«Si estoy en el mundo es gracias a 'Tito Andrónico'»

El actor Guillermo Serrano en la sede del Festival de Mérida. :: BRÍGIDO/
El actor Guillermo Serrano en la sede del Festival de Mérida. :: BRÍGIDO

El actor pacense debuta en el Teatro Romano dando vida a Mucio y al esclavo Aarón en la obra 'Tito Andrónico', que está en escena hasta hoy

MARÍA BLANCO CANCHOMÉRIDA.

Nació en 1989. Sus padres le pusieron Guillermo por William Shakespeare. Ha actuado en grandes clásicos como Don Juan Tenorio o El Conde de Montecristo, pero también en series como Mar de Plástico. Su ilusión ahora es hacer cine.

-¿Qué mensaje cree que quería transmitir Shakespeare en 'Tito Andrónico'?

-La obra es una radiografía de la miseria humana en el sentido esperanzador. La violencia es innata en el ser humano y muchas veces tratamos de ocultarla. En vez de taparla, el camino para superar esa violencia es a través de la razón y de nuestro entendimiento. La labor del teatro es enseñarnos sin máscaras.

«Tenemos que luchar contra el 'reggaetón' o la feria, pero el teatro está más vivo que nunca»

«Creo que el sistema educativo está mal, un chaval de 18 años no puede decidir su futuro laboral»

-Para Tito es más importante el honor y la lealtad a Roma que sus hijos que incluso los mata...

-Es un conflicto que viene de toda la herencia griega de Esquilo, Eurípides, Sófocles... El mito de Antígona también está muy reflejado en esta trama. Es el conflicto de las leyes del hombre y las leyes del corazón. Mucio (hijo de Tito que interpreta Guillermo Serrano) se enfrenta a su padre, el cual quiere cumplir con el deber de las leyes. Mucio, por el contrario, lucha por la defensa de la elección libre de su hermana. Los argumentos de Tito también son razonables, porque él dice que cuando se desobedecen las leyes no se puede hablar de justicia. Es un conflicto muy puro, porque los dos bandos están cargados de razón.

-¿Entonces está justificado que Tito mate a sus hijos?

-En un contexto shakesperiano y en un contexto romano, sí. Si lo miramos con una óptica contemporánea es una barbaridad absoluta. Pero Tito se ve despojado de lo único que ha labrado en su vida: el honor que ha cosechado en una civilización como la romana. Ese honor es la riqueza más grande que podía existir para un romano.

-También da vida a Aarón. ¿Cómo sería si existiera de verdad?

-Es un personaje rechazado que no conoce nada salvo que le apaleen, que le desprecien por las circunstancias que ha tenido, por su color de piel y por su estatus. Está denostado por debajo de las bestias. Lo que me emociona del personaje es la utilización de la violencia y la autoridad con una especie de dignidad que asusta reconocer. Me emociona la gente que lucha por su dignidad. Estos malos de Shakespeare son papeles que no aparecen en la carrera de un actor fácilmente. Ha sido uno de los personajes más bonitos que he hecho en mi vida y de los mejores de Shakespeare, porque tiene esa soledad que es tan teatral y tan hermosa.

-La obra tiene pinceladas que aluden al feminismo.

-Los personajes femeninos están tratados con mucha sensibilidad. Ya lo hizo Shakespeare dándole una relevancia importante a las mujeres. En nuestro caso deliberadamente el director, Antonio Castro Guijosa, y el autor, Nando López, han querido apretar las tuercas en la configuración de los personajes femeninos. Lavinia es un personaje de gran belleza poética. Que el recorrido del personaje este privado de palabras me parece de una belleza por parte de Shakespeare y de una sensibilidad que pocas obras artísticas me han llegado a conmover tanto. El trabajo de Lucía es maravilloso. Aunque las mujeres están en menor proporción en el escenario son de un talento extraordinario.

-¿Cómo llegó a formar parte del elenco de Tito Andrónico?

-Yo estoy en el mundo gracias a la obra de 'Tito Andrónico', que ya se llevó a escena en el año 86. Muchos de los actores que participaron en aquella función están ahora aquí actuando en esta edición. José Vicente, Carmelo Sayado, Cándido Gómez y mi madre, Pilar Serrano, que era la reina goda Tamora. Mi madre estrenó Tamora embarazada de mi hermano Bruno y recién casada con mi padre. Fue el primer paso para crear mi familia y que a los pocos años naciera yo. Toda la obra con sus personajes tiene un valor nostálgico que todavía no he asimilado. José Vicente Moirón y Cándido Gómez me han cambiado literalmente los pañales.

-Ha actuado en Mar de Plástico o Víctor Ros pero también en grandes clásicos como éste o Don Juan Tenorio. ¿Por dónde le gustaría dirigir su carrera?

- Ahora tengo una necesidad y ganas tremendas de hacer películas. El cine es un lenguaje que ofrece unas posibilidades infinitas. Adoro el teatro, es lo más divertido para un actor. Pero ya lo he experimentando y ahora me moriría por hacer un papel en cine. Actualmente sigo con muchísimo teatro feliz de la vida, empiezo con Don Juan de Molière en otoño y con una obra de Lorca en primavera.

-Tuvo un pequeño drama familiar al decir que sería actor. No es al único que le pasa. ¿Qué hay que hacer para que ser actor esté bien visto?

-El apoyo de la familia tiene que estar. Yo he tenido la suerte de tener la cultura en casa toda la vida y de haber tenido unos padres cultos que siempre me han apoyado. Pero creo que el sistema educativo está mal. Un chaval de 18 años tiene que decidir su vida laboral de los próximos 40 o 50 años. Es trágico que una persona tenga que dedicar ocho horas de su vida diaria a una cosa que posiblemente no sea en lo que más brille. Esto pasa porque no hay una orientación por parte de muchas personas que integran el sistema educativo.

-Dice que hay mucho talento en Extremadura pero que necesita asentarse. ¿A qué se refiere?

-Hay un talento underground que está a la altura de el de Seattle de los año 80. Hay un caldo de cultivo que asocio con un mercado underground. Hay músicos en Extremadura a la altura de los más grandes. Me encantaría que todo el talento tuviese una infraestructura que les permitiese no solo sobrevivir sino que tuviesen medios para crear en paz. Hay un falso mito que dice que los artistas, en circunstancias adversas salimos adelante y con más creatividad. Eso me parece una falacia un poco paternalista. Hay que dotar y apoyar con medios cualquier atisbo de talento que podamos observar, porque es el bien inmaterial que puede hacer enriquecer a una región. Uno de los pioneros en promover esto fue mi padre, Francisco Muñoz, que fue consejero de cultura.

-¿Cree que puede desarrollar su carrera en Extremadura?

-Moirón con su compañía Teatro del Noctámbulo o Fermín Núñez con Samarkanda son ejemplos vivos a seguir. Ellos viven a base de muchísimo trabajo. Nunca está suficientemente reconocido el valioso trabajo que hacen las compañías. Una compañía profesional hace una media de 30 bolos, en el mejor de los casos, en España al año. En estos casos, es Extremadura quién está viajando y está paseándose por todo el territorio allá por donde va. Se podría apoyar mucho más. En el resto de España se mira a Extremadura y al Festival de Mérida. Aquí gusta la cultura, no hay mas que ver cómo se llena el teatro y en Cáceres. Tenemos que luchar contra el reggaetón, con la feria, con actividades que nos hacen la competencia pero el teatro está más vivo que nunca y no va a morir.

-¿Dónde le gustaría verse en el futuro?

-En el Teatro Romano haciendo un papel la mitad de bonito como el que estoy haciendo ahora.