival de Mérida. :: brígido

El joven actor se estrena con todo el elenco de 'Las Amazonas' con el personaje del rey Diomedes que se cree superior a las mujeres

BEATRIZ BRAVO MÉRIDA.

Maxi Iglesias se hizo popular en series de televisión y el teatro lo ha convencido por la presión.

-Qué ha sido lo mejor de su personaje en Las Amazonas, el rey Diomedes?

-Poder contar y transmitir una conversación o un modo de hablar de situaciones que yo veo casi a diario pero situadas en un texto clásico y en un enclave mítico. Es muy chulo porque al final estás trabajando un texto clásico y con un manera de hablar, pero con la sensación de que es muy actual.

-¿Cómo es este rey machista?

-Mi personaje transita un poco por el escepticismo. Piensa que el único que puede guerrear es el hombre y transita desde ahí a la burla, al menosprecio. Y cuando se tiene que creer que las mujeres también pueden guerrear esto le supone una ofensa y una amenaza. Cuando tenemos preconcebido algo y de repente se nos trastoca hay muchas maneras de enfrentarlo. Diomedes lo enfrenta desde su posición de rey militar, súper griego.

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-¿Cómo ha sido ponerse en la piel de un 'machirulo' que llama perras a las mujeres?

-He sufrido por eso. No es fácil verte en un texto que supone menospreciar a las mujeres. Me parece muy mediocre el hombre que lo hace y siempre que lo veo lo freno. Después de los ensayos me iba a casa diciéndome a mí mismo, «tú ya sabes que esto no es así».

-Precisamente ha tenido muchos otros papeles de guaperas y seductores que podían caer en esas conductas machistas.

-No tiene nada que ver. Tú puedes seducir a una mujer que es totalmente libre y que te puede seducir a ti ella. Se puede seducir a una mujer que está por encima de ti, dándole y otorgándole la importancia que tiene, y sin menospreciarla ni hacerla de menos, y sobre todo valorarla.

-¿Y qué valores ve Maxi Iglesias en las mujeres?

-Muchas cosas, desde la cordura y la elegancia que puede haber a la hora de discernir en un tema que a lo mejor nosotros somos más brutos y decimos «esto es así porque es así», hasta la capacidad de encontrar huecos y de diálogo. También depende de los ámbitos, pero al final lo que se quiere transmitir en esta obra es que las dos cosas son importantes, la capacidad de la mujer y la capacidad del hombre. Que el hombre sin la mujer no es nadie y la mujer sin el hombre tampoco. No nos volvamos locos con esto.

-¿A caso nos estamos volviendo locos?

-He visto también a mucha gente que está con este tema y es como que ahora vamos a pasar a ser todos los hombres unos maltratadores y unos estúpidos.

Poso de conciencia.

-¿Va a remover conciencias esta obra de mujeres guerreras?

-Ojalá, porque estamos contando algo que tiene que ver la pasión, la posesión y montón de temas que impactan y pueden dejar un poso de conciencia, estoy convencido.

-Se estrena en el Festival de Mérida, pero ya viene de su primera experiencia en teatro en Madrid. ¿Cómo ha sido la experiencia?

-He estado haciendo el musical 'El Guardaespaldas' en Madrid y a raíz de eso me decidí a hacer teatro. Antes lo tenía mucho respeto y no estaba seguro de si me iba a encontrar cómodo. Vengo muy acostumbrado a las cámaras y a contarlo de otra manera. Pero una vez que me he subido, ahora no me quiero bajar.

-¿Qué le ha convencido tanto?

- El estar pegado todo el tiempo que estás ahí y que tienes que salir de una manera u otra. Es como una única oportunidad de hacerlo. No hay varios planos, no hay varios bloques, entonces me encanta la atención y la concentración que tienes que tener. Y salir y ver a tantas personas mirando que están pendientes de eso, es increíble. Me gusta mucho trabajar bajo presión y es ahí donde más lo he notado.

-Y con este aforo de 3.000 personas en el Teatro Romano de Mérida, la presión va a ser más grande?

-La presión va a estar ahí. Vengo del Teatro Coliseum con 1.400 personas pero no tiene nada que ver. Este espacio, donde actúas a cielo abierto y entre piedras con tantos años tiene un trasfondo muy potente.

-Cuando venía como espectador a este Festival, ¿imaginaba que se subiría algún día a ese escenario?

-He venido en más de una ocasión como espectador y, sí, lo imaginé.

-Se estrena con todo el elenco pero es el más joven, 27 años.

-Me suele pasar que soy el más pequeño de todos los elencos en los que estoy.

-¿Y eso es bueno?

-Yo creo que sí, porque aparte de que tengo la posibilidad de aprender mucho de la gente que me rodea, como que voy un poco rompiendo barreras. Voy asomándome.

Mérida, Meca del teatro

-¿Estaba este teatro en su lista de retos como actor?

-Totalmente, estar aquí es como un paso obligado porque en lo que sería una religión del teatro, Mérida sería La Meca

-¿Este debut va a ser como le habría gustado?

-Tenía muy claro que quería venir aquí con algo grande, no intimista. Tengo un personaje con el que me apetece llegar hasta la última fila y darlo. Porque además es un espacio que te invita a ello.

-¿Conocía Extremadura?

- No es un lugar que acostumbre a visitar a menudo, porque soy más de viajar al norte o la costa, pero sí lo conocía. La primera vez que estuve fue en Hervás y me encantó el barrio judío.

-Con su faceta como modelo, ¿cómo se siente vistiéndole Lorenzo Caprille en esta obra?

-Al final es un trabajo de creación importante que, si va de la mano de alguien que sabe tanto pues, qué maravilla que te vistan con ese conocimiento. Pero más allá de quien sea el responsable del vestuario, yo me centro en qué voy a llevar para contar la historia y que sea verídico. Y en nuestro caso tenemos una propuesta muy peculiar y el vestuario ayuda mucho a transmitir el mensaje que queremos dar.

-Está haciendo la serie Ingobernable, la segunda temporada se estrena pronto, en septiembre.

-Ahí hay bastante tema feminista pero no tiene nada que ver con esta obra de 'Las Amazonas'. Yo hago de Ovni, que es un hacker que está ayudando a la primera dama a demostrar su inocencia, porque en el primer episodio carga con la culpa de haber matado a su marido que era el presidente del Gobierno. Los hombres estamos ahí como figura de apoyo y ayuda. Es una muestra de que puede haber una serie en la que la protagonista sea la mujer y el hombre esté para ayudarla. No todo debe ser el hombre James Bond con Moneypenny.

-¿Seguirá haciendo cosas como modelo?

-Como modelo tienes el reto de contar algo a una cámara sin texto, yo me lo tomo así. Tengo una capacidad de transmitir algo con un físico, con una mirada, con una cara, y si se me da la oportunidad, adelante.

 

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