El catalán Miquel García gana con una performance la Obra Abierta 2019

Miquel García y su obra, en la que el fuego elimina la capa negra y los nombres aparecen. :: andy solé/
Miquel García y su obra, en la que el fuego elimina la capa negra y los nombres aparecen. :: andy solé

El jurado valora la originalidad de la técnica, la investigación histórica y la denuncia de la barbarie que representa su trabajo

Ana B. Hernández
ANA B. HERNÁNDEZ

5.800 nombres de autores y sus obras que fueron quemadas la noche del 10 de mayo de 1933 en Berlín, por ser consideradas peligrosas para el nacionalsocialismo, están escritas en un papel de 140 por 222 centímetros y cubiertas por una capa de tinta negra. En representación del fuego que todo lo quema. Sin embargo, el barcelonés Miquel García Membrado es capaz de eliminar también con el fuego que sale de un soplete esa capa negra, «porque el fuego que borra también sirve para recordar», detalla el artista, y lograr así que los nombres vuelvan a aparecer. Por eso, «por la originalidad de la técnica, porque nunca antes la habíamos visto, por la investigación que ha llevado a cabo el artista para conseguirla y por la denuncia de la barbarie que realiza, le hemos otorgado el premio», destacó ayer Rosina Gómez-Baeza, presidenta del jurado de la VIII edición de la Obra Abierta, el Premio Internacional de Artes Visuales que organiza anualmente la Fundación Caja de Extremadura y que en esta ocasión, los 10.000 euros de los que está dotado, ha caído en Miquel García por su performance 'List of burned books in Germany in 1933'.

El artista, un profesional con una dilatada trayectoria, se mostró ayer «muy contento y sorprendido» por el galardón, «porque es un reconocimiento y porque me permitirá continuar con mi trabajo, con el que cuestiono los sistemas de representación y proporciono distintas posibilidades de lectura». Porque, tal como explicó, su obra en color negro podría llevar a pensar que el pasado fue peor «y no es así; quemar o prohibir, da igual, se sigue haciendo hoy», declaró ayer minutos antes de recibir el premio en el centro cultural de Las Claras de Plasencia, donde hasta el próximo 10 de noviembre permanecerán expuestas las 30 obras finalistas -entre ellas la escultura 'Equilibrios de vida', de Isidro López-Aparicio Pérez, que la Fundación ha adquirido-, de una edición, la de este año, que ha contado con 782 inscritas entre pinturas, fotografías, esculturas, obras de arte digital y performance e intervenciones artísticas.

La polémica

No obstante, la edición de este año ha venido marcada por cierta polémica. La Fundación ha abierto una convocatoria para que las entidades interesadas en adquirir de forma temporal parte de los fondos del Salón de Otoño puedan hacerlo.

Pizarro pide a la Fundación que recapacite para que los fondos del Salón de Otoño estén en la ciudad

Su presidenta, Pilar García Ceballos-Zúñiga, aclaró ayer que el objetivo es acercar las obras a la sociedad, que la convocatoria se enmarca en otras medidas que se llevan a cabo con el mismo fin, que el patronato «no tiene ningún plan por el momento de abrir un museo en Plasencia», pero que «estaremos encantados de trabajar con las asociaciones o entidades de la ciudad que quieran mostrar las obras siempre que se pongan en valor».

El alcalde, Fernando Pizarro, dijo ayer que «la convocatoria nos defrauda» y pidió a la Fundación que «recapacite y que dialogue con Plasencia para encontrar puntos de acuerdo que hagan posible que la colección completa del Salón de Otoño se exponga de forma permanente en esta ciudad, como era el interés de la entidad de la que la Fundación es heredera».