«Las promesas no se han cumplido»

El escritor francés Nicolas Mathieu./AFP
El escritor francés Nicolas Mathieu. / AFP

El escritor francés retrata a los decepcionados de la globalización en la novela 'Sus hijos después de ellos' | «Mis personajes serían hoy chalecos amarillos», afirma el autor, que ganó con este libro el Goncourt, el premio más prestigioso de las letras francesas

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

'Sus hijos después de ellos' fue gestada como una novela de iniciación sobre amores adolescentes no correspondidos y acabó erigiéndose en un retrato certero de esa mitad de Francia que se ha puesto el chaleco amarillo porque ya no tiene esperanzas en el futuro. El mérito de haber fundido exitosamente las vertientes romántica y social del libro corresponde a su autor, Nicolas Mathieu (Épinal, 1978), que con su segunda obra ha alcanzado la cima de la literatura francesa al ganar este año el Premio Goncourt, el más prestigioso de las letras galas.

«El Goncourt ha cambiado mi vida, sobre todo, porque me ha servido como altavoz. Antes, lo que yo decía no le importaba a nadie y ahora me piden artículos de la prensa extranjera. Mi situación financiera también ha mejorado, pero podría decir que algunas preocupaciones han desaparecido y otras han aparecido», bromea el escritor, que presenta en España 'Sus hijos después de ellos', publicada por Alianza de Novelas.

El texto tiene una banda sonora, Nirvana, el grupo que Mathieu escuchaba en los 90 y que también acompaña al protagonista, Anthony, un adolescente que avanza en la vida entre sinsabores y decepciones, en un pueblo de tantos de Francia en los que la desindustrialización de la última década del siglo pasado comenzaba a hacer estragos: trabajos precarios, desempleo, alcoholismo y antidepresivos acechan a unos hombres y mujeres que se sienten comparsas sociales.

«La izquierda moderna debe extender la idea de que la economía no puede ser la base de la sociedad»

Aquella época, recuerda Mathieu, supuso el final del Partido Comunista, que quedó «barrido» en Francia y en muchos otros lugares, al igual que la clase obrera a la que representaba. «En esa clase obrera había una uniformidad, una solidaridad, horizontes comunes compartidos. Pero aquello se convirtió en un desierto y quedó una autopista abierta a la ultraderecha. El Frente Nacional llegó con una oferta que coincidía con las necesidades. La izquierda podría haberse interesado por sus antiguos votantes, pero la socialdemocracia se aburguesó», lamenta Mathieu, que se declara, políticamente, «a la izquierda de la izquierda». ¿Pero puede resucitar la izquierda? «La izquierda moderna debe extender la idea de que la economía no puede ser la base de la organización social. La economía debe ser secundaria, siempre por detrás de las consideraciones humanas», expone.

«Es muy probable que los personajes de mi novela, hoy, fueran chalecos amarillos. Los chalecos amarillos no son parados que están en la miseria social. En realidad, están cabreados porque han descubierto que el futuro no promete nada mejor que el pasado. Sienten una gran decepción hacia el estado del mundo, su experiencia con la globalización y el neoliberalismo es muy dolorosa», argumenta el autor.

Con 'Sus hijos después de ellos' Nicolas Mathieu busca también darle la vuelta a los discursos institucionales que de puro optimistas están más cerca de la propaganda que de la realidad. «Los políticos tratan de contarnos historias positivas para hacer que las vidas de los ciudadanos resulten más fáciles. Pero nos están mintiendo y también nosotros nos mentimos a nosotros mismos si no miramos más allá. El escritor tiene que desmaquillar la sociedad y mostrar su verdadero rostro. Y eso significa decir que las promesas no se han cumplido y que el ascensor social que permite subir de abajo arriba no funciona», afirma. «Pero las decepciones conforman nuestra inteligencia», admite el escritor, que en 2014 publicó su primera novela, 'Aux animaux la guerre', con la que ganó el premio Erckmann-Chatrian.

De origen humilde, Mathieu dice sentir a menudo el 'síndrome del impostor', una anomalía social que en la novela contamina a Anthony. «Yo aprendí a estar en el sitio que me correspondía en razón al medio en el que nací, modesto social y culturalmente. Con el tiempo, al encontrarme en posiciones de más responsabilidad, por ejemplo, en cargos empresariales altos, siempre pensaba que aquello era demasiado grande para mí y que en algún momento me iban a desenmascarar. Ése es un complejo que llevo debajo de mi piel y del que no logro deshacerme», explica.

'Sus hijos después de ellos' recorre los años 90 de Francia, marcados por un hito deportivo, el triunfo de la selección gala en el Mundial de Fútbol de 1998, un éxito que creó la etiqueta 'blanc black beur', con la que se forjó la idea de unidad de los ciudadanos sin importar la raza y el origen. «Igual que sucede los 14 de julio o tras los atentados del Charlie Hebdo, aquel fue uno de esos raros momentos en que caen las barreras entre las clases sociales y la sociedad es una sola. Es una aspiración a la fusión que desgraciadamente, no suele tener continuación», apunta Mathieu.