Daniel Fopiani: «Lo que vivimos en nuestra juventud nos marca para siempre»

Daniel Fopiani/
Daniel Fopiani

El escritor, sargento de Infantería de Marina, crea en 'La melodía de la oscuridad' una trama basada en los doce trabajos de Hércules

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Cádiz es la ciudad del liberalismo político, del carnaval y del arte, pero también puede ser el escenario para los asesinatos más crueles. Así la ha imaginado el escritor Daniel Fopiani (1990), un militar y gaditano de pro que le ha dado la vuelta a su ciudad en su nueva novela, 'La melodía de la oscuridad' (Espasa).

Todo empieza en el museo arqueológico de Cádiz. Allí, bajo la estatua de Hércules, aparece el primer cadáver, y el legendario héroe griego pasa a convertirse el hilo conductor de una trama que no da descanso. Según Homero, Hércules, hijo de Zeus y de Alcmena, fue un gran guerrero que, enloquecido los engaños de Hera, esposa de Zeus, acabó matando con sus propias manos a su mujer y a sus hijos. Tras los crímenes, el oráculo de Delfos le impuso una penitencia hercúlea, valga el adjetivo: doce trabajos que incluían matar al León de Nemea, acabar con la Hidra de Lerna o capturar a la Cierva de Cerinea.

Averiguar quién ha cometido los crímenes se convierte en la tarea de un guardia civil, Román, y sobre todo, de su antiguo compañero, Adriano, el auténtico protagonista de la historia. Destinado en el cuartel de Intxaurrondo, Adriano sufrió un atentado que lo dejó ciego y con el rostro deformado. Las heridas de aquella tragedia, internas y externas, continúan marcando su vida.

«He compartido mucho tiempo con gente de la ONCE y con ellos descubrí que ser ciego es muy duro, pero que con esfuerzo, pueden vivir una vida normal, aunque a muchos nos costaría», explica Fopiani, que además de escribir, es sargento de Infantería de Marina, aunque cuenta que la verosimitud de la investigación la aporta su relación de amistad con dos guardias civiles, que también le hablaron de lo que sucedía en los cuarteles vascos durante la época de ETA. «En Intxaurrondo, por ejemplo, tenían su propia peluquería o su cantina para no salir a la calle y no soportar las miradas de quienes apoyaban a ETA», agrega Fopiani.

Al leer 'La melodía de la oscuridad' viene a la cabeza la película 'Seven', con la que la novela comparte alguna característica, aunque el autor cree que «esas similitudes son inconscientes». «El verdadero centro de la historia es Hércules, un héroe que siempre me ha llamado la atención», dice Fopiani, que contó con la colaboración de expertos en mitología para mantener el rigor histórico.

El retrato que en ella se hace de Cádiz es uno de los grandes atractivos de la novela. «Es una ciudad a la que le gusta la diversión, pero en la que también hay mucho paro y mucha miseria», cuenta Fopiani, que cree que la novela negra sirve para reflexionar sobre la realidad. «En este caso, me ha parecido muy interesante hablar sobre la discapacidad y sobre la huella que la juventud deja en las personas. Lo que vivimos cuando somos jóvenes nos marca para toda la vida, son años en los que se absorbe todo», agrega Fopiani, que ha participado en misiones de paz en Europa, el Golfo Pérsico, Egipto o Irak y que con su anterior novela, 'La Carcoma', ganó el Premio Valencia Nova de Narrativa.