'Ocho apellidos vascos' a la italiana

Checco Zalone en 'Un italiano en Noruega'./
Checco Zalone en 'Un italiano en Noruega'.

El actor Checco Zalone protagoniza 'Un italiano en Noruega', una cinta que continúa explotando el filón del choque cultural

ÁLVARO SOTOMadrid

El cine europeo ha encontrado un filón en el choque cultural. La senda la abrió en 2008 la película francesa Bienvenidos al norte, sobre las vicisitudes de un galo trasladado al norte del país, y por esa brecha se han colado, entre otras muchas, la italiana Bienvenidos al sur, la alemana Bienvenidos a Grecia y la española Ocho apellidos vascos. Todas coinciden en ser comedias, en explotar los tópicos regionales-nacionales y en haber arrasado en la taquilla. Ahora le toca el turno a Un italiano en Noruega, que ha sido vista en su país por diez millones de espectadores, ha recaudado más de 65 millones de euros y que llega a España de la mano del actor Checco Zalone (Bari, 1977). Siguiendo con la analogía entre países mediterráneos, Zalone sería una especie de Santiago Segura que, apoyado en el director Gennaro Nunziate, ya había pulverizado registros en su país con Cado dalle nubi (2009), Che bella giornata (2011) y Sole a catinelle (2013).

«Cuando se hace bien, la comedia es la mejor manera de contar la miseria que vive un país. Cuando un pueblo tiene que sufrir tantas cosas no se le puede exigir que vaya al cine y siga viendo sufrimiento. Tiene que poder reírse», explica Zalone, que en la cinta se convierte en un funcionario que, después de los recortes en la administración pública, hará lo que sea, hasta irse a trabajar al Ártico, con tal de no perder su puesto fijo, ese que, según el tópico, garantiza una vida sin pegar ni sello o, como mucho, pegando los sellos en los permisos de caza de su región, como le ocurre al protagonista.

«Vivo en una parte de Italia donde hay mucha gente como la que sale en la película, que quiere estar cerca de su 'mamma' y tener un puesto fijo. De hecho, mi madre quería que yo fuera así», asegura Zalone. El machismo, el racismo, la corrupción política o los malos modales son otros asuntos que trata la película, especialmente cuando el protagonista se va a Noruega y se topa con una sociedad 'civilizada'. ¿La solución de los países mediterráneos sería copiar a los países nórdicos? «No, en absoulto», cree Zalone. «Es cierto que por lo menos en Italia sí ocurre que somos muy esterófilos, nos encanta ensalzar todo lo extranjero y tirarnos barro sobre nosotros mismos. Pero cada país tiene su forma de ser», explica.

'Un italiano en Noruega' mantiene la larga tradición de la 'comedia all'italiana' de la que Zalone se siente heredero. «Quizá las comedias de entonces no eran de reírse tanto, pero son grandes películas que forman parte de nuestra historia. Mario Monicelli, Dino Risi, Etore Scola. Ellos son mi faro», cuenta el actor, que se declara admirador de Sacha Baron Cohen, «aunque su humor tan políticamente incorrecto quizá no gusta tanto en Italia».