Chloé, Greta y su maleta

Sorprendió Bird con la versión sinfónica de 'Un mundo de niños raros', un espectáculo hilarante y lleno de ternura en el que compatibiliza su faceta de actriz con la de cantante

Concierto de Chloé Bird y la orquesta de Extremadura/Pakopí
Concierto de Chloé Bird y la orquesta de Extremadura / Pakopí
ÁNGEL GUERRA

Es inusual que la Orquesta de Extremadura se embarque en proyectos sinfónicos de este calado, pero en el caso de Chloé Bird parece completamente justificado si se ve el espectáculo. 'Un mundo de niños raros' es un compendio de 15 canciones sobre poemas del salmantino Raúl Vacas a los que la actriz y cantante cacereña puso música y comenzó a rodar por los escenarios hace dos años con un notable éxito.

En su versión sinfónica con la Oex , trasciende más allá de los cánones de concierto para convertirse en un espectáculo que protagoniza el personaje 'Greta Maleta', la cual consigue con un humor blanco e ingenuo que todos, músicos y público, interactúen asumiendo cada uno el papel de 'niño raro'.

El público vio en el escenario a una gran actriz interpretando el rol de una exploradora «que no cuenta cuentos, sino los canta» con una gran voz, -es también una gran cantante-, que cautivó a niños y a mayores durante algo más de una hora. El trabajo de adaptación sinfónica y los arreglos orquestales de Salvador Rojo son realmente impresionantes e impecables, sacando el máximo potencial sonoro a la orquesta.

La formación estuvo dirigida por Rául Benavent, director novel más conocido en su faceta como virtuoso percusionista, que demostró en un par de ocasiones durante el concierto. Dirigió bien y con una gran expresividad, consiguiendo un sonido moderno y muy cohesionado, que recorrió la gama de colores musicales del pop rock: desde la balada más romántica a los ritmos más latinos. En ello, también participaron, Vicky González, en la batería, percusión y coros, y el guitarrista Manuel Velardo, que desde el principio dejó patente su maestría en el mástil. Ambos bien acoplados e integrados

Una vez más, el 'power brass' estuvo de nota alta, que ya los hubiera querido para si Pérez Prado, y la percusión de lujo.

El publico que llenó el auditorio salió contento y satisfecho, canturreando por las escaleras: «Un, dos tres, ¡koala!!» y preguntándose si, tal vez, fuera uno de los 'niños raros' que buscaba Greta Maleta

 

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