«El humor es la única forma de protesta no panfletaria»

El escritor Andrés Neuman, autor de 'Barbarismos' /
El escritor Andrés Neuman, autor de 'Barbarismos'

Andrés Neuman publica un diccionario de aforismos en el que revisa asuntos contemporáneos a la luz de los clásicos, con espíritu satírico e inspiración poética

ANTONIO PANIAGUAMadrid

Andrés Neuman piensa que vivimos tiempos de barbarie, aunque él se lo toma con humor. Novelista, poeta y maestro del cuento, acaba de publicar 'Barbarismos' (Páginas de Espuma), un pequeño diccionario de aforismos en el que con ingenio, hallazgos poéticos e ironía acerca a la actualidad conceptos clásicos y revisa asuntos cotidianos en «píldoras filosóficas». Ha sido un ejercicio en el que lo ha pasado «bárbaro, como se dice en Latinoamérica». Neuman parte de la raíz etimológica de 'barbarismo' para hacer un uso incorrecto del lenguaje con temperamento indócil.

-La brevedad no parece estar reñida con la profundidad.

-Es un libro breve, pero escrito con una lentitud a veces desesperante. En literatura no hay nada más lento que una frase breve, lo cual obliga también a una lectura reposada.

-¿Cuáles son los ingredientes de sus aforismos, si se les puede llamar así?

-Vampirizo todos los géneros pero al mismo tiempo huyo de ellos. En 'Barbarismos' hay una entonación y síntesis conceptuales propias del aforismo, pero también un uso poético del lenguaje. Todo ello se concilia con una estructura que permea toda la obra, lo cual es un trabajo muy novelístico, y un trasfondo conceptual de no ficción que tiene que ver con el ensayo.

-Su libro destila humor negro y en ocasiones cáustico. Por ejemplo para referirse a la maternidad.

-Sí, digo que es un «momento de plenitud de una trabajadora antes de ser despedida». El humor es la única forma de protesta no panfletaria que no cae en el sermón. Es cierto que hay mala leche, pero vivimos un momento de cabreo. Con el pretexto financiero se están atacando derechos esenciales que tienen que ver con la idea de democracia. No estamos ante una crisis económica, sino ante una crisis institucional y democrática, lo cual nos provoca mucha furia.

-Precisamente habla de la democracia como una «ruina griega».

-Me gusta distinguir entre el humor y el chiste. Éste pertenece al orden del entretenimiento y termina en la carcajada. En cambio, el humor toma la carcajada como punto de partida y luego lleva a una reflexión, a una emoción que logra transgredir los límites socialmente aceptados.

-¿España es un país de chistosos o de humoristas?

-Más allá de los malos programas televisivos, España ha tenido una tradición satírica notable. Ahí están Quevedo, Buñuel, Jardiel Poncela o Berlanga. Pienso en la revista El Jueves, que tantas ampollas levantó [se refiere a una portada aparecida en 2007 con los Príncipes de protagonistas] en una institución que se ha renovado para disimular su propia decadencia.

-Parece más benevolente con los españoles que con los argentinos.

-Trato de ironizar sobre unos y otros porque ambas identidades me han educado y maleducado. Soy de Buenos Aires, y lo digo con resignación autocrítica. Reírse de la propia identidad colectiva es un antídoto contra el fanatismo.

-Define los derechos de autor como «propina con ínfulas de salario».

-Ahora está en riesgo la propia figura de los derechos de autor. Parece que las empresas de telecomunicaciones merecen más dinero que los creadores de contenidos. Nadie protesta por lo que pagamos a las grandes compañías que hacen posible la supuesta gratuidad.

-Pero aparte de eso, hay escritores que viven casi en la indigencia.

-La propia individualidad tan radical con la que trabaja un escritor y la soledad literaria hacen que seamos muy torpes asociándonos. ¿Por qué el gremio de actores es tan colectivista? Porque un actor nunca trabaja solo.

-Asegura que la noticia es la «ocultación de otra noticia». ¿La prensa libre es un oxímoron?

-La prensa es tan poco libre como el ciudadano. En nombre de la libertad de prensa los grandes grupos de comunicación hacen valer sus conveniencias financieras. Ahora bien, dentro de cada medio hay una pequeña tragedia: un ERE o un periodista que se pregunta sobre la precariedad de su puesto de trabajo, y ese redactor es el que va a escribir la palabra 'libertad'.

-¿Por qué sigue viviendo en Granada, cuando haciéndolo en Madrid o Barcelona sería más visible?

-Cuando me preguntan qué hago para escribir tanto, respondo: «porque no vivo en Madrid». Vivir en la periferia geográfica ayuda a tomar distancia de ciertas cosas y, además, distrae mucho menos. En Granada hago algo muy extraño en un escritor, que es escribir.