'El Brujo' reinventa Esquilo para reír en Mérida

'El Brujo' en plena interpretación. / BRÍGIDO

Rafael Álvarez estrena en el Teatro Romano su monólogo cómico sobre los textos clásicos

BEATRIZ BRAVO MÉRIDA.

Rafael Álvarez 'El Brujo' aparece como un filósofo chistoso en su obra 'Esquilo, nacimiento y muerte de la tragedia', un monólogo como los que acostumbra a hacer en sus representaciones y con el que trae al presente los mitos clásicos que perviven en la actualidad. La obra que se estrenó el miércoles en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida profundiza en la tragedia griega y va más allá de aquello por lo que lucha el ser humano para poner el acento en el espíritu, el conocimiento y el destino.

'El Brujo' advirtió que su espectáculo sería una conferencia y así fue. Un repaso a la obra de Esquilo pasando por los mitos de Prometeo, Edipo, Platón o Dionisio, con los que hace sus particulares símiles con circunstancias y personajes del presente. Durante las dos horas que duró la obra, con descanso, logró sacar las carcajadas del público, que se mostró desde el primer momento dispuesto a dejarse embrujar por su interpretación. De hecho, Rafael Álvarez recibió el primer aplauso nada más entrar en la escena, a pesar del pequeño retraso con el que arrancó.

ESQUILO, NACIMIENTO Y MUERTE DE LA TRAGEDIA

Autor
Esquilo.
Versión y Dirección
Rafael Álvarez 'El Brujo'.
Música en directo, director musical y música original
Javier Alejano.
Diseño de iluminación
Miguel Ángel Camacho.

Vestido de color morado y en su estilo habitual, ofreció su discurso en tono de comedia. La mayor parte del tiempo se dirigía a las gradas sobre una plataforma delante del frente escénico. En la misma, una tinaja y una mesa con caballetes en la que reposaban los libros 'El Nacimiento de la tragedia', de Friedrich Nietzsche, 'Muerte de la tragedia', de George Steiner, y las obras completas de Eurípides, en los que se ha inspirado para este montaje. Al otro lado, el músico Javier Alejano pone el sonido al espectáculo a través del teclado, el violín, el pandero y el sitar hindú. En alguna ocasión 'El Brujo' pisó la arena del escenario milenario, donde entonces intervenían los juegos de luces a cargo de Miguel Ángel Camacho.

Rafael Álvarez introduce su obra con un texto en griego de Esquilo sobre la batalla de los persas. Era la primera exposición acerca del significado de las cosas, que para los griegos era lo que daba realmente sentido a la vida, y un ejemplo de la desmesura, el exceso de arrogancia, el egocentrismo y la ambición, que para Esquilo era la causa de la derrota. Así recuerda la lección del considerado padre de la tragedia griega que venía a decir que las cosas que tenemos se quedan aquí, pero el espíritu es el que va con nosotros.

Paralelismos con el presente

La actuación de 'El Brujo' fue una charla sobre mitología clásica con alusiones cómicas al presente y paralelismos de los dioses griegos con circunstancias y personajes actuales. Pasaba de cuestionar la bondad de Dios si tenemos este «disparate de mundo» a plantear la existencia de la reencarnación o si el ser humano puede cambiar de alguna manera su destino. Decía que Dios nos ha metido en un lío, trayéndonos a un universo que es un juego donde hay que elegir el bien o el mal.

A modo de recital con la música sutil que acompaña la oratoria, la obra se desarrolla sobre los mitos griegos con los que 'El Brujo' hace constantes alusiones a la actualidad. Aparece el mito de Prometeo y el fuego sagrado que robó a los dioses para entregarlo a los hombres, como una historia que de alguna manera se refleja en la cultura de todos los pueblos. Edipo, en su intento de sortear sin éxito al destino, Apolo en su búsqueda del equilibrio, y Dionisio como símbolo del desenfreno también están presentes en su discurso, dedicando además una canción al dios del vino que el público también tarareó. En su búsqueda de la risa del espectador, Rafael Álvarez habla de los mitos griegos trayéndolos al momento presente de forma aparentemente disparatada, pero con una exposición en la que el espectador puede encontrar también el sentido y la razón.

A lo largo de su obra cuestiona si los seres humanos estamos predestinados o construimos nuestro propio destino. En una interpretación también muy gestual, 'El Brujo' cambia de registro rápida y fácilmente para hacer sus paralelismos.

BRÍGIDO

Invita a reflexionar sobre asuntos como la polémica sentencia de La Manada, preguntándose qué ha hecho la sociedad para que ocurran esos hechos, y provoca las carcajadas del público al señalar que Pedro Sánchez tiene «un punto de Prometeo» pero se encuentra «encadenado» al parlamento al servicio de Pablo Iglesias. En esta obra sobre la tragedia, hay un recuerdo para la guerra en Siria. «Cuánto sufrimiento de la humanidad para conseguir la belleza de la tragedia», lamentaba.

Es su manera de acercar los clásicos al público y hacerlos entender de forma menos densa que los textos de los grandes pensadores de la historia. De este modo, la situación de Cataluña y al gobierno de Angela Merkel en Alemania, también le sirven para reinventar los mitos del pasado y hacer su monólogo de humor y reflexión.

Con todo esto, 'El Brujo' volvió a demostrar su gran capacidad para provocar la risa en las gradas sin desviarse de la meditación sobre el ser o no ser, la esclavitud del alma en los barrotes de un cuerpo encadenado a la muerte o el refugio de los hombres en la religión cuando no encuentran respuestas. Y es que para este narrador de la tragedia griega «la filosofía necesita cachondeo».

Despertar de la conciencia

Siendo más comedia que tragedia, esta versión de Rafael Álvarez sobre la obra de Esquilo alude también a Pablo Picasso, de quien dice que «pintó el funeral de la tragedia». Así transcurren a lo largo de la obra una serie de símbolos, paralelismos y también algunas anécdotas que el actor y director utiliza para describir la tragedia como el despertar de la conciencia en la humanidad.

«La actuación ha estado genial. Me ha parecido una obra magnífica»

«La actuación ha estado genial. Me ha parecido una obra magnífica» José Nieto, Cádiz

«Es un maestro. La obra ha sido fantástica. Ha estado más simpático que nunca»

«Es un maestro. La obra ha sido fantástica. Ha estado más simpático que nunca» CARLOS MESA, ASTURIAS

«Muy divertida, con tragedias actuales y no actuales, pero venía a ver una obra clásica»

«Muy divertida, con tragedias actuales y no actuales, pero venía a ver una obra clásica» LOLA JURADO, SEVILLA

Esta es la sexta obra que Rafael Álvarez representa en el Festival de Mérida, donde en 1995 interpretó 'La dulce Cásina' y un año después 'Anfitrión'. En 2009 vino con 'El Evangelio de San Juan', en 2012 representó 'La Odisea' y su última aparición en Mérida había sido con 'El asno de oro' en el año 2013.

Tras el estreno de 'Esquilo, nacimiento y muerte de la tragedia', 'El Brujo' dijo sentirse feliz por su actuación, con la que había querido mostrar cómo los griegos «cantaban a la vida con su dolor y con su gozo, aceptando la luz y las sombras con la misma naturalidad». Para Rafael Álvarez «la tragedia es ese canto a la vida, con todo lo que conlleva». En declaraciones ante la prensa, dijo que todas las ediciones que ha participado en el Festival de Mérida han sido «fantásticas» y valoró la continuidad de este certamen en el que «todos los actores quieren estar aquí como en Hollywood».

'Esquilo, nacimiento y muerte de la tragedia' se representará hasta el domingo en el Teatro Romano. La siguiente obra del certamen es 'Filoctetes', una versión de Jordi Casanovas sobre la obra de Sófocles con las interpretaciones de Pedro Casablanc, Pepe Viyuela, Félix Gómez y Samuel Viyuela, que se podrá ver del 25 al 29 de julio.

 

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