Raffaella Carrá y Lucía Bosé, grandes de España

La artista italiana Lucía Bosé es premiada por el embajador español en Italia, Alfonso Dastis./EFE
La artista italiana Lucía Bosé es premiada por el embajador español en Italia, Alfonso Dastis. / EFE

Las dos divas, símbolos de la influencia de la cultura italiana en nuestro país, fueron las estrellas del debate sobre el impacto del pop en la música, el cine y la televisión que se celebró en el Auditorium Parco della Musica de Roma

DARÍO MENORCorresponsal. Roma

España tiene que mejorar las medallas de reconocimiento al mérito civil. Son difíciles de enganchar en la solapa, se caen y hay incluso quien dice medio en serio que estaría bien sustituirlas por un buen jamón. Es lo que comentó Lucía Bosé cuando recibió este sábado este distintivo en Roma junto a Raffaella Carrá de manos del embajador de España en Italia, Alfonso Dastis. Las dos divas, símbolos de la influencia de la cultura italiana en nuestro país, fueron las estrellas del debate sobre el impacto del pop en la música, el cine y la televisión que se celebró en el Auditorium Parco della Musica de Roma. Fue una charla memorable con participación también de Alaska, Paco Clavel, Alejo Stivel y Juan Sánchez y en la que el público se lo pasó a lo grande.

La matriarca del clan de los Bosé dijo que su único mérito había sido «casarse con un torero», Luis Miguel Dominguín, y tener un hijo como Miguel Bosé, cediendo todo el mérito de la influencia en la sociedad española a Carrá. «Fue Raffaella la que revolucionó España, todas las marujas soñaban con ser como ella y emularla en sus bailes con esos golpes de cabeza. Era el símbolo de la mujer libre y moderna», contó Lucía Bosé, elegante y con su habitual pelo azul a sus 87 años. Carrá, por su parte, demostró que sigue siendo un torbellino de energía, inteligencia y diversión a sus 75. «Yo traté de llevar a España la mujer libre que soy. La libertad es la cosa más importante de la vida cuando no golpeas la de los demás», dijo, destacando el valor que tiene una canción como 'A quién le importa', de Alaska, todo un himno para el colectivo LGTBI.

La artista española recogió el guante y se animó a cantar el tema acompañada a voz en grito por el público. «El pop y la cultura popular sirven de revulsivo. En España ver a un chico como Adriano Celentano, que llevaba el pelo largo, o a Raffaella, vestida con aquellos modelos y bailando de esa forma, ayudó a abrir las mentes. Es una reivindicación del pop que supuestamente no es política, pero que también cambia la sociedad», explicó Alaska. La cantante destacó la influencia de la cultura audiovisual de los años 60 y 70 en el director de cine Pedro Almodóvar, al que consideró «el artista español más famoso hoy en el mundo», y recordó sus difíciles inicios. «Cuando íbamos por las ciudades de provincias presentando 'Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón' nos teníamos que ir de los cines porque a la gente no les gustaba. En Murcia incluso tuvimos que salir corriendo porque los espectadores estaban muy enfadados por la canción de 'Murciana marrana'», dijo entre risas.

Carrá habló de «su amor con España» y evocó emocionada cómo fue su llegada a Madrid en enero de 1976, poco después de la muerte de Franco: «Hacía un frío terrible en Madrid y yo veía a gente en las terrazas brindando. No entendía nada hasta que me dijeron que se había muerto el dictador. Fue un momento importantísimo en el que gracias al gran Adolfo Suárez hubo un paso tranquilo hacia la democracia».

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