El amor, mejor en francés

El amor, mejor en francés

Llega a España una nueva ola de novelas románticas galas, un género siempre exitoso en el 'Hexágono' | Frédéric Boyer, Agnes Martin-Lugand y Pauline Delabroy-Allard publican tres libros con la pasión como hilo conductor

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Los franceses siempre han amado escribir sobre el amor. Desde Madame de Lafayette hasta Marguerite Duras, pasando por Marivaux o Proust, los escritores del 'Hexágono' han sido muy diestros a la hora de retratar la pasión. Y la tradición continúa: tres nuevas novelas francesas con el trasfondo del amor acaban de llegar a España.

El escritor francés Frédéric Boyer (Cannes, 1961) narra en 'Ojos negros' (Sexto Piso) la huella que en un hombre adulto deja la visión infantil de la belleza femenina. «El amor es una invención lenta, hecha de experiencias sucesivas que la vida nos permite tener. Es una suma considerable de errores, de 'quid por quo', de mentiras, de ilusiones y de arrebatos. Pero es muy difícil y, sin duda, no deseable, vivir sin amor, precisamente porque lo novelesco de nuestras existencias, de nuestra humanidad, depende de esa palabra y de sus peripecias», cuenta Boyer, autor del poemario 'En mi pradera', entre otras obras.

La sublimación del amor, cree el escritor galo, es el sexo, que «explica toda la existencia humana». «No hay nada más importante que eso. Por más que intentemos, a toda costa, borrar o aminorar la potencia sexual de nuestras vidas, eso será algo imposible», continúa Boyer, que en 'Ojos negros' ha escrito un «melodrama contemporáneo» que se propone que «todos escuchen la emoción, la oscuridad y las ilusiones de una vida».

«Los franceses adoran la ilusión que ellos cultivan, la ilusión de la seducción. Sin duda, hay un 'espíritu francés' en esta pasión por la pasión y finalmente, por esa loca inquietud que nos inspira el amor», opina Boyer, partidario de más humanidad y menos pantallas en las relaciones.

«La civilización tecnológica, mundializada, en redes, transhumana, que se prepara, que ya está aquí, intenta reinventar el discurso amoroso. Pero la literatura sobre el amor siempre será más joven, más audaz, más transgresora que las webs de citas, los amantes robots y el amor virtual», asevera.

La historia de una mujer que vive una aventura sin futuro con un hombre casado inspira a la escritora Agnes Martin-Lugand (Saint-Malo, 1979) en 'A la luz del amanecer' (Alfaguara), una novela que trata de romper el cliché de los amantes como los culpables de las rupturas matrimoniales. «Hortense, mi protagonista, no es una persona que disfrute en ese tipo de relación, como habitualmente se piensa. Al contrario, sufre», dice Martin-Lugand, que asegura haber querido dibujar una realidad común, la de mujeres que están a la espera y «tardan años en abrir los ojos antes de darse cuenta de qué quieren hacer con su vida por sí mismas». Hortense, profesora de ballet, encuentra en el baile una forma de expresión y de descarga de la tensión que sufre en su relación amorosa.

Autora de 'La gente feliz lee y toma café', una novela que se autoeditó y que se convirtió en un éxito de ventas, Martin-Lugand escribe sobre la vida cotidiana. «Las tramas de mis novelas son historias que nos pueden suceder a todos, los encuentros y desencuentros de cualquier vida normal».

Otro tipo de amor relata 'Voy a hablar de Sarah', la primera novela de Pauline Delabroy-Allard (hija del escritor francés Jean Delabroy), publicada en España por Lumen. Esta ópera prima, una de las sensaciones literarias del año en Francia, narra una historia de amor entre dos mujeres, una obsesión erótica, con frases tan sugestivas como «Morir de amor: eso que no solo les pasa a los demás».

La primera protagonista de 'Voy a hablar de Sarah' lleva una vida rutinaria como profesora y madre soltera; la segunda es una violinista llena de sensualidad. Se conocen en una fiesta y entre las dos surge un amor loco que Delabroy-Allard (1988) expone con sutileza.

La trayectoria de 'Voy a hablar de Sarah' en Francia ha sido rutilante. Publicada por la editorial Minuit, la novela ha sido finalista al Premio Goncourt y se llevó el Premio de los Libreros de Nancy-Le Point, el Envoyé par la Poste, el Roman des Étudiants France Culture-Télérama y el Prix du Style.

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