'La comedia del fantasma' transforma en un musical la obra de Plauto

Uno de los bailes del elenco al completo durante la obra /BRÍGIDO
Uno de los bailes del elenco al completo durante la obra / BRÍGIDO

Las coreografías y la interpretación en el Teatro Romano destacan en un montaje que tiene poco de teatro clásico

BEATRIZ BRAVO MÉRIDA.

Después de varias tragedias griegas representadas en el Teatro Romano, la comedia ha llegado en forma de musical al Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida. Con grandes voces y una magnífica puesta en escena, 'La comedia del fantasma' se desarrolla en continua búsqueda de las risas del público y, aunque consigue menos de las que prometía, pueden oírse algunas carcajadas entre las gradas.

Esta versión libre de Miguel Murillo sobre 'La Mostellaria' de Plauto se estrenó el miércoles y sedujo al público emeritense por la música, el baile y las interpretaciones. Pues no es precisamente una obra de teatro clásico lo que se acontece sobre el escenario y tiene solo unos pocos puntos buenos de humor.

LA COMEDIA DEL FANTASMA HASTA EL 19 DE AGOSTO

Versión libre
Miguel Murillo.
Dirección
Félix Estaire.
Reparto
Ángel Ruiz, Noelia Marló, Eva Marciel, Rafa Núñez, Juan Carlos Castillejo, Roser Pujol, Pablo Gallego Boutou, Cándido Gómez, Chema Pizarro y Pablo Romo.
Música original y dirección musical
César Belda.
Coreografía
María Lama Huerta.
Iluminacion
Fran Cordero.
Escenografía y vestuario
Diego Ramos.

La función sobre mentiras, trampas e intrigas cómicas se desarrolla a través de personajes disparatados, y a veces fantasmas, que retratan la avaricia de los millonarios, la corrupción instalada en la sociedad y la falta de escrúpulos del sistema bancario. Todo ello entre canciones coreografiadas que hacen del montaje un musical puro.

'La comedia del fantasma' es la penúltima obra del Festival de Mérida y la primera de las dos producciones extremeñas que cierran la programación de esta 64 edición. La compañía Teatrapo ha creado esta comedia musical dirigida por Félix Estaire, también dramaturgo de la obra junto al extremeño Miguel Murillo, un habitual del este certamen.

La voz cantante en sentido literal de la obra la lleva el actor Ángel Ruiz, que representa a un criado avispado, sometido a su amo y que no cuestiona su falta de libertad. Tranión es su segundo papel en el Festival de Mérida y en esta obra se luce sobre todo por su magnífica voz, con algunas canciones en solitario. Por la voz también destacó Noelia Marló, que se estrenaba en este certamen como una chica de clase obrera enamorada, Filematio.

Grandes voces

Y es que las voces del elenco, sus bailes y la música de César Belda son el núcleo principal del montaje, con una coreografía, a cargo de María Lama Huerta, que aprovecha todo el espacio monumental. Los diez actores se metieron totalmente en el papel de unos personajes muy conseguidos, que dejaban entrever el gran talento para la interpretación de este elenco de diez actores, algunos extremeños.

Junto a los ya citados Ángel Ruiz y Noelia Marló, actúan en esta obra Eva Marciel, como la esclava 'Delfio' que quiere ser libre a toda costa; Juan Carlos Castillejo, que es Barcenón de Génova, en una clara alusión al ex tesorero del PP, que se pone también de manifiesto en sus diálogos; Roser Pujol, una mujer de clase obrera de nombre Esferiona a quien quieren desahuciar junto a su marido Simón, que encarna el extremeño Chema Pizarro.

Otro actor de esta región es el veterano Cándido Gómez, que hace de Misorgírides, otro profesional de la usura junto al personaje de Barcenón de Génova. Pablo Romo es otro de los actores de esta función, en el papel de chico amante de la fiesta y locuelo de nombre Calidámedes.

Este es amigo del personaje que interpreta Pablo Gallego Boutou, Filólaques, un enamorado hijo del millonario avariento Teoprópides, a quien da vida Rafa Núñez. Este 'nininí', que ni estudia, ni trabaja ni es guapo, siente un gran amor por Filematio y ambos ofrecen escenas realmente divertidas. Como también lo son las escenas de piropos y cortejo entre los esclavos Tranión y Eva Marciel, que arrancó algo tensa su actuación pero fue poco a poco acomodándose en su papel de mujer ansiada de libertad.

Una decena de actores para una maraña de historia en torno al dinero, el amor prohibido y el deseo de la libertad. Conceptos que son de calado pero que se abordan en tono de comedia para reírnos de nosotros mismos retratados en situaciones cotidianas actuales.

Así, la tragedia que supone un desahucio para una familia trabajadora no lo es tanto cuando secuencia desde el humor en esta obra, salvo por la fuerza con la que Roser Pujol interpreta a una Esferiona enfurecida con el orden establecido. Esta mujer de clase obrera se rebela y hace cómplice a su marido de su particular venganza a tomatazos contra Teoprópides, usando para ello el producto estrella de Miajadas que se menciona en esta obra versionada por un extremeño. Para resolver tal desgracia es necesario el dinero que se encuentra en un cofre en torno al que gira el argumento de la obra. Dinero que todos los personajes quieren, unos con fines más loables y otros más cuestionables.

Los fantasmas de esta comedia musical aparecen en escenas diversas, interpretados por los mismos actores que se cubren con una sábana blanca. La música de íker Jimenus era el sonido de ambiente que introducía Koke Rodríguez para advertir de la presencia de estos espíritus extraños.

A menudo en los diálogos, que por lo general no tenían mucho sustento, se colaba alguna palabra casi en latín que lograba sacar algunas risas por inesperada. El texto no destaca por la trama, pero sí por algunos juegos de palabras y mensajes de evidencias como «el sobre es la llave de todo» o «la riqueza consiste en acumular deudas porque todo el mundo se preocupará de que te vaya bien para que les pagues».

Además de las coreografías y las canciones de esta función, destaca la iluminación de la escena, responsabilidad de Fran Cordero, que cambia con las escenas pero siempre ensalza a la diosa Ceres y las columnas del teatro. Para la base del escenario, Diego Ramos creó un suelo de dos alturas que respeta al máximo el monumento. Este mismo diseñador es el responsable del vestuario, entre romano y medieval, que lucen los actores.

Sevillanas en el Teatro

Si alguna de las escenas de 'La comedia del fantasma' destaca por disparatada es la de la fiesta que organiza el estrafalario Calidámates con los Cantatus de Híspalis. Así, el espectador tiene ocasión de ver bailar unas sevillanas sobre el Teatro Romano de Mérida en un ambiente típico andaluz. Para esta secuencia, se cuenta con los figurantes de Emérita Antigua.

De este modo, entre diálogos absurdos, expresiones cómicas y alusiones a la clase política, transcurre esta comedia crítica con el sistema financiero que se estrenó ante más de 3.000 espectadores. La obra se ganó el aplauso del público al término de cada canción y al final de la representación.

«La vida es un juego en el que todos juegan pero la banca siempre gana», es la frase final de esta obra que puede verse hasta el domingo. La próxima semana se representará 'Hipólito, de Eurípides, que pondrá punto final al Festival.

«Ha sido muy divertida y estoy orgullosa de las compañías de teatro extremeñas»

«Es una obra muy animada y tiene muchos matices que meten al público en la función»

«Me ha encantado, hemo venido niños y adultos y hemos disfrutado todos»

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