«Lo que ocurre ahora nos obliga a mirar el pasado con otros ojos»

El escritor francés Éric Vuillard./Efe
El escritor francés Éric Vuillard. / Efe

Éric Vuillard, ganador del Goncourt por 'El orden del día', revisa los primeros acontecimientos de la Revolución Francesa en la novela '14 de julio'

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

El escritor francés Éric Vuillard (Lyon, 1968) es un especialista en arrojar luz sobre hechos del pasado. Lo hizo en 'El orden del día', con el que ganó en 2017 el Goncourt (el premio más prestigioso de las letras francesas) y donde revisaba el inicio de la Segunda Guerra Mundial, y lo hizo antes con '14 de julio', una novela previa que recupera ahora en España Tusquets.

En '14 de julio', Vuillard vuelve la vista a la toma de la Bastilla, el acontecimiento inicial de la Revolución Francesa, para encontrar sus causas y, sobre todo, sus consecuencias. «El pasado está vivo y lo que ocurre hoy nos obliga a mirar con otros ojos lo que ocurrió antes», explica Vuillard. Así, desde el punto de vista del autor, la ocupación de las plazas en 1789 está vinculada al 15M, al 'Ocuppy Wall Street', a la revolución de Egipto o a los 'chalecos amarillos'.

Y entre todos los factores que explican tanto la Revolución Francesa como los acontecimientos actuales, Vuillard encuentra un paralelismo: la deuda. «Francia estalla por la deuda y España y el resto de los países del Sur de Europa lo hacen en 2008 también por la deuda. Pero si pensamos incluso en la Grecia clásica, vemos que la democracia comienza cuando los esclavos se vuelven hombres libres al pagar su deuda», argumenta Vuillard, que ha rebuscado en decenas de archivos hasta encontrar la historia de mil personas que, con nombres y apellidos, participaron en la revuelta que cambió el mundo para siempre.

Quiere Vuillard subrayar el papel de los héroes anónimos en la toma de la Bastilla, y lo destaca desde la portada, en la que escoge al personaje de la parte inferior del legendario cuadro 'La libertad guiando al pueblo', de Delacroix. Se trata de un niño que plasma el movimiento popular y a la vez, la esperanza en el futuro.

«Hay que concederle al pueblo el papel que tuvo en la Revolución Francesa. El relato tradicional ha dado una importancia desmesurada a los notables y a las embajadas. Por ejemplo, siempre se ha dicho que el político Thuriot de la Rogière fue una especie de héroe. En realidad, tuvo un papel insignificante», resalta Vuillard.

Opina el autor que los primeros revolucionarios ni intuían lo que iban a conseguir. «Cuando se le pregunta a un grupo de revolucionarios hasta dónde van a llegar, no lo saben, y saberlo ni siquiera sería democrático», responde. Y tampoco cree que los resultados de la Revolución Francesa fueran decepcionantes. «Fue un suceso de un calibre enorme que lo impregna todo. Es universal, como toda gran revolución, igual que fue el 15M», subraya.