El Meiac muestra una reflexión sobre la manipulación de las imágenes

La artista peruana Angie Bonino y el ensayista José Jiménez, comisario de la exposición del Meiac. :: J. V. A./
La artista peruana Angie Bonino y el ensayista José Jiménez, comisario de la exposición del Meiac. :: J. V. A.

La artista Angie Bonino expone dibujos, acrílicos, impresiones sobre acero y, sobre todo, fotografías y vídeos para denunciar el dominio mediático

Antonio Gilgado
ANTONIO GILGADOBadajoz

Hay que ver lo que habitualmente no vemos de tanto mirar de un lado a otro. No nos dejemos llevar por la apariencia inmediata y el consumo incesante de imágenes de confort.

La invitación la hacen José Jiménez y Angie Bonino para los que quieran acercarse estos días al Meiac de Badajoz. Jiménez es ensayista y catedrático de Estética y Teoría de las Artes de la Universidad Autónoma. Ejerce en este caso de comisario de la exposición. Lleva años investigando el poder de la imagen en nuestro tiempo. Y en ese estudio llegó hasta Angie Bonino. La artista peruana con residencia esporádica en Barcelona habla de la generación de jóvenes de los noventa. Los primeros en salir a las marchas contra la dictadura de Fujimori. Pionera en el videoarte en Perú y muy crítica en su producción artística con la manipulación de las masas.

Creadora multimedia que aterriza en la última planta del Meiac con dibujos, acrílicos, impresiones sobre placas de acero y, sobre todo, fotografía y vídeos. De su obra subyace un mundo en el que las imágenes mediáticas actúan como un sistema que domina y contiene a la sociedad sin que se perciba esta dominación.

Jiménez cree que al detenerse en la obra de Bonino se pasa de mirar a ver para ganar capacidad crítica. «Es la única forma de ser libres». El consumo de imágenes, advierte el comisario, resulta adictivo. Para superar esa adicción hay que distanciarse continuamente.

A Bonino siempre le ha interesado los sistemas de producción mediática. Las imágenes de la llegada a la luna (1969) fue el punto de inicio de pantalla a gran escala. «Mientras uno reciba imágenes manipuladas y editadas la libertad no se puede ejercer».

El adoctrinamiento, advierte, no es nuevo. Ya empezó en la época de los griegos y se acentuó con la aparición con la imprenta. En estos tiempos se han sofisticados las estrategias de manipulación. Y ahora, explica Bonino, como humanidad toca evolucionar y tomar conciencia. «Ya no sabemos lo que es verdad o real. Todo nos viene cocinado».

Como artista que trabaja en lo audiovisual y reflexiona sobre la manipulación solo se ha puesto una regla: evitar el morbo en el que muchas veces caen los medios de comunicación de masas. Al fin y al acabo, el morbo y el sensacionalismo ejercen como mecanismos de manipulación. Como artista persigue el análisis y la reflexión para que el espectador pueda ser libre ante el bombardeo mediático en el que vive.

Jiménez lleva años siguiendo con detalle a artistas de América Latina. Siempre, explica, desde una posición de igualdad. Huyendo del neocolonialismo. La propuesta de Bonino en el Meiac se encuadra dentro de una serie que trata de traer a España lo que se hace al otro lado del Atlántico. «Angie es una artista de nuestro tiempo. No es algo repetitivo de fórmulas ya hechas. Trabaja a partir de fórmulas originales».

Entre las piezas que se pueden ver en el Meiac hay un vídeo de Siria en el que se superponen imágenes de la Segunda Guerra Mundial. Se suceden tomas idénticas de ambos conflictos, como si solo hubiera una forma de mostrar los desastres bélicos. Wikileaks, las nuevas formas de censura, el síndrome de Wall Street o el éxodo de los inmigrantes son algunos de los temas con los que ha trabajado Bonino con distintas técnicas artísticas.