Una sonrisa bajo las bombas alemanas

Un Supermarine Spitfire biplaza, un caza con el que los británicos plantaron cara a los bombarderos alemanes en la Segunda Guerra Mundial./AFP
Un Supermarine Spitfire biplaza, un caza con el que los británicos plantaron cara a los bombarderos alemanes en la Segunda Guerra Mundial. / AFP

La novelista A. J. Pearce relata la historia de una joven aspirante a periodista en 'Querida señorita Bird'

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Envueltos en los caóticos y vergonzantes tiempos del 'brexit', los británicos se dan de vez en cuando un respiro y recuerdan épocas de las que se sienten más orgullosos. Uno de estos momentos a los que suelen mirar con satisfacción es la Segunda Guerra Mundial: la sangre, el sudor y las lágrimas de sus ciudadanos fueron el pilar sobre el que se sustentó la resistencia de los pueblos libres frente al nazismo.

Hasta 1940 se retrotrae 'Querida señora Bird', la primera novela de la escritora británica A. J. Pearce, publicada en España por Roca Editorial. En medio de la operación militar con la que Hitler quiere conquistar el Reino Unido, una joven audaz, Emmeline Lake, se enrola como operadora telefónica del Servicio de Bomberos de Londres. Ahí comienza a soñar con hacerse corresponsal de guerra y la oportunidad parece llegarle cuando ve una vacante en el periódico London Evening Chronicle. Pero la realidad no es tan luminosa: el trabajo que le ofrecen es el de mecanógrafa de Henrietta Bird, una especie de Elena Francis que sólo quiere responder cartas optimistas.

Emmeline, sin embargo, le dará una vuelta de tuerca a la situación, contestando a las madres de los soldados que están en el frente. «Qué duro debe de ser no tener a nadie que te escuche», piensa la aguerrida periodista mientras las bombas alemanas silban en el cielo londinense. «Había tenido un buen día hasta entonces a pesar de que todo el mundo llegó tarde al trabajo porque la Luftwaffe se dedicó a incordiarnos, y después conseguí hacerme con una cebolla, lo que me venía de perlas para el estofado», afirma al principio del libro la protagonista, marcando el tono general de la obra, entre la solemnidad y la alegría.

Cuenta A. J. Pearce que se inspiró en una revista de 1939 para escribir esta historia divertida y a ratos conmovedora. Calificada por un crítico inglés como «una Bridget Jones moviéndose en los tiempos de la Segunda Guerra Mundial», 'Querida señora Bird' se ha convertido en una de las sorpresas en las listas de ventas de las islas en los últimos meses. En las estanterías compite con los libros sobre la actualidad política en el Reino Unido, una curiosa paradoja que encierra una cierta y muy británica afinidad: el sentido del humor que muchos de ellos comparten, la sensación de que precisamente en la tragedia las sonrisas resultan más necesarias que en cualquier otra situación.

 

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