Voces para un concierto

Una fabulosa calidad sometida al juicio de un jurado

ÁNGEL GUERRA

Una nueva edición del Certamen Nacional de Música Coral ha concentrado en Villanueva de la Serena lo más granado del panorama coral español, seleccionando cinco coros de entre una docena de agrupaciones que se han presentado. Coros procedentes del País Vasco, de gran tradición y nivel coral, Madrid, Canarias y Andalucía han concurrido al concurso nacional, presidido por un jurado con grandes nombres del sector que avalaban la imparcialidad y justicia del fallo, como son Javier Busto y Albert Alcaraz, además de la soprano Carmen Solís.

Una obra de Javier Busto, de dificultad media, ha sido el referente obligado para todos los coros de la que se pudieron oír dos versiones espectaculares: la interpretada por la Jorcam, el coro de voces blancas vencedor, pero más impresionante aún fue la versión de la Coral de voces mixtas 'Jardín Menesteo', de Puerto de Santa María, pues el corte de la obra obligada, de innegable corte 'bustiano', armoniza buena parte de sus pasajes sobre la cuerda de los bajos, y aunque ambas agrupaciones de voces blancas tenían una poderosa cuerda grave, los del Puerto de Santa María ofrecieron una sonoridad y empaste impecables.

La decisión del jurado, muy discutible desde el punto de vista técnico, aunque inapelable, relegó a 'Jardín de Menesteo' a un -tal vez, injusto- segundo puesto, pues hicieron un dificilísimo 'Because', de los Beatles, que dejó a un público boquiabierto, al que siguieron dos piezas de Otero y Dante Andreo de una calidad difícil de calificar.

Claro está que méritos para ganar les sobran también a la Jorcam, pues sumaron puntos con una genial interpretación de la 'Suite Viniciana' de Ana Paz; un delicioso F. Poulenc y despertó pasiones entre el público vasco con un 'Oihu Hau' bien marcado y matizado del reconocido David Azurza, cuyos arreglos y composiciones son referente no sólo por sus arreglos y armonizaciones canciones populares vascas, sino también por arreglos de piezas de folklore de otras regiones, incluida Extremadura.

Y qué decir de los premiados con el tercer puesto: la agrupación Gaudeamus Korala de Gernika, un coro compuesto por 40 jóvenes, con una edad media de entre 15 y16 años, que se metió al público en el bolsillo con el 'Typewriter' de Matsushita o el un impresionante 'Mendian Gora' de Xavier Sarasola. Y la guinda fue el 'Ikilimikiliklik' de Stokes, un final donde los jóvenes ya se salieron de grandes. Si hubiera un premio para los directores, el de este concurso hubiera sido para Julia Foruria, su directora, por su forma amplia, cercana y precisa de dirigir. Y tal vez, 'ex aequo' con Ana González por su estilo sencillo y prístino de liderar al coro Jorcam.

Es curiosa la moda extendida entre los directores actuales de programar en este tipo de concursos, y conciertos al uso, unos finales poderosos con puesta en escena incluida, con intrincadas y onomatopéyicas canciones de polifonía moderna que dejan al público 'más allá que acá' y en la que suelen cometer fallos estrepitosos de ritmo o empaste, por sus complicados fraseos y una forzada coreografía que obligan a ejecutar a los coralistas. Lejos de sumar puntos, en ocasiones los resta, pero está de moda, muy de moda.

Reconocimientos para el Coro de Voces Blancas del Conservatorio Profesional de Música de Santa Cruz de Tenerife, que regalaron una interpretación excepcional y emocionante del 'Kyrie' de S. Carlson; un apetitoso bombón de Luis Elizalde y el dificilísimo ''Guayaboso' de Guindo López. Discreta y muy plausible la actuación de la coral 'Santiago Apóstol' de Griñón.

Cabe señalar que la duración del concurso fue de más de tres horas, casi tanto como la gala de los Goya, y aunque estaba aligerado en presentaciones y entradas de las corales al escenario, los vanos y sobrantes discursos institucionales y la falta de tecnología para el fallo del jurado, prolongaron innecesariamente el concurso en 45 minutos. Tedioso.