Charlotte Rampling opta a su primer Oscar tras cinco décadas de cine independiente

Charlotte Rampling, en '45 años'.
Charlotte Rampling, en '45 años'. / Archivo
  • Está entre las candidatas a la estatuilla de mejor actriz por su papel en la cinta británica '45 años', con el que ya ha conseguido ocho grandes premios del cine mundial

Cincuenta y dos años después de su estreno en el oficio de la interpretación, Charlotte Rampling opta por primera vez al Oscar a la mejor actriz. Una candidatura que ha logrado por su actuación en la cinta británica '45 años', de Andrew Haigh, con la que ya ha conquistado muchos de los principales premios cinematográficos de la temporada, entre otros el de la Berlinale, el de la Academia de Cine Europeo o el Festival de Cine de Valladolid. Tras una vida como musa del cine de culto inglés, francés e italiano -habla perfectamente los tres idiomas-, puede que el galardón más popular le llegue recién aterrizada en los 70.

Rampling comenzó su carrera como modelo tras una infancia entre Inglaterra y Francia, y dio el salto definitivo al cine en 1964. Dos años después de su primer papel interpretó a Meredith en la aclamada película británica 'La soltera retozona', que la lanzó como una de las jóvenes promesas del cine independiente europeo.

En 1974 protagonizó el drama erótico 'El portero de noche', dirigido por la italiana Liliana Cavani; una cinta donde consagró su talento. El filme cuenta una complejísima relación sadomasoquista de odio y deseo entre ella, prisionera de un campo de concentración, y Dirk Bogarde, el oficial de las SS responsable de custodiarlo. Pese a la gran polémica que suscitó la película, Rampling siempre la ha considerado una de sus mejores interpretaciones. "Durante su primer encuentro, mientras Bogarde le quita la camiseta, Rampling lo mira aturdida por el miedo y la pasividad, pero también se percibe un destello de un vínculo perverso y hasta de comprensión, así como algo aún más complejo: la mirada de un animal enjaulado que presenta una cara sumisa mientras prepara su próximo movimiento", aseguraba Mary Gaitskill recientemente en The New York Times.

Esta capacidad de plantar ante la cámara sentimientos difíciles, sutiles y complejos -como excitación y odio al mismo tiempo-, ha labrado a Rampling una reputación de actriz con muchos más talentos que su también legendaria belleza. Con este bagaje gano papeles, durante los años 70 y 80, en cintas europeas y estadounidenses casi siempre fuera del circuito más comercial. Algunas, rozando lo experimental. En el 74 participó en la película de ciencia ficción 'Zardoz', junto a Sean Connery; en 1980 interpretó a Dorrie en 'Recuerdos' de Woody Allen, y dos años más tarde compartió escenas con Paul Newman en 'Veredicto final', que estuvo nominada al Oscar a la mejor película. Con 54 años, Rampling se convirtió en la musa del director francés François Ozon, que la hizo protagonista de tres de sus más grandes películas de la primera década del siglo XXI: 'Bajo la arena' (2000), 'La piscina' (2003) y 'Ángel' (2007). Ese mismo año también participó en 'Caótica Ana', de Julio Medem.

Pero su mejor papel hasta la fecha, al menos según la cantidad de nominaciones y premios que ya ha cosechado, ha llegado con '45 años'. Otra vez, una interpretación llena de los detalles, gestos y matices que son su especialidad. "Transmite más dejando caer su brazo que lo que la mayoría de actores logra contar en escenas enteras", dice Gaitskill.