Eloy de la Iglesia, entre Platón y la heroína

'Collage n°3',0 La habitación negra' (2018) /Quentin Valois
'Collage n°3',0 La habitación negra' (2018) / Quentin Valois

Pionero y maestro del 'cine quinqui', una muestra reivindica plena vigencia del rebelde y osado director vizcaíno

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

«Trece años después de su muerte, el cine de Eloy de la Iglesia tiene, por suerte o por desgracia, plena y rabiosa vigencia. Está más vivo que nunca y es más digerible que cuando se rodó». Así lo sostiene Pedro Usabiaga (San Sebastián, 1959), fotógrafo de cine, de moda y comisario de 'Oscuro objeto de deseo', la muestra que reivindica la rebelde osadía del cineasta vizcaíno, pionero y gran maestro de lo que hoy damos en llamar 'cine quinqui'. En el centro Tabacalera de Madrid hasta septiembre, la exposición repasa la obra y la vida de un creador sin miedo a nada. Un iconoclasta que nadó siempre a contracorriente entre la filosofía de su apreciado Platón y la heroína que fluyó por su venas y sus películas.

Eloy Germán de la Iglesia (Zarauz, 1944 – Madrid, 2006) fijó como cineasta una valiente visión de su tiempo. Comenzó en 1966, en plena dictadura franquista, y batalló contra la censura hasta su supresión en 1977, en plena democracia. «Militó en el cine y en la vida llegando hasta el abismo y más allá», resume Usabiaga, que ha realizado un montaje «artístico» para referenciar las 23 películas que conforman el legado de un cineasta con marchamo de maldito que vivió y creó de acuerdo a esa etiqueta.

Con películas como 'El pico', 'Navajeros', 'El diputado' o 'La semana del asesino' dinamitó tabúes y radiografió una época

En sus películas abordó sin complejos el consumo de drogas, las represiones sexuales de un país sometido, la corrupción política, el aborto, la delincuencia juvenil o la homosexualidad. «Tabúes todos que se ocupó de dinamitar», afirma Usabiaga, que profundiza –con material inédito en muchos casos– en una filmografía «que radiografía con crudeza una época oscura y reprimida que Eloy contempló desde su militancia política y su hondo compromiso».

Una sala de la muestra 'Oscuro objeto de deseo' dedicada a Eloy de la Igleisa P
Una sala de la muestra 'Oscuro objeto de deseo' dedicada a Eloy de la Igleisa P / romoción del Arte

Provocador y rompedor, cronista de mundos sórdidos, y dueño de una personal estética «que la crítica no supo apreciar», su cine «ha aguantado el paso del tiempo mucho mejor que el muchos de sus coetáneos y es hoy referente y modelo para jóvenes cineastas», se felicita Usabiaga sin dar nombres. «Se le criticó por oportunista, tosco y panfletario, y hoy se reconoce la oportunidad de su cine», dice el comisario recordando que el cineasta vasco estudió filosofía y fue «un gran experto en Platón».

Razón de vida

«Quien ha contemplado la belleza con sus propios ojos está consagrado ya a la muerte, dijo Platón. Y yo he conocido ambas muy de cerca», escribió De la Iglesia, que se definía como «cobarde y tímido», «interesado en analizar una sociedad enferma» y «sin otra razón para vivir que hacer cine».

Eloy de la Iglesia durante la semana de Cine de Color Barccelona, en 1977
Eloy de la Iglesia durante la semana de Cine de Color Barccelona, en 1977 / Promoción del Arte

Usabiaga celebra que el legado del cineasta se muestre en la sala principal de Tabacalera, un espacio mestizo y desangelado, muy acorde con la descarnada estética del guionista y realizador vasco. «Su obra vuelve al barrio donde vivió para mostrarnos quién fue el maldito Eloy de la Iglesia», ironiza Usabiaga ante la chocante imagen de Vicente Parra y Eusebio Poncela besándose con pasión en 1972, tres años antes de la muerte de Franco. Una escena que, por supuesto, fue censurada.

«Hablar con él, compartir tiempo, experiencias e ideas era como pedir a las puertas del infierno; nada de lo que recibiéramos le iba a gustar a nadie», dice Usabiaga sobre el realizador de películas como 'La semana del asesino', 'Los placeres ocultos', 'El pico', 'Navajeros', 'El diputado' o 'La estanquera de Vallecas'. «Con ellas dio voz a colectivos marginados y silenciados, a disidentes sexuales, a seres rechazados, estigmatizados y sin recursos, y lo hizo de una forma valiente y directa, sensual y verdadera que no dejó indiferente a nadie», asegura el comisario.

María Luisa San José, José Sacristán, y Luis Alonzo en 'El diputado' (1978)
María Luisa San José, José Sacristán, y Luis Alonzo en 'El diputado' (1978) / José Salvador

Destaca como sus transgresoras películas, zarandeadas por la crítica, tienen hoy un amplio reconocimiento. «Se emiten una y otra vez en la tele, son objeto de ciclos y retrospectivas en las más importantes filmotecas y hasta el Festival de Málaga dedica un premio con su nombre a los directores más rebeldes del cine español».

«Fue el gran comprometido con una sociedad a la que amaba y repudiaba por igual, por eso ponía nombre a todo lo que los demás temían y no se atrevían a señalar, y colocaba a su personajes en situaciones límite, acuciados por el fervor a la familia heredada del franquismo», dice David Calle, amigo del cineasta y fotógrafo de 'Los novios búlgaros'.

Organizada por la Subdirección General de Promoción de las Bellas Artes y producida por Kutxa Fundazioa, la exposición se vio ya en Tabacalera de San Sebastián. Tras su paso por Madrid Usabiaga negocia su presentación en Valencia.

Datos útiles

Qué:
Eloy de la Iglesia. Oscuro objeto de deseo
Dónde:
La Principal. Tabacalera. Embajadores, 51 Madrid. www.promociondelarte.com
Cuándo:
del 21 de junio al 8 de septiembre de 2019
Cuánto:
Entrada gratuita

Temas

Cine