«La ciencia puntera del siglo dieciocho la practicaban los Villalobos en Extremadura»

Cecilio Venegas y Alwin Van Der Linde. :: C. Moreno/
Cecilio Venegas y Alwin Van Der Linde. :: C. Moreno

La Fundación Ortega Muñoz edita el trabajo de investigación de los dos farmacéuticos junto a dibujos de Van Der Linde

A. GILGADO BADAJOZ.

La comunión entre pintura y naturaleza siempre inspiró a Ortega y Muñoz. La fundación que lleva su nombre trata desde el Meiac de mantener este legado implicándose en proyectos que aúnen estos mismos elementos.

El último ejemplo es la edición presentada ayer de un catálogo de plantas del siglo dieciocho que se encontró en su investigación el farmacéutico Cecilio Venegas. Documento de gran valor científico acompañado de ilustraciones y dibujos de Alwin Van Der Linde, el artista holandés afincado en Montánchez.

Cecilio Venegas inició en 2010 una tesis para recoger la historia de los boticarios desde la fundación de Mérida en el 25 A. C. hasta la receta electrónica. Manejó más de 1.500 referencias bibliográficas.

Buceó en el Real Jardín Botánico de Madrid y allí se topó con un catálogo de plantas del siglo dieciocho que mencionaba a la recopilación de Antonio Matheo Fernández Villalobos y Francisco Villalobos. Descubrió que se trataba de un padre y un hijo que ejercían de boticarios en Alconchel y Oliva la Frontera.

Decidió profundizar en sus aportaciones. «Entendí que era un trabajo relevante que merecía atención especial». Se encontró con un inventario de más de 500 especies de la flora de la baja Extremadura escrito en 1789. En esa época, coincidiendo con la Revolución Francesa, España salía de las guerras con Portugal y el estudio se centra en una zona fronteriza conflictiva.

Según las investigaciones de Venegas, recogían, secaban y observaban las plantas con mucho detalle. En sus estudios entran en contacto con el Real Jardín Botánico, al que envían sus resultados. «Me encontré con una riquísima correspondencia, ejercían de corresponsales del Real Jardín, que en este momento era el centro científico más relevante de España». Venegas ha constatado que la clasificación de los Villalobos siguió los mismos criterios que la de Carlos Linneo en Suecia. Linneo pasó a la historia de la botánica y hoy se le considera el padre de la clasificación de los seres vivos. «Lo asombroso del catálogo es que la ciencia puntera del siglo dieciocho la practicaban los Villalobos en Extremadura».

Hay referencias para tratar algunas enfermedades, pero también recopilan el valor nutricional. Ya describían, por ejemplo, la aplicación del pimentón. «Es acre y estimulante. No tiene uso en la medicina, pero en esta provincia hacemos con ellos varias menestras sabrosas y nos sirve para los adobados de la carne de cerdo y salen los chorizos de bello color grana», escribieron hace 230 años en sus apuntes.

Ante la relevancia del tratado, la Fundación Ortega Muñoz decide editar la transcripción completa que hizo Cecilio Venegas y la acompaña además con ilustraciones contemporáneas. Alwin Van Der Linde nació en La Haya en 1957, es pintor, dibujante digital, videoartista y músico experimental. Vive entre Madrid y Montánchez desde 1998. Reconoce que desde que entró en contacto con Extremadura se convirtió en un vehemente defensor de su riqueza natural. Cuando recibió la llamada de la Fundación Ortega Muñoz recorrió los términos de Oliva y Alconchel como lo hicieron en el siglo dieciocho los boticarios. «Quería pisar el terreno que ellos pisaron. Era la mejor forma de empezar».

Su obra es un conjunto de láminas inspiradas en los dibujos de los cuadernos de los Villalobos. Parte de este trabajo se ha convertido también en una exposición de óleos que ahora se puede ver en Jaén y pronto llegará a Sevilla. Van Der Linde parte de figuras naturales para llegar casi a la abstracción. Juega con el color o las formas de las raíces. «Eran muy minuciosos dibujando y yo he tratado de mantener ese rigor en el trazo».