Andrés Pascual: «La indignación es una virtud incompleta si no viene acompañada de acción»

Andrés Pascual, en la feria del Libro de Madrid/
Andrés Pascual, en la feria del Libro de Madrid

El autor logroñés presenta ‘Edén’, su quinta novela, en la que propone una deconstrucción del modelo actual de desarrollo bajo la apariencia de un thriller trepidante enmarcado en Brasil

SERGIO PEREA madrid

Un paraíso escondido entre la maleza de un sinfín de banales preocupaciones y miedos autoimpuestos. Así dibuja Andrés Pascual el oasis que persigue la heroína de Edén (Plaza & Janés, 2014), la quinta aventura literaria que el autor logroñés sitúa Brasil. Un vasto territorio colmado de contrastes que ha regresado al primer plano como escenario de un espectáculo de masas en el que los conflictos sociales no han pasado desapercibidos.

Edén está protagonizada por Mika, una mujer que ante el horizonte incierto que presenta su tierra natal, cruza el Atlántico para probar suerte donde aún se respira esperanza. Apuesta así Pascual por un paraíso con figura femenina. La mujer es la encargada de dar la vida, pero también la que atesora el instinto necesario para preservarla pues, se entrega en todo de forma absoluta, señala. No tarda en revelarse la cara más amarga del progreso, donde los dilemas morales y sociales se erigen como el hilo conductor de la trama.

Un golpe propinado al mismo corazón de un sistema caduco. Tras vivir en primera persona la lucha de las favelas y de la agonizante Amazonia, Pascual desarrolla un thriller indignado que, admite, es con diferencia la historia más trepidante que ha concebido hasta el momento. Pero lejos de realizar una concesión a la narrativa más ligera, impregna cada página del libro de una vocación contestataria y agitadora. Las cuestiones más trascendentales pueden tener un envoltorio entretenido, subraya el autor, que cambió las sobrias instancias judiciales para conocer y novelar los rincones más exóticos del planeta.

Derribar una civilización caduca

Recién aterrizada en el inmenso Sao Paulo, un apagón deja a oscuras a sus veinte millones de habitantes y siete potentes focos, que parecen dibujar una estrella sobre la azotea de un rascacielos, iluminan las favelas del extrarradio. Entretanto, las redes sociales se inundan con la fotografía de un cuerpo sin identificar acompañada del texto #DíaPrimero. Es el punto de partida de una semana frenética en la que Mika se verá envuelta en una compleja maraña de acciones urdida para derribar la civilización actual.

Conviven por tanto en Edén asuntos de plena actualidad. Pascual identifica y desgrana las tres grandes lacras del país más grande de América del Sur: la profunda desigualdad, la creciente sensación de inseguridad y la falta de sostenibilidad, enumera. Detrás de este argumento, clásico en apariencia, la civilización es cuestionada de la forma más profunda, precisa el escritor.

Por ambiciosa que pueda parecer la vocación de Edén, Pascual matiza que los libros no pueden cambiar el mundo, sino sus lectores. Esa es la misión que esconde su quinta novela. Proyectar ese clima de desafección que, allí dónde más se perciben los fallos inherentes a nuestro modelo de crecimiento, adquiere una dimensión comunitaria y constructiva. Mucho más que la manida indignación, para este abogado de espíritu inquieto, una virtud incompleta ya que, explica, de nada sirve si no está acompañada de una acción emprendedora.